Apollo 3500GT: Diseño italiano y espíritu yanqui

En 1962 la empresa International Motor Cars, afincada en Oakland (EEUU), presentaba el Apollo 3500GT, una ofensiva nacional para hacer frente a la llegada de los GT europeos a Norteamérica. Con un diseño muy italiano y el motor V8 de Buick, este turismo pronto se ganó el corazón de los estadounidenses. Sin embargo, tan solo tres años después de su lanzamiento una mala financiación hacía que la empresa muriese de éxito y se declarara en bancarrota.

APOLLO 3500GT

El año 1962 fue el año en que comenzó “La Invasión Británica” de Norteamérica. Los grupos musicales ingleses, como The Beatles o The Rolling Stones, conocidos como “hijos de la Gran Bretaña”, ocupaban las ondas de radio desplazando a los grupos nacionales.

Este mismo hecho venía sucediendo desde la década de los cincuenta en el sector de la automoción. Pese a que Estados Unidos siempre ha sido cuna de grandes automóviles, los modelos europeos estaban ganando cuota de mercado en aquella época.

Envidiosos de estos vehículos, pequeños y exóticos deportivos en comparación con los enormes modelos americanos, y preocupados por el creciente auge de los mismos, dos jóvenes californianos decidieron emprender una aventura y lanzar su propio modelo nacional que pudiera hacerles frente. Esta ofensiva estadounidense se materializó en el Apollo 3500GT, un coche deportivo ideado por Milt Brown y Ron Plescia.

Nacido de un encuentro casual

Dicen que las ideas más brillantes y los grandes proyectos nacen en los bares. El Apollo 3500GT no iba a ser menos, y aunque no fuese frente a una caña y unas patatas bravas, su embrión si surgiría de la forma más casual posible.

Durante el GP de Mónaco de 1960 dos desconocidos entablaron una conversación. El primero de ellos, Milt Brown, era un ingeniero californiano con hambre de crear un coche deportivo que compitiese con los modelos europeos. El segundo, Frank Reisner, era un empresario húngaro que había fundado en Turín (Italia) la empresa Construzione Automobili Intermeccanica después de haberse dedicado al pintado de coches en Canadá.

La unión italoamericana

De esta inesperada charla nació la idea de construir el Apollo 3500GT. Para empezar a dar forma a este vehículo Milt Brown tuvo que fundar International Motor Cars en Oakland (California). Esta empresa se encargaría del ensamblaje y la comercialización del coche. Por su parte, Reisner y Construzione Automobili Intermeccanica enviarían las carrocerías desde Italia.

APOLLO 3500

Dado que se trataba de una empresa de reciente creación y con escasos fondos para el desarrollo de piezas, International Motor Cars decidió incorporar el motor V8 del Buick Special en su Apollo 3500GT. Su poco peso, apenas 136 kg, gracias a su bloque de aluminio, y su gran desarrollo motriz, 225 CV, convertían a este motor en el ideal para un coche que pretendía ser ágil y potente. El Apollo 3500GT también aprovecharía otros elementos del Buick, como las suspensiones, la dirección o la transmisión.

El diseño de la carrocería corrió a cargo de Ron Plescia, socio de Milt Brown en la compañía. Sus formas y sus curvas recordaban a los modelos italianos, una sensación quese incrementó cuando Franco Scaglioni le dio los último retoques.

El éxito y el fracaso a veces van de la mano

Movidos por la escasez de fondos los creadores del Apollo 3500GT decidieron presentar el prototipo del vehículo en Hollywood. El diseño a la italiana y la potencia yanqui convirtieron al Apollo en un reclamo inmediato. Tal fue su éxito que la compañía comenzó a recibir pedidos de clientes que ni siquiera habían probado el vehículo.

El éxito fue mayor dado que no se trataba precisamente de un coche barato. Fabricar el Apollo 3500GT tenía unos elevados costes de producción, pues la carrocería debía llegar a California desde Italia, así como de transporte y almacenaje. Eso hizo que su precio se situara entre los Jaguar y los Ferrari de la época.

FICHA APOLLO 3500GT

Pese a ello los pedidos no paraban de incrementarse. Este auge hizo que International Motor Cars decidiese aumentar el ritmo de producción. Al principio, en 1962, cuando se sirvieron los primeros modelos, la fábrica era capaz de producir en torno a dos o tres unidades al mes. Este aumento del ritmo también suponía añadir unos gastos extra difíciles de asumir.

Brown y Plescia esperaban que las ventas fueran suficientes para hacer frente a las deudas, sin embargo, los acreedores no fueron tan pacientes y quisieron cobrar en fecha. De esta manera, y por culpa de la acumulación de pedidos, en 1965 International Motor Cars se declaraba en bancarrota. Según Milt Brown, “nos fuimos a pique con un coche que era un éxito en todos los sentidos”.

Apollo 5000GT: Más de lo mismo

Milt Brown y Ron Plescia creían tanto en su idea y estaban tan convencidos de que habían creado un gran coche, que decidieron lanzar un modelo nuevo. Se trataría del Apollo 5000GT y sería un intento de crecer como empresa.

Mientras que el 3500GT si fue una revolución además de un gran coche, el 5000GT no fue para tanto. A grandes rasgos se trataba del mismo vehículo con algunas mejoras. Para empezar montaba el mismo motor V8 de Buick, pero esta vez de cinco litros y una potencia de 250 CV. También se incorporaron frenos de disco en las ruedas delanteras.

Un “unicornio” del siglo XXI

Antes de que International Motor Cars cesase su actividad se llegaron a producir entre 88 y 90 Apollo 3500GT. A día de hoy se tiene constancia de que se conservan cerca de la mitad.

El escaso número de unidades sumado a la historia que el 3500GT tiene detrás, convierten a este modelo en uno de los “unicornios” del siglo XXI para los amantes de los clásicos.

Como curiosidad cabe destacar que el último Apollo 3500GT fue subastado el pasado mes de enero en Arizona (Estados Unidos) por la casa de subastas RM Sotheby’s.

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