Boca-mano-pie, el virus infantil que asola colegios y guarderías

Todos los padres y madres han padecido o escuchado hablar del boca-mano-pie, un virus que estacionalmente ataca a niños y niñas de hasta cinco años. Se trata de una patología muy contagiosa, que se extiende fácilmente en colegios y guarderías y para la que no existe un fármaco capaz de evitarla. Afortunadamente las personas que la sufren adquieren una inmunidad prolongada a la misma.

boca mano pie

Llegó el otoño, comenzó el curso en los colegios y en las guarderías y con ello todos los padres vuelven a escuchar con temor que el famoso “boca, manos, pies” ha vuelto a las andadas. El nombre puede variar en el orden (boca-mano-pie; virus de pies, manos y boca; pie, boca, mano,…), pero los efectos son los mismos. Un virus que se extiende como la pólvora, sobre todo en las guarderías, y que para quienes no son padres es probable que un total desconocido.

Se trata de una enfermedad vírica muy contagiosa, que afecta a bebés y niños, de hasta cinco años principalmente, y que es causada de forma mayoritaria por los virus del tipo “coxsackie A16”, aunque los epidemiólogos ya están alertando que esta patología comienza a estar muy relacionada con el enterovirus 71.

El virus del “boca, manos, pies” fue señalado por primera vez en 1958 y su nombre viene dado porque los síntomas de esta enfermedad, extendida por todo el mundo y que aparece y desaparece de forma epidémica con un carácter estacional, se muestran en dichas partes del cuerpo de los niños.

Coxsackie A16: Un virus muy contagioso

Como la mayoría de los virus el “coxsackie 16” se contagia por contacto directo, principal riesgo en colegios, guarderías y grupos familiares. En nuestro país el otoño es la estación de mayor riesgo, pero en otros países con climas y temperaturas más estables esta patología está presente a lo largo de todo el año.

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Su periodo de incubación oscila entre tres y cinco días y comienza primero en la garganta, lo que convierte a los contagiados en la principal fuente de nuevos contagios a través de la tos, estornudos, saliva, etc. De ahí que la higiene y el uso de mascarillas sean la mejor forma de prevenir contagios del temido boca-mano-pie.

Los niños/niñas pueden transmitir la enfermedad en los días previos a la fase aguda, durante el transcurso de dicha fase y más tarde a medida que vayan eliminando el virus a través de las heces, lo que explica que la higiene preventiva haya que mantenerla durante algunas semanas. Afortunadamente, está comprobado que haber padecido el “boca, manos, pies” confiere a los individuos una inmunidad duradera.

Por otro lado, hay que apuntar que este virus también puede ser contagiado por personas adultas y por niños inmunes a la enfermedad, los famosos “asintomáticos” que tanto hemos escuchado con el Covid-19.

Síntomas del boca-mano-pie

Por regla general tras el periodo de incubación los pacientes presentan fiebre, dolor de garganta, malestar general -en ese periodo puede existir confusión con la gripe- y en uno o dos días aparecen las típicas lesiones cutáneas (llagas y ampollas) localizadas en las mucosas de la boca, en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.

Este sarpullido en la piel, que pueden ser manchas rojizas planas o ampollas, puede extenderse también a rodillas, codos, genitales o glúteos.

No existe un tratamiento específico para esa infección, salvo la aplicación de fármacos que sirvan para aliviar los síntomas, aunque tratándose de niños su aplicación puede no ser aconsejable salvo en casos extremos.

Los niños que presenten síntomas no deben ir a colegios y guarderías hasta que desaparezca la fiebre y las ampollas y las personas que estén en contacto con ellos deben seguir una rigurosa higiene preventiva.

Estos síntomas pueden durar entre 7 y 10 días, tendrán un carácter leve, aunque molesto y evolucionarán hacia la mejoría total transcurrido dicho plazo de tiempo. Si eso no sucede habrá que repetir la visita al pediatra.

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¿Cómo actuar ante el boca-mano-pie?

Cómo hemos apuntado anteriormente no existe un fármaco contra esta infección, así que lo aconsejable es mantener hidratados a los pacientes, que por regla general beberán y se alimentarán menos por las lesiones bucales. Y vigilar la evolución de la fiebre (su presencia no debe durar más de tres días) y del resto de síntomas. Especial atención con los niños con menos de seis meses.

Desde el punto de vista de la higiene, es aconsejable el uso de mascarillas, lavarse las manos con frecuencia, sobre todo después de haber entrado en contacto con saliva, heces o con las lesiones cutáneas, e higienizar aquellas estancias, objetos y utensilios que sean de uso común.

En los hogares lo aconsejable es mantener al niño/niña lo más aislado posible del resto de menores que convivan con él y de aquellos adultos que puedan ser inmunodepresivos o vulnerables.

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