Miedo a conducir: Cómo superar la amaxofobia por nosotros mismos

La sensación de angustia que es provocada por la presencia de un daño o peligro que puede ser real o imaginario. Esa es la definición que la RAE otorga a la palabra miedo, un sentimiento de recelo hacia algo que nace en nuestro interior por diferentes motivos y que necesita de un tratamiento o técnicas específicas para ser eliminado. En algunos de los casos, ese miedo o aprensión que creamos hacia algo en particular evoluciona a la que comúnmente se conoce como fobia, que se produce cuando el grado de temor es tan intenso que en ocasiones se podría catalogar de carácter enfermizo.

La amaxofobia es el miedo a conducir.

Las fobias más comunes que pueden aparecer en las personas están relacionadas con hablar en público, estar en espacios cerrados o aglomeraciones o incluso toparte con arañas sin previo aviso. Pero existe un tipo de fobia no tan conocida que se da en un menor número de casos: la amaxofobia. Se trata del miedo a conducir y el temor a enfrentarse a un volante y al tráfico. Aunque parezca que pueda darse en casos aislados, no estamos hablando de ninguna locura y muchas personas, por diversas circunstancias, la sufren. Una sensación que nos afecta psicológicamente y que puede resultar muy incómoda además en lo que concierne a nuestra rutina diaria por el modo en lo que puede repercutir en ella, al hacernos depender automáticamente de terceras personas o del transporte público para trasladarnos de un lugar a otro.

Si estamos afectados por este problema, debemos actuar en consecuencia y hallar soluciones que nos permitan hacer frente a la fobia y conseguir suprimirla de nuestra vida. Pero para ello, y siendo conscientes de lo que nos sucede y por qué, debemos ponernos en marcha para ponerle fin.

La amaxofobia está catalogada de forma clínica como un trastorno de ansiedad o fobia de carácter específico que nace debido a un miedo irracional a situaciones concretas que pueden o no afectarnos. Por ello, no se debe confundir con el temor que pueden tener los conductores noveles cuando acaban de conseguir el carnet, que puede solventarse con la práctica frecuentada. Dicho todo esto, no podemos olvidarnos de mencionar que en el caso de que nuestra situación sea de mayor gravedad, debemos acudir lo antes posible a un especialista que pueda recomendarnos un tratamiento específico según lo que necesitemos.

Convierte el miedo a conducir en coraje y valor

Perder el control del vehículo, tener un accidente, evitar conducir con condiciones meteorológicas adversas o simplemente sentirse incómodo y bloqueado son algunos de los pensamientos que evidencian síntomas que indican que padecemos amaxofobia. La inseguridad nos invade posiblemente a causa de algún percance sufrido que nos haya afectado de manera tan notoria que no nos permite actuar con la misma confianza y fortaleza que anteriormente teníamos al volante. Un accidente de un ser querido, cualquier dolorosa experiencia sufrida o incluso el hecho de dejar de conducir por no tener necesidad durante un tiempo pueden perjudicarnos psicológicamente y hacer que perdamos la convicción y firmeza que necesitamos para hacerlo. En el caso de que estemos afectados por un trauma o un trastorno de estrés postraumático, de nuevo aconsejamos la atención médica especializada.

Conductor circula por la autovía.

La amaxofobia puede mostrarse a través de ataques de pánico momentos de agitación y nerviosismo durante todo el día que tenemos que coger el coche, y hasta llegar incluso a evitar conducir a toda costa y borrar por completo esa actividad de nuestra vida social. La mente humana tiende a reforzar la coraza contra ese miedo y puede hacer que nos organicemos de tal forma que podamos continuar con nuestro día a día sin tener que enfrentarnos a él, lo que supone cometer el primer gran error para solventar esta aprensión.

Nuestro primer movimiento hacia el objetivo final debe ser el de tomar conciencia de nuestro problema y de cómo nos afecta psicológicamente, además de analizar el porqué de su introducción en nuestra conducta y de cómo se ha mantenido en ésta sin que hayamos podido solucionarlo a tiempo. Rechazar la solución fácil y sencilla de apartarnos del volante es primordial, ya que si ésta la prolongamos en el tiempo de manera indefinida, la fobia continuará evolucionando a pasos agigantados.

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Conviene no intentar mantener un control absoluto de todas las reacciones provocadas por la ansiedad o el estrés a la hora de conducir, y que pueden afectar a la respiración, al sudor desmesurado, temblores, mareo o dolor de cabeza. Y es que cuanto más deseemos evitar que nos pase algo parecido, será más complicado que no se descontrolen. Más si cabe cuando nuestra autoestima se encuentra afectada al comprobar que los demás tienen la capacidad de conducir.

Pero todo esto no quita que, una vez que hayamos decidido terminar con nuestra fobia, nos obliguemos a nosotros mismos a transformar poco a poco el miedo en una motivación para hacer frente un reto que sabemos que podemos conseguir. Tener a nuestro «enemigo» frente a frente nos servirá como estímulo para vencerlo y superarnos a nosotros mismos. Y de manera gradual y con el paso del tiempo y la práctica, convertirlo en amigo.

Acaba con las expectativas negativas con pruebas reales

El miedo es irracional, no atiende a explicaciones lógicas. Y precisamente por ello resulta más complicado combatirlo, pero desde luego no es invencible. Sabiendo esto, es fundamental que encaremos nuestra fobia con valentía y fuerza de voluntad y superación. Y dado que se trata de una sensación de negatividad que nos acompaña sin razonamiento, qué mejor que finiquitar estas expectativas negativas mediante hechos reales que prueben que somos perfectamente capaces de estar a los mandos de un volante. Una vez que hayamos demostrado que podemos hacerlo, podremos recordar las correctas acciones al volante para que nos sirvan como prueba a nosotros mismos y nuestra mente de que, si una vez lo hicimos, porqué no lo vamos a poder continuar llevando a cabo de forma habitual.

Conductor mira por el retrovisor.

Conducir acompañado es una buena opción para recuperar nuestra fortaleza mental durante un tiempo, pero no debe extenderse de manera ilimitada, puesto que no solventaremos del todo nuestra fobia al no enfrentarnos a ella en solitario. Además, crearemos una dependencia del acompañante que puede crear en nosotros un pensamiento de incapacidad para afrontar el problema sin ayuda de nadie, y lo que en principio pensábamos que era la solución acaba convirtiéndose en otro inconveniente más.

Las técnicas denominadas de afrontamiento serán por tanto de vital importancia para lograr nuestro reto de eliminar el miedo a conducir progresivamente. Cada persona elegirá su método personal para afrontarlo, aunque se recomienda sobre todo y de forma general controlar los pensamientos catastrofistas, algo que servirá para mantener mayor relajación. Es muy habitual por ejemplo seguir una serie de instrucciones que nosotros mismos nos imponemos, una especie de guión que hemos imaginado al que acudir para actuar con calma y precisión. El hecho de exponernos a nuestro miedo a conducir y conseguir resultados y sensaciones positivas nos acercará progresivamente a una conducción más eficiente y segura.

Clases de reciclaje de conducción contra la amaxofobia

Será especialmente clave identificar la magnitud de nuestra fobia y en qué aspectos de la conducción, ya sea circular por autovía o en ciudad, o incluso simplemente montarse en el coche, reside con mayor fuerza, que serán diferentes en cada persona afectada por amaxofobia. Conociendo el origen del problema, podremos adaptar nuestras estrategias para solventarlo en base a la raíz del mismo.

Las clases de reciclaje de conducción son también una opción para superar la amaxofobia.

Pero en el caso de que precisemos de una ayuda o que hayamos abandonado durante un tiempo prolongado el volante, será conveniente también optar por las denominadas como clases de reciclaje de conducción, de las disponen algunas autoescuelas. El objetivo de las mismas es que el conductor recupere poco a poco la dinámica perdida durante todo el tiempo que estuvo sin conducir. Con estos cursos terapéuticos que pone en marcha la Fundación CEA junto con la DGT, será posible reforzar nuestras habilidades como conductores, las cuales han sido olvidadas o están afectadas por el miedo a conducir y la fobia existente en nuestra mente. Además de estas clases, también existen talleres específicos que cuentan con simuladores de conducción que serán también de ayuda para obtener confianza de forma gradual hasta que estemos preparados y con soltura para ponernos en marcha con un coche real y poner fin a la amaxofobia. Lo que también es seguro es que la paciencia será la mejor aliada para superar este gran (pero posible) reto.

La realidad virtual, otra opción ante el miedo a conducir

La compañía aseguradora MAPFRE estima que en España existe un 30% de conductores que padecen amaxofobia, un porcentaje del que su 75% corresponde a mujeres. Unos datos cuanto menos preocupantes que corroboran la existencia de esta fobia en nuestro país, lo que puede provocar casos de crisis de ansiedad durante la conducción o el aumento del riesgo de posibles accidentes del propio conductor o de terceros ante la inseguridad y desconfianza al volante. Además de la recomendada terapia psicológica para hacer frente al problema, han salido a la luz otras novedosas iniciativas que puedan servir como posible solución al miedo a conducir. Una de ellas, llevada a cabo por la plataforma Psious, corresponde al empleo de la realidad virtual para atajar la fobia mediante un proceso que consiste en la utilización de gafas de realidad virtual para llevar a cabo ejercicios de relajación y simular la conducción de un vehículo en diferentes entornos, lo que puede facilitar nuestra progresión contra la amaxofobia.

También podemos contar con la ayuda de una app elaborada por el proyecto DAICRAC, que a través de investigadores psicólogos y expertos se ha apoyado en la tecnología para poner fin a la amaxofobia en aquellos conductores que la padecen. La aplicación aborda la conducta a seguir para eliminar la fobia a través de diferentes pasos especificados mediante coaching, mindfulness y la programación neurolingüística (PNL), disciplina que se encarga de reprogramar la mente para comunicarse de manera acorde con nuestros pensamientos y acciones.

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Jesús Rengel

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