Caballo Lipizzano, el rey equino en la corte de los Austria

El caballo Lipizzano es originario de la localidad de Lipizza, en la actual Eslovenia. Se trata de una raza equina de gran belleza y muy adecuada por sus características para la Doma Clásica, por lo que es muy apreciada en todo el mundo. Fueron caballos Lipizzanos los escogidos por Carlos II para la Escuela Española que el monarca creó en Viena en 1572, elección que convirtió a estos caballos en unos auténticos reyes en la corte de los Austria.

Históricamente esta raza equina tiene su origen en la localidad de Lipizza, en la actual Eslovenia, y por esta razón los caballos lipizzanos se han convertido en seña de identidad de este país. Tanta es su importancia que oficialmente han sido declarados monumento nacional esloveno.

Esta raza equina es de las más antiguas que existen en Europa, existiendo registros que probarían su presencia durante el Imperio Romano. Posteriormente, estos caballos fueron mezclados con ejemplares españoles, napolitanos, árabes y checoslovacos y de esta hibridación surgieron desde el siglo XVIII los actuales caballos Lipizzanos, cuya belleza, armoniosidad y elegancia les han convertido en una raza muy apreciada en todo el mundo.

Un caballo ligado a los Austria

Durante el siglo XVI todo el territorio esloveno estaba bajo el reinado de la casa de Habsburgo. Esta circunstancia hizo que los caballos Lipizzanos fueran muy estimados en la corte de los Austria, lo que por otro lado explica el papel fundamental que estos caballos han tenido en la Doma Clásica desde la fundación en Viena de la Escuela Española en 1572.

caballo Lipizzano

Hasta esa época la cría de caballos españoles había sido la primera en importancia en Europa y sus ejemplares eran apreciados por todos los soberanos, pero en aquel momento la monarquía austriaca decidió iniciar su propia selección de ejemplares y con este objetivo el Archiduque Carlos II compró el pueblo de Lipizza en 1580.

Esta elección no fue casual. Carlos II escogió esta zona porque guardaba cierto parecido con el terreno andaluz e Italiano y porque sus caballos se asemejaban bastante a los caballos de estas regiones.

Objetivo salvar a los lipizzanos

Tanta era la importancia de los caballos lipizzanos para los Habsburgo, que a lo largo de la historia y con el objetivo de ponerlos a salvo de cualquier riesgo, estos ejemplares sufrieron distintos traslados siempre dentro de los límites del imperio austrohúngaro, aunque cuando las aguas volvían a sus cauces los lipizzanos siempre regresaban a su territorio de origen.

No ocurrió así tras la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar la contienda todos los caballos Lipizzanos fueron repartidos entre Italia y Austria y no fue hasta años después cuando las autoridades angloamericanas lograron que once ejemplares regresaran a su territorio original, entonces perteneciente a Yugoslavia, para iniciar de nuevo la cría de la raza Lipizzana.

En la actualidad las caballerizas de Lipizza, que ostentan el título de establecimiento público, ocupan una finca de más de 300 hectáreas. Este centro alberga más de trescientos ejemplares, aunque en la zona existen otros trescientos ejemplares en fincas de propiedad privada. En 1986 se fundó la Asociación Internacional de Criadores de Lipizzanos (Lipizzan International Federation) para controlar y fomentar la cría de esta raza equina.

El hoy por hoy del caballo Lipizzano

Durante el siglo XX estos caballos han sido muy apreciados por casi todos los jinetes, especialmente para la especialidad de Doma Clásica. Podemos encontrar lipizzanos por toda Europa y Estados Unidos e, incluso, hay ejemplares censados en Sudamérica, África y Australia. La población mundial de esta raza es de unos 6.000 ejemplares, gran parte de ellos sementales.

caballos Lipizzanos

Anualmente nacen unos cuarenta caballos en Lipizza. Las yeguas con los potros viven en zonas de abundantes pastos y cuando los potros alcanzan los tres años y medio son separados de sus madres para comenzar con la doma.

Con cinco años los criadores realizan una serie de pruebas para determinar cuáles serán los ejemplares que accederán a la escuela de adiestramiento.

Cómo es el caballo Lipizzano

El caballo lipizzano se caracteriza por tener una inteligencia y una sensibilidad muy desarrollada, lo que le convierte en un animal extremadamente fiel y apegado a las personas. Forma un vínculo muy intenso con su jinete y tiene una gran aptitud para el trabajo, aunque puede volverse difícil de manejar si se le trata con violencia o no se le atiende de forma adecuada.

En cuanto a su estándar morfológico tiene una alzada de entre 155 y 160 centímetros, con una cabeza ligeramente convexa, similar a la de los antiguos caballos españoles, y con influencias árabes y un cuerpo compacto y musculoso. Las patas son cortas pero fuertes y la cola y crin finas y sedosas.

El color más habitual es el blanco y el gris. Se calcula que en torno al 90% de los ejemplares tienen esta capa, aunque los potros nacen oscuros y tornan a estos colores normalmente entre los seis y diez años.

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