Aumenta el número de camiones que hacen trampas con el AdBlue

Las autoridades europeas y españolas advierten de que en las inspecciones cada vez se detectan más camiones con dispositivos que engañan a las centralitas sobre el consumo de AdBlue. Se calcula que el 20% de los camiones procedentes de Europa del Este hacen trampas.

Los dispositivos que «engañan» a las centralitas electrónicas de los camiones y que simulan un falso consumo normal del AdBlue se han convertido en un problema creciente en toda Europa y también en España. Este tipo de comportamientos provoca importantes daños medioambientales en aquellos países que soportan una alta densidad de camiones pesados por sus territorios y también tiene una incidencia negativa desde el punto de vista de la competencia entre las empresas.

El AdBlue es un aditivo compuesto por una mezcla de urea (32,5%) y agua (67,5%) aparecido en 2009 con las primeras generaciones de camiones Euro 5 SCR y que también en los vehículos Euro 6 equipados con sistemas de Reducción Catalítica Selectiva (SCR) contribuye a desactivar los peligrosos óxidos de nitrógeno (Nox) existentes en los gases de escape. La marca comercial “AdBlue” es propiedad de la Asociación Alemana de la Industria del Automóvil.

Los camiones de nueva generación consumen entre tres y cinco litros de AdBlue por cada 100 litros de gasóleo y los sistemas electrónicos que incorporan son capaces de detectar cuando se ha agotado el AdBlue en el depósito, momento a partir del cual proceden a reducir drásticamente las prestaciones de los vehículos, de ahí que los transportistas tramposos estén “obligados” a instalar dispositivos capaces de engañar a dichas centralitas.

Las autoridades alemanas calculan que el 20% de los camiones que proceden de Europa del Este hacen trampas en el AdBlue, lo que provoca pérdidas económicas por un valor aproximado de 110 millones de euros anuales y 14.000 toneladas de óxidos de nitrógeno que en circunstancias legales no deberían llegar al medioambiente. Estos dispositivos son muy difíciles de detectar, sobre todo cuando se trata de inspecciones visuales.

En España la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ya ha alertado a la DGT y al ministerio de Fomento de que en las últimas inspecciones realizadas en carretera los agentes de la Benemérita corroboran un descenso de las sanciones relacionadas con la manipulación de los tacógrafos y los incumplimientos de la normativa de conducción y descanso, mientras que por el contrario se incrementan las provocadas por la presencia de dispositivos simuladores de AdBlue, un delito ecológico que puede terminar en multas de hasta 20.000 euros.

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