Bardiglianos, los caballos italianos que conquistaron los Apeninos

Llegados desde las Galias durante el imperio romano los caballos Bardiglianos toman su nombre de la ciudad italiana de Bardi, una localidad ubicada en plena cordillera de los Apeninos. Con el tiempo los resistentes y robustos Bardiglianos han conquistado esta zona montañosa y agreste, convertidos en incansables animales de trabajo en el pasado y en imprescindibles caballos para todo tipo de actividades ecuestres en el presente.

BARDIGLIANOS

Autóctonos de la región italiana de Emilia Romagna, a donde cuenta la historia que llegaron durante el imperio romano procedentes de las Galias, los caballos Bardiglianos toman su nombre de la turística ciudad de Bardi, construida a los pies de un imponente castillo medieval.

Esta localidad se encuentra situada en la cordillera de los Apeninos, un entorno muy montañoso próximo a los valles del Taro y del Ceno que ha posibilitado el desarrollo de esta raza de caballos resistentes, ágiles, robustos y muy acostumbrados a moverse en terrenos escarpados, difíciles y agrestes.

En otros tiempos estos ejemplares de fuerte musculatura, que guardan ciertas similitudes con nuestros asturcones y también con los ponis británicos Exmoor y Dales, eran utilizados como animales de trabajo, fundamentalmente, aunque en la actualidad por sus características físicas y su excelente adecuación al terreno son empleados en actividades ecuestres de todo tipo.

Estándares de raza

El estándar de esta raza equina, que fue establecido oficialmente en 1977 y que posteriormente sería modificado en 1994 con el objetivo de conseguir ejemplares más aptos para la monta de silla, indica claramente que la alzada de un caballo Bardigliano raramente debe superar los 147 centímetros, tanto en machos (140-147 cm) como en hembras (135-147). En cuanto al peso en báscula un macho Bardigliano adulto debe rondar los 300 kg.

LOS BARDIGLIANOS

Los estándares obligan a que aquellos ejemplares que superen los 149 centímetros de altura no deben ser aceptados por quienes tienen la responsabilidad de realizar los registros de esta raza, como tampoco lo son los animales con capas de tonalidad castaña o con marcas faciales blancas con extensión lateral excesiva.

La capa más común y aceptada oficialmente es baya oscura y negra y, por otro lado, la cola de un auténtico caballo Bardigliano debe ser larga y bien poblada.

Al borde de la extinción

Durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial las yeguas de esta raza se utilizaron para producir mulas de “primera clase”, lo que se tradujo en que el número de caballos Bardiglianos se redujera de forma alarmante hasta llevar a esta raza equina al borde de la extinción.

CABALLO BARDIGLIANO

Además, la situación se agravó tras finalizar la segunda contienda con la introducción de sementales cuya hibridación puso en riesgo la pureza de sangre, algo que ya había sucedido a lo largo del siglo XV cuando los criadores de la época decidieron cruzar los Bardigliano con sangre árabe con el objetivo de obtener caballos con un porte más señorial.

Afortunadamente, a partir de 1972 las autoridades italianas, en colaboración con criadores de la zona, pusieron en marcha con éxito un plan de recuperación del auténtico caballo Bardigliano, un proyecto que ha permitido que en la actualidad esta raza ya no se encuentre en peligro de desaparición y que los ejemplares existentes continúen conquistando los Apeninos como hicieron sus antepasados.

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