El amor de los madrileños por los gatos se ha duplicado

El último censo de mascotas registra la existencia de 73.400 felinos domésticos, mientras que en 2014 esta cifra era de unos 40.500. En la capital el distrito Centro puede considerarse el más “gatuno” con 6.750 animales censados. A pesar del importante crecimiento en el número de gatos los perros siguen siendo mayoría entre las mascotas de los madrileños.

Según el último censo de animales domésticos realizado por el Ayuntamiento de Madrid el número de gatos en la capital de España se ha duplicado a lo largo de los tres últimos años. En 2014 los responsables municipales tenían censados a más de 40.500 felinos; cifra que en 2015 creció hasta casi los 42.800 animales; a 65.200 en 2016 hasta llegar a los 73.400 gatos contabilizados este año. A pesar de este importante crecimiento los perros continúan siendo mayoría -281.340- entre las mascotas de los madrileños.

Cinco gatos pequeños en un jardín.

Pero los datos facilitados por el ayuntamiento que dirige Manuela Carmena no se quedan en las simples cifras, porque las estadísticas parecen reflejar que los vecinos más jóvenes prefieren a los gatos frente a los perros y que el distrito de Centro es el más “gatuno” con 6.752 felinos censados, seguido muy de cerca en el ránking de gatos por Hortaleza -6.748- y Ciudad Lineal -6.273-.

Todo parece indicar que los gatos son las mascotas ideales para aquellas personas que quieren tener un animal de compañía, pero que carecen del tiempo de atención que precisa un perro. La opinión más generalizada es que los felinos son más independientes, lo que permite que pasen más tiempo sin la presencia de las personas, se administran mejor la comida que los perros, son más autónomos en su propio cuidado y no precisan pasear ni salir a la calle.

Y por cierto. ¿Alguien sabe por qué razón a los madrileños se les conoce popularmente como “gatos”? Pues lo vamos a explicar. Cuenta la leyenda que después de conquistar Toledo en el año 1083 el rey Alfonso VI decidió asaltar la muy bien amurallada ciudad de Magerit -nombre que los musulmanes daban a Madrid- y que fue un valeroso soldado castellano el primero que entró trepando por las murallas, para lo cual se sirvió de una daga como único apoyo. Sus camaradas al ver la hazaña le bautizaron como “el gato”.

Con el paso del tiempo los descendientes de “el gato” conformaron, junto con “los escarabajos” y “los muertos”, una de las tres familias más castizas e ilustres de Madrid, tanto que finalmente los madrileños en general acabaron siendo “gatos”.

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