Animalistas piden cambiar los coches de caballos por calesas eléctricas

La clásica visita turística en calesas tiradas por caballos puede tener sus días contados en Córdoba. Varias entidades animalistas han propuesto al ayuntamiento cordobés la retirada de los caballos de las calles de la ciudad y su sustitución por carruajes eléctricos. El objetivo es convertir a Córdoba en una ciudad respetuosa con el bienestar animal y con la sostenibilidad.

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La imagen de algunas ciudades como Córdoba o Sevilla está inevitablemente unida a una calesa tirada por caballos y no son pocas las personas que han viajado en una de ellas para disfrutar de un paseo turístico. Pero de cara al futuro esta actividad puede tener sus días contados.

En Córdoba entidades animalistas, como la Asociación de Juristas de Córdoba por la Defensa Animal y el Medio Ambiente (Damac Juristas), la Federación de Asociaciones Protectoras de Animales de Córdoba (FAPAC), el Colectivo AndaluzContra el Maltrato Animal de Córdoba (CACMA) y Empatiza Córdoba, han realizado una curiosa e imaginativa propuesta al ayuntamiento cordobés.

Sustituir caballos por electricidad

Se trataría de sustituir las calesas de caballos por calesas eléctricas. Esta medida serviría, entre otras cosas, para evitar la explotación que algunos caballos podrían estar sufriendo. De hecho cada año se hace viral algún caso en el que un equino cae agotado por el sobreesfuerzo o por el exceso de calor que sufren estos animales durante el verano.

No es la primera vez que se realiza una propuesta de este tipo. En 2020 PACMA denunció la presencia de caballos al sol en pleno verano con temperaturas de 40ºC y puso sobre la mesa una idea similar tras la muerte de un caballo por agotamiento durante la Feria de Abril.

Tampoco es un hecho desconocido para los responsables municipales que cada año muere algún animal coincidiendo con las fechas de más calor. De hecho desde la empresa municipal de saneamiento de Córdoba (Sadeco) y desde la Junta de Andalucía se han realizado varias campañas bajo el lema “no es sólo comida y agua”, apelando a los caleseros a tener en cuenta los “otros cuidados” que requiere el bienestar de los caballos.

Una ciudad pro-derecho de los animales

Las entidades cordobesas firmantes de la propuesta, sostienen que los coches de caballos ya no son la atracción turística que fueron en el pasado. En su opinión eso se debe a la creciente preocupación por los animales, especialmente entre los visitantes europeos. Por esta razón defienden que la puesta en marcha de las calesas eléctricas puede convertir a Córdoba en una ciudad respetuosa con los animales.

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Los beneficios estarían, en primer lugar, en la modernización de una tradición que se ajustaría al respeto que muchos visitantes tienen por los animales y al mismo tiempo los caleseros reducirían sus costes al ahorrarse el mantenimiento de los caballos.

En cuanto a la adquisición de las calesas eléctricas las entidades animalistas proponen acudir a los Fondos Europeos de Desarrollo Sostenible, de forma que los actuales dueños de calesas pudieran cambiar su vehículo de trabajo con subvenciones de la Administración.

Cómo siempre sucede esta propuesta ha tenido opiniones a favor y en contra. Para unos se trata d una medida positiva que se ajusta a la mentalidad de respeto hacia los animales, mientras que otras opiniones  dudan de la viabilidad de la propuesta en una ciudad con tanta tradición equina como es Córdoba.

La situación en España

Para los caleseros de Sevilla una propuesta de este tipo no tendría mucho sentido en su ciudad, donde ya existe una normativa que asegura el bienestar de los animales (por ejemplo cada calesero debe tener varios caballos para que descansen lo suficiente).

Por el momento nadie sabe si la propuesta se convertirá en realidad, aunque lo cierto es que la sociedad poco a poco está evolucionando y aumentando su preocupación por el bienestar animal en todos los ámbitos.

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Prueba de ello es que en 2018 la ciudad de Barcelona no renovó la concesión para los paseos en carruaje y desde entonces los caballos han desaparecido de sus calles, sin que ello haya supuesto un perjuicio en el turismo.

Estas voces animalistas también están presentes en otras ciudades europeas. Por ejemplo, en 2017 se estableció que los famosos “Fiakers Vieneses” no podrían salir cuando las temperaturas superasen los 35ºC y un año después los “Botticelle” de Roma también se redujeron drásticamente, limitándose su presencia a unos pocos parques de la ciudad.

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