35 caballos más famosos de la historia: Elige nombre para el tuyo

Todo jinete se ha preguntado alguna vez cómo podría llamar a su caballo. Pues bien, aquí tenéis algunos ejemplos de los caballos más famosos de la historia, en los que os podéis apoyar si necesitáis inspiración… 

caballo marrón sobre fondo negro

Siempre hemos visto a los caballos como uno de nuestros animales favoritos. Son bellos, majestuosos, fieles, inteligentes… Pero ¿sólo nosotros pensamos así o este favoritismo ha ido pasando de generación en generación con el transcurso de la historia?

Vamos a descubrirlo con los 35 caballos más conocidos de la historia. Ya sea por lo que han hecho, por quién era su jinete, en qué películas salieron, o a qué héroe o personaje histórico llevaron a sus lomos.

El caballo de Troya

¿Quién no ha oído nunca hablar del caballo más “estratega” de todos? Vale… era de madera. Pero para ello tuvo que haber algún caballo en el que sus creadores se inspiraran ¿no?

seguro de caballo

Este grandioso caballo fue construido por los griegos para poder traspasar las murallas de Troya, y para ello le grabaron en el lomo tal frase: Con la agradecida esperanza de un retorno seguro a sus casas después de una ausencia de nueve años (lo que duró la guerra), los griegos dedican esta ofrenda a Atenea”. Una muestra de rendición convincente, ofreciéndosela en honor a una de las Diosas, ya que los troyanos eran muy creyentes.

El Caballo de Troya, uno de los caballos más famosos de todos los tiempos

De esta forma los griegos consiguieron abrir las puertas de la ciudad, y acabar con ella. Sin duda una jugada muy inteligente que ha quedado grabada en el subconsciente colectivo como ejemplo de astucia y estrategia.

Pero, ¿y si todo lo que creíamos saber sobre el caballo de Troya resultase falso? Parece ser que hubo un error en la interpretación y el caballo ahora resulta ser un barco fenicio. Te contamos los detalles en este artículo: “¿Fue el caballo de Troya realmente un barco fenicio?”

(Troya es un buen nombre para tu yegua. Sobre todo, si es muy inteligente)

Rocinante, el caballo del famoso Hidalgo Don Quijote

En aquella época los hidalgos ponían a sus caballos nombres feroces e intimidantes. Y nuestro conocido Caballero de la Triste Figura no podía ser menos. Tras mucho pensar el nombre de su caballo al fin consiguió topar con el que mejor le sonaba: ¡Rocinante!

Este nombre surgió de las palabras “rocín”, que en aquel entonces se refería a los caballos dedicados a trabajos en el campo; y “antes”, como pseudónimo del primer rocín: <<Antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo>> reza el libro de Cervantes.

Rocinante, el caballo del famoso hidalgo Don Quijote de la Mancha

Este personaje, del que puede ser el libro más reconocido y laureado del mundo, tuvo que pasar todo tipo de calamidades junto a su dueño. Sin embargo, reflejaba muy bien la lealtad de estos animales a sus jinetes.

(¿Posees el caballo más leal que jamás hubieras soñado?, el nombre de Rocinante le vendrá como anillo al dedo)

Babieca, la yegua del Cid Campeador

Todo comenzó cuando un día el padrino del Cid llevó a su ahijado a las caballerizas del monasterio en donde vivían. Allí le dio a elegir el caballo que quisiese. El Cid escogió el caballo más feo de todos y el que tenía las peores características, sobre todo para ser en un futuro el caballo de un gran conquistador. Por lo que, al señalarle, su padrino exclamó “ese es un Babieca”.

Babieca, el caballo del Cid Campeador

Sin embargo, este caballo acabaría haciendo justicia a la elección del gran Cid Campeador: se convirtió en todo un corcel, con el que ganó innumerables batallas. Se dice que Babieca murió a los 40 años de edad. Con esto entendemos que no siempre hay que fijarse en las apariencias, y que no viene mal dejarse llevar de vez en cuando por el instinto.

(Si llamas Babieca a tu caballo tendrás siempre la oportunidad de explicar a la gente su gran significado)

Pegaso, el caballo de Zeus

Si ya de por sí los caballos son bellos, este se pasa de hermoso. Sus expedidas alas, a juego con su brillante pelaje blanco, no dan lugar a dudas. Pegaso fue el primer y único caballo en estar entre los dioses. Rocín del mismísimo Zeus, nació de la sangre derramada por Medusa (al cortarle la cabeza Perseo). Otra de sus peculiaridades es que al volar movía sus patas, haciendo parecer que recorría a trote el firmamento.

caballo famoso: Pegaso, el caballo de los dioses

En la mitología fue Belerofonte quien logró domarlo y quien, subido a sus lomos, logró vencer a la temible Quimera. Si bien su exceso de ambición tras esta victoria le llevó a obligar a Pegaso a llevarle al Olimpo para convertirse en Dios. Zeus, airado con esa conducta, castigaría a Belerofonte a una vida lisiado.

Ha sido uno de los caballos que más se ha proyectado en los cines y la animación (¿recordáis el Hércules de Disney o Los Caballeros del Zodíaco?). Se dice que luchó en diversas batallas y tomó un gran papel en la mitología griega.

(Pegaso es un buen nombre tanto para tu caballo como para tu yegua, un buen nombre unisex donde los haya)

Tornado, el caballo del Zorro

¡La cosa va de antifaces! No estamos en carnavales, pero para el Zorro todos los días eran fiesta. Para él y su caballo. Este gran actor relinchón tiene experiencia contra los malvados. Ya de por sí su nombre impone, y es que era igual de sigiloso, ágil y arrollador que su dueño.

caballo famoso: tornado , el caballo del Zorro

Este caballo casi siempre ha salido representado en nuestras pantallas como un gran corcel negro. Con largas y brillantes crines. Incluso más estiloso que el propio Zorro a la hora de salvar a las chicas en apuros.

(Si apodas así a tu caballo, su nombre no dejará indiferente a nadie)

Spirit, el corcel indomable

Este caballo ha sido uno de los grandes pioneros en hacernos valorar la libertad de estos animales. A pesar de ser un dibujo animado su historia ha trastocado a todo el que ha visto su película.

Con su particular color alazán y su crin oscura ha sido y es uno de los caballos más destacados y hermosos del cine. Aunque no es fácil de montar, ya que es un alma libre y salvaje.

Spirit, el corcel indomable creado por Dreamworks
Spirit, el corcel indomable creado por Dreamworks

Destacan entre sus características su valor, seguridad en sí mismo y su velocidad en campo abierto.

(Si tienes un caballo curioso y vivaz no dudes en llamarle Spirit)

Perdigón, el caballo de Toy Story

¡Corre como el viento Perdigón! Así podrás animar a tu caballo si le pones este fantástico y juguetón nombre.

Este pequeño (y nunca mejor dicho) caballo, creado por Disney Pixar, es quizá el único que nos entraría en cualquier armario de casa. El caballo de juguete de Toy Story destaca por su rapidez y valía, que siempre han estado ahí a la hora de ayudar a Woody y el resto de personajes de la película. Y eso que era un poco asustadizo.

Perdigón, el adorable caballo de juguete de Disney Pixar en la saga Toy Story
Perdigón, el adorable caballo de juguete de Pixar en la saga Toy Story

Su nombre original en inglés es Bullseye. Mientras que en Latinoamérica es apodado como Tiro al Blanco.

(Que no te asuste su nombre, es todo amor, así que, si tienes un caballo cariñoso, deja de buscar: Perdigón es el nombre perfecto para tu caballo).

Sombragrís, el caballo de Gandalf

El impresionante corcel de Gandalf, el insigne mago de los libros de J. R. R. Tolkien. Sombragrís, Shadowfax en inglés, aparece en la trilogía de El Señor de los anillos, donde es descrito como un caballo de pelaje plateado que destaca por su gran velocidad, resistencia, inteligencia y lealtad. Todas ellas características propias de los mearas, los señores de los caballos. Una especie que era domada y cabalgada exclusivamente por los reyes y príncipes de Rohan. Sementales que superan en sus características y capacidades físicas a los caballos normales, al mismo nivel que lo hacen los elfos respecto a los hombres.

Sombragris el caballo de Gandalf

De hecho, Sombragrís llega a manos de Gandalf por mediación del rey Théoden, quien se lo regala en agradecimiento por librarle del hechizo de Saruman (mago al servicio del Señor Oscuro). Desde ese momento sólo el mago puede montarlo. Tan sólo Pippin y a Gimli llegan a montar a sus lomos, por intermediación del mago.

Ambos desarrollan una estrecha amistad, ya que los mearas además entienden el lenguaje de los hombres. De forma que cuando termina la Guerra del Anillo ambos parten juntos a Amán, donde se supone que acaba sus días Gandalf.

En la adaptación al cine llevada a cabo por Peter Jackson, Sombragrís es encarnado en la pantalla por varios caballos. Todos ellos de pelaje blanco. Y no se menciona cómo llega a manos del mago el corcel. Los dos caballos que interpretan al semental de Gandalf son de pura raza española. En este caso sus nombres eran Blanco y Domero

(Si buscas nombre para tu caballo y es un Pura Raza Española blanco o gris, Sombragrís puede ser una gran elección)

Mister Ed, el caballo que hablaba

¿Te gustan los caballos? ¿La comedia? ¿Y los animales parlantes? Entonces seguramente recuerdes a Mister Ed, el caballo que ha hecho reír a varias generaciones gracias a su serie de televisión. Una comedia de corte familiar que se estrenó en 1961 y que se emitió durante 6 temporadas en la CBS estadounidense.

Si bien muchos le conocimos gracias a las múltiples reposiciones de esta ficción. De hecho, en España fue posible ver sus episodios hasta ya entrados los años 90, casi tres décadas después de su grabación. Si eres demasiado joven para haberla vista lo más probable es que al menos haya oído hablar de Mister Ed. Y si no… pues no te preocupes, nosotros te contamos su historia.

cartel de Mr Ed¿Quién es el creador de Mr Ed?

En origen, Mr. Ed era un caballo que apareció en los relatos cortos del escritor Walter R. Brooks. En estas historias el autor neoyorquino nos presentaba las divertidas situaciones que vivían este caballo parlante y su alcohólico dueño.

Si bien el creador original de Mr. Ed es más conocido por sus 26 cuentos de Freddy el cerdito. Quien también hablaba, y que fue todo un referente de la literatura para niños de mediados del siglo XX. Aunque, como es lógico, la serie de televisión a la que daría nombre su personaje equino le reconoció en los créditos de cada capítulo como creador de los personajes.

De hecho, la serie de Mr. Ed y su personaje no sólo beben de los relatos de R. Brooks. Sino que hay otro personaje equino anterior que tendría una gran influencia en la creación de la serie de Mr. Ed. Hablamos, cómo no, de la Mula Francis. Personaje de ficción que alcanzó una grandísima notoriedad en los años 50 gracias al cine, donde el personaje estrenó hasta siete películas. Todas ellas con gran éxito. De ahí que el proyecto de llevarlo también a la televisión surgiese rápidamente.

Arthur Lubin y Walter R Brooks
Arthur Lubin y Walter R Brooks

Arthur Lubin, uno de los directores de más éxito de la Universal entre los años 40 y 50, es también conocido por haber dado su primera oportunidad en el cine a Clint Eastwood. Tras alcanzar un gran reconocimiento como realizador por sus comedias de Abbott y Costello, Lubin filmó también las aventuras de la famosa Mula Francis. Pero cuando quiso crear una serie de televisión para el equino se encontró con el problema que suponía hacerse con los derechos del personaje. 

Sería la asistente de Lubin, Sonia Chernus, quien presentaría al director las historias de Walter R. Brooks sobre el caballo Mr. Ed. Lubin, emocionado, no tardaría en desarrollar el concepto del personaje para llevarlo a la televisión.

La serie de televisión del caballo parlante

La idea de la serie y el hecho de que Lubin estuviese detrás no parecieron ser suficiente para que ninguna gran cadena se interesase por el proyecto. Así que la productora Filmways estrenaba la primera de sus seis temporadas el 5 de enero de 1961 en redifusión para cerca de un centenar canales locales. Pero tal sería el éxito de Mr. Ed y sus primeros 26 capítulos que rápidamente la CBS se haría con los derechos y pasaría a emitir en exclusiva la serie en su red de difusión.

Antes de todo eso, Lubin hubo de crear un episodio piloto, en el que participaron varios actores que no acabarían apareciendo en la serie de televisión que se emitiría. Una vez logrado el sponsor para producir la serie, se logró contar con el actor Alan Young para encabezar el reparto como Wilbur Post, un arquitecto simpático, pero algo atolondrado, dueño del caballo Mr. Ed, que sólo le hablaba a él. Para dar voz al célebre equino se contaría con el actor Allan Lane. Mientras que Bamboo Harvester un caballo castrado de la raza saddlebred americano, sería el animal elegido para dar vida al propio Mr. Ed.

El cast lo completarían Connie Hines, como Carol Post, la amante esposa de Wilbur, y otros secundarios, como Larry Keating y Edna Skinner en el papel de sus vecinos, los Addisons. Además, dado el éxito de la serie, habría varias apariciones de estrellas invitadas a lo largo de sus 143 episodios. Destacando entre ellos un joven Clint Eastwood, a quien el productor y director de la serie dio su primera oportunidad como actor. Y que apareció en el capítulo 25 de la segunda temporada, titulado “Clint Eastwood Meets Mister Ed“.

La fórmula del caballo parlante Míster Ed sería un gran éxito. El inteligente equino creaba situaciones de lo más cómicas al meter en toda clase de problemas a su inocente dueño, que trataba de salir de ellas de la mejor forma posible. Siendo múltiples las ocasiones en las que el caballo dejaba en evidencia a Wilbur, que quedaba como un excéntrico por las intervenciones de Mr. Ed. Ya que sólo él sabía que era el caballo quien hablaba.

El carácter familiar de la serie y su humor divertido y directo pero inocente no sólo conquistó al público estadounidense. La serie se localizó en múltiples idiomas y fue emitida en un sinfín de canales de todo el mundo. Haciendo que sus seis temporadas -de 26 episodios cada una- fuesen visionadas por distintas generaciones de todo el globo gracias a sus múltiples reposiciones. Y haciendo que el caballo parlante Mr. Ed se convirtiese en un personaje mundialmente conocido.

Bamboo Harvester, el caballo que interpretaba a Mr Ed

El caballo que interpretó a Mr. Ed entre 1961 y 1966 se llamaba Bamboo Harvester (Cosechadora de bambú en español). Un caballo palomino de la raza saddle bred americano,

Bamboo Harvester el caballo que interpretaba a Mr Ed

mezclado con caballo árabe que nació en 1949. Es decir, tenía 12 años cuando comenzó a rodar la serie.

Se sabe que nació en California, en el condado de Los Ángeles, pero hay versiones enfrentadas sobre la ubicación exacta de la granja en la que nació. Unos afirman que nació en El Monte, mientras que otros aseguran que en realidad Bamboo Harvester nació en las granjas de bambú del vecindario de Chatsworth, en el Valle de San Fernando.

El equino fue castrado y entregado a Lester Hilton, uno de los protegidos de Will Rogers (uno de los actores más famosos de los años 30, de ascendencia cherokee, y que llegó incluso a tener cargos públicos como político debido a su notoriedad). Les Hilton, que había aprendido de Rogers cómo manejar y adiestrar a los caballos, fue quien enseñó a Bamboo Harvester a ser un equino apto para actuar en espectáculos. La docilidad del animal y su gran inteligencia hicieron el resto.

Un segundo caballo palomino interpretaría a Mr. Ed, siendo el animal que se utilizaba para las sesiones fotográficas de la serie que se publicaban en la prensa. Su verdadero nombre es desconocido, ya que la versión oficial lo apoda simplemente como Mr. Ed. Y fue la existencia de este segundo caballo lo que precisamente ayudó a avivar las leyendas urbanas sobre el fallecimiento y verdadero fin del caballo que interpretaba en la serie a Mr. Ed.

Mr Ed en las revistas con el otro caballo palomino

Según se sabe, Bamboo Harvester empezó a sufrir varias enfermedades relacionadas con su avanzada edad en 1968, dos años después de que finalizase la serie de televisión. Entre ellas el caballo sufría de artritis y complicaciones renales. Dos años después, en 1970, el animal fallecía. Una de las versiones oficiales afirma que fue sacrificado para que el animal no sufriese. Y que no lo hicieron público ya que la serie aún tenía éxito entre los niños. Así que lo enterraron sin ningún tipo de publicidad en una granja de Oklahoma.

Otra versión, dada por Alan Young, afirma que Bamboo Harvester murió por un error humano. Al parecer Lester Hilton estaba fuera y había un segundo cuidador a cargo del caballo. Según Young el animal, debido a su gran peso y a sus problemas de artritis, tenía bastantes dificultades para levantarse cuando se tumbaba en el suelo. Según su versión el cuidador suplente habría malinterpretado los revolcones del caballo al intentar levantarse. Creyendo que el animal estaba en peligro, le administró un tranquilizante. Y sería el efecto de este sobre el maltrecho cuerpo del caballo lo que acabaría finalmente con su vida.

Pero la primera vez que se supo de la supuesta muerte de Mr. Ed, copando los titulares de toda la prensa estadounidense, sería en 1979. Que fue cuando el segundo caballo, el que era utilizado en las sesiones fotográficas, falleció también en Oklahoma. No se sabría hasta muchos años después que la muerte del “verdadero” Mr. Ed había sido casi una década antes.

También hay que aclarar que en los créditos de la serie no se hacía mención alguna a Bamboo Harvester. Sino que se decía que Mr. Ed actuaba como él mismo (“as himself”). Es decir, con el nombre por el que sería conocido por el gran público y bajo el cual alcanzaría la notoriedad.

Cómo hablaba Mr Ed y quién le daba voz

Como explicábamos más arriba quien prestaba su voz en la serie original a Mr. Ed no era otro que el actor Allan “Rocky” Lane. Una antigua estrella de las películas de serie B del oeste. Mientras que cuando Mr. Ed cantaba, era Sheldon Allman quien ponía la voz.

Al comienzo de la serie los productores de la misma señalaron que la voz de Mr. Ed era de “un actor que prefiere permanecer sin nombre“, en referencia a Allan Lane. Sin embargo, cuando se dio cuenta del éxito, Lane trató de convencer a los productores -una y otra vez- de que pusiesen su nombre en los créditos. Algo que nunca logró.

En España la serie era emitida en el primer canal de Televisión Española. La serie llegó con el doblaje de México. Así que la voz que aquí escuchamos en boca de Mr. Ed era la del actor Ciro Calderón. Mientras que la de Wilbur pertenecía a Polo Ortín y la de Carol fue interpretada por Alicia Rodríguez, en un primer momento, y Azucena Rodríguez con posterioridad.

Mr Ed posando

Otro de los temas que causó controversia fue cómo hacían que el caballo moviese la boca para que pareciese que hablaba. Al parecer en los comienzos Les Hilton usaba con Bamboo Harvester un hilo o cadena, tal y como ya hiciese en las películas de la Mula Francis en las que había trabajo junto a Arthur Lubin. Sin embargo, según afirmaba, el hilo de nylon sólo tuvo que utilizarlo al principio. El propio Alan Young dijo que “Al principio se hizo colocando un hilo de nylon en su boca. Pero Ed realmente aprendió a mover sus labios en el momento justo cuando el entrenador tocaba su casco”. El actor señaló que el animal era tan inteligente que llegó a aprender que tenía que mover la boca cuando él dejaba de hablar en la escena, para darle la réplica en la conversación. También se decía que los asistentes de la serie realmente lo que hacían era impregnar de mantequilla de cacahuete las encías del caballo, para que éste moviese la boca tratando de alcanzarla.

Sea como fuere Mr. Ed es sin duda uno de los caballos más famosos de la historia de la televisión. Tal fue su éxito que aún hoy muchos le recuerdan, siendo uno de los animales parlantes más queridos por varias generaciones de televidentes.

Secretariat, el gran rojo

Cuando Secretariat “el Gran Rojo” murió el 4 de octubre de 1989 los forenses descubrieron que el corazón del caballo ganador de la Triple Corona en 1973 era mucho más grande de lo normal, lo que explicaría su victoria por treinta cuerpos en Belmont Stakes.

cómo se llama el caballo más rápido del mundo

¿Qué raza de caballo era Secretariat?

En una misma semana de 1973 un caballo pura sangre fue portada de las prestigiosas revistas Time, Newsweek y Sport Illustrated.

¿Cuánto dinero ganó el caballo Secretariat?

Como semental los derechos de reproducción de Secretariat fueron vendidos por seis millones de dólares, una auténtica fortuna para un caballo de leyenda.

Veinticinco años después de que otro caballo -Citation- ganara la Triple Corona en 1948 el Gran Rojo, apodo de Secretariat, se había ganado todo el protagonismo al imponerse en las tres grandes carreras de la temporada: Derby de Kentucky (Louisville), Preakness Stakes (Baltimore) y Belmont Stakes (Nueva York).

El mejor caballo de carreras de la historia

Y en las tres pruebas Secretariat marcó tiempos que todavía hoy no han podido ser batidos: 1:59 en Louisville, 1:53 en Baltimore y 2:24 en Nueva York.

Pero fue precisamente en este último, en el hipódromo neoyorquino de Belmont, donde su victoria por más de treinta cuerpos de ventaja se convirtió en un hecho mítico que ha pasado a la historia por la contundencia de la victoria y porque se estableció un récord del mundo en distancias largas todavía sin batir.

El caballo más rápido del mundo

Nunca nadie había visto correr a un caballo como lo hizo aquel día Secretariat montado por el jinete canadiense Ron Turcotte.

Por ello a su muerte en octubre de 1989 nadie discutió la necesidad de erigirle una estatua en bronce a la entrada de Belmont que recordara aquella hazaña a las generaciones venideras.

Antes por primera vez en la historia un caballo se había colado en el puesto 35º de la lista de mejores atletas norteamericanos del siglo XX.

Estatua representativa del hipódromo de Belmont.

El propietario de la yeguada de  Meadow Farm, Christopher Chenery, y su amigo Edgen Philips se jugaron a suertes a Secretariat cuando todavía no era más que un proyecto de caballo. Su padre fue el semental Bold Ruller, pero la fortuna y la sabiduría de Chenery en asuntos ecuestres consiguieron que su madre fuera Somethingroyal, una yegua hija de Princequillo e Imperatrice, ejemplares que habían destacado compitiendo en largas distancias.

La granja de Virginia pudo quedarse huérfana tras la muerte prematura de su propietario, pero en ese momento su hija Penny, una modesta ama de casa “metida con calzador” en un mundo dominado por los hombres, decide tomar las riendas del negocio con la ayuda de un entrenador de lujo: Lucien Laurin.

Secretariat nació en Meadow Farm a finales de marzo de 1970 y su corta carrera en el mundo de la competición comenzó el 4 de julio de 1972.

En la temporada de su debut como potro de dos años Secretariat ganó siete de las nueve carreras en las que participó, lo que le valió ser distinguido con el título de “Caballo del Año”.

En 1973 compitiendo con tres años Secretariat sumó nueve victorias más, entre ellas la Triple Corona.

La victoria historia en Belmont Stakes de Secretariat.

Ese mismo año su propietaria Penny Chenery decidió retirar a Secretariat de la competición, convertirlo en semental y vender los derechos de reproducción por la friolera de seis millones de dólares.

En total Secretariat engendró 520 ejemplares de los cuales al menos cincuenta y siete fueron caballos y yeguas ganadores.

Secretariat murió con diecinueve años víctima de “laminitis” y a su muerte los forenses descubrieron que su corazón era bastante mayor que el de un caballo normal, circunstancia anatómica que explicaría por qué el Gran Rojo era capaz de correr de la forma en que lo hacía.

Su tumba en Clairborne siempre tiene flores frescas y su estatua en Belmont es lugar de peregrinación para los aficionados.

Seabiscuit, el caballo que se convirtió en leyenda

Durante la Gran Depresión un caballo de carreras aparentemente perdedor acabó convirtiéndose en la esperanza de los millones de desheredados que recorrían Estados Unidos en busca de un trabajo y una oportunidad.

El 29 de octubre de 1929 se producía el “martes negro” en Wall Street y la economía norteamericana y mundial se hundía en la Gran Depresión, un periodo que se extendió durante más de una década –hasta comienzos de la Segunda Guerra Mundial– y que provocó que en Estados Unidos el desempleo creciera más de un 25% y que miles de ciudadanos y de familias recorrieran el país en busca de comida, trabajo y una oportunidad.

En ese ambiente de catástrofe y derrota nacional nace Seabiscuit (Mayo 1933), un potro pequeño y frágil nieto del campeonísimo Man O´War, el caballo de carreras más famoso de Estados Unidos, e hijo de los también campeones Swing On y Hard Tack, aunque ninguno de sus gloriosos antepasados consiguió ser estrella cinematográfica. Por el contrario, a Seabiscuit la industria de Hollywood le dedicó dos películas (1949 y 2003).

¿De dónde viene el nombre Seabiscuit?

Su nombre hacía referencia a las nutritivas galletas con las que solían alimentarse los marineros en sus travesías, aunque en aquel momento nadie pensó que aquel potrillo con pinta de caballo perdedor y que dormía y comía más de la cuenta se convertiría en un caballo de leyenda y en la gran esperanza de miles de ciudadanos norteamericanos.

Su primer entrenador fue Sunny Jim Fitzsimmons, un nombre legendario en los hipódromos de Estados Unidos por haber conseguido la Triple Corona en 1935.

En sus primeros años Seabiscuit destacó por ser reacio a los entrenamientos y por ello fue utilizado como sparring de otros caballos ganadores.

A pesar de ser un caballo de mal carácter, difícil de montar, que pecaba de falta de atención y que no aparentaba ser un ganador, su entrenador siempre pensó que Seabiscuit era un diamante en bruto, tanto que cuando el empresario automovilístico Charles S. Howard lo compró en el verano de 1936 la factura de venta marcaba la friolera de 7.500 dólares, cantidad muy elevada para un caballo que carecía de palmarés.

En su nueva cuadra Seabiscuit se cruzaría con dos nombres propios que cambiarían su destino: Tom Smith (entrenador) y Red Pollard (jinete).

En sus primeras carreras defendiendo los colores de C.S. Howard los resultados fueron poco esperanzadores, pero los métodos atípicos de Tom Smith acabaron obrando un milagro cuya luz iluminaría a todo un país.

Seabiscuit no abandonó nunca sus salidas cansinas y sus finales vertiginosos, pero su entrenador le inculcó un espíritu de vencedor.

En 1937 Seabiscuit se impone contra todo pronóstico el hándicap de Santa Anita, que con 125.000 dólares para el ganador era el “premio gordo” de las competiciones hípicas en Estados Unidos.

Ese año mismo montado por Red Pollard se impone en once de las quince carreras en las que compite, recorriendo el país en un vagón de tren convertido en establo portátil. Había comenzado la leyenda.

Tras realizar una gran temporada en la Costa Oeste el propietario de Seabiscuit decide que su caballo se traslade a la Costa Este para enfrentarse en un mano a mano con War Almirall, un caballo de tres años símbolo de la aristocracia americana y que como Seabiscuit era nieto de Man O´War.

War Almirall venía de haber ganado la Triple Corona en 1937 tras imponerse en las tres grandes carreras de la temporada: Derby de Kentucky, Prekness Stakes de Maryland y Belmont Stakes de Nueva York.

El primer derbi entre Seabiscuit y War Almirall tuvo lugar en el hipódromo de Belmont en mayo de 1938 y la victoria fue para el segundo de los nietos.

La derrota de Seabiscuit en Belmont fue una amarga derrota para miles de americanos pobres, enfrentados a una oligarquía económica que no estaba padeciendo como ellos la Gran Depresión.

Seguramente por eso los medios de comunicación de la época calificaron la revancha como la “Carrera del Siglo”.

Fue en Baltimore el 1 de noviembre de 1938 y se convirtió en uno de los acontecimientos más famosos en Estados Unidos, porque aquel día en el Race Course de Pimlico se enfrentaron dos mundos diferentes que apoyaban a caballos diferentes.

Las únicas apuestas en favor de Seabiscuit venían de California.

War Almirall y Seabiscuit corrieron sobre un recorrido de 1,33 millas, unos 1,91 kilómetros, en presencia de 40.000 aficionados venidos desde todos los puntos del país, en una carrera que fue seguida por radio por 40 millones de ciudadanos.

Tom Smith preparó concienzudamente el mano a mano. Seabiscuit solía tener unas salidas muy perezosas, mientras que por el contrario War Almirall salía de los cajones como un auténtico proyectil.

Smith pensó que si todo sucedía como en Belmont la derrota estaba asegurada y por ello cambió de estrategia.

Y acertó. En la línea de meta Seabiscuit sacó cuatro cuerpos de ventaja a War Almirall y con esa victoria se convirtió en el emblema de un país que necesitaba que los perdedores creyeran en sí mismos.

“Yes we can”, que diríamos ahora. Con su victoria en Pimlico el título de Caballo del Año 1938 fue para Seabiscuit. Nadie discutió la decisión.

¿Cuál fue la última carrera de Seabiscuit?

La última carrera de Seabiscuit fue en Santa Anita, en su California natal, donde después de recuperarse de una grave lesión de ligamentos ganó de nuevo el “Gran Cien” ante 70.000 personas que lo vitorearon.

Cuando Seabiscuit murió en mayo de 1947 lo hizo como el tercer caballo más famoso de la historia de los Estados Unidos, el que más dinero había ganado y después de haber engendrado a 108 potros.

En el ranking de caballos purasangre americanos Seabiscuit ocupa el puesto 20º. Su abuelo Man O´War es el primero.

Tanta era la fama de este caballo que durante su merecido retiro en Ridgewood Ranch era visitado anualmente por más de 50.000 personas, que querían ver de cerca a ese caballo que contribuyó a que un país entero saliera de su Gran Depresión.

War Admiral, el gran rival de Seabiscuit

El 1 de noviembre de 1938 dos caballos disputaron en el hipódromo de Pímlico la llamada “Carrera del Siglo”. Esos caballos eran Seabiscuit y War Admiral. Del primero se sabe casi todo gracias a las películas que le dedicó Hollywood, pero del segundo, cuarto campeón en la historia de la Triple Corona y Caballo del Año 1937, poco se conoce. Esta es la historia del hijo de Man o´War y Brushup.

WAR ADMIRAL

Hacia el final de la Gran Depresión dos grandísimos caballos de carreras fueron protagonistas en Estados Unidos. Seabiscuit se convirtió en el representante equino de la Norteamérica pionera y aventurera de la costa oeste, mientras que War Admiral lo fue de la Norteamérica burguesa e industrial de la costa este.

Juntos protagonizaron el 1 de noviembre de 1938 la denominada “Carrera del Siglo” sobre la distancia de dos kilómetros, un duelo que reunió a más de 40.000 espectadores en el hipódromo de Pímlico y que a través de la radio llegó a más cuarenta millones de norteamericanos.

La vida de Seabiscuit la conocemos en detalle gracias a las distintas producciones de Hollywood, pero por el contrario un caballo como War Admiral, cuarto ganador de la Triple Corona en 1937, nunca levantó la curiosidad de la industria cinematográfica. Esta es su historia.

Hijo de Man o´War

War Admiral (1934) era hijo de Man o´War (1917-1947), considerado como uno de los mejores caballos de carreras de todos los tiempos. Ambos compartían un mismo propietario, Samuel D. Riddle, y ambos fueron criados en Faraway Farm (Kentucky).

Durante los años en que estuvo en competición, entre 1936 y 1939, War Admiral ganó veintiuna de las veintiséis carreras en las que participó, obteniendo para sus propietarios unas ganancias superiores a los 273.000 dólares, una cantidad que a día de hoy se aproximaría a los cinco millones de dólares.

EL CABALLO WAR ADMIRAL

War Admiral compartía con su padre un talento innato para la competición, aunque físicamente su alzada (157 centímetros) era algo inferior a la de su padre (160 centímetros). Las dimensiones y el pelaje marrón oscuro de War Admiral eran sin duda herencia de su madre Brushup.

Al cumplir los dos años y de la mano de su entrenador, George Conway, y de su jinete más habitual, Charles Kurtsinger, War Admiral comenzó a demostrar en 1936 que estaba destinado a ser un caballo campeón como anteriormente lo había sido su padre, ganando la Great American Stakes y el Eastern Shore Handicap, siendo tan sólo superado por Pompoon en las carreras más importantes de esa temporada.

Ganador de la Triple Corona

Pero ya con tres años cumplidos 1937 sería el año de War Admiral, una temporada en la que este caballo consiguió unas ganancias superiores a los 166.000 dólares, convirtiéndose en ganador de la Triple Corona y obteniendo el título de Caballo del Año

A Samuel D. Riddle no le gustaba que sus caballos compitieran más allá de Nueva York y Maryland, pero ese año tomó una decisión acertada y War Admiral tomó la salida en el hipódromo de Churchill Downs para competir en la 63ª edición del Derby de Kentucky, que junto a Preakness Stakes y Belmont Stakes, son las tres pruebas que conforman la Triple Corona. En la línea de meta War Admiral se impuso a Pompoon.

CARRERA DE WAR ADMIRAL

Una semana después, en Preakness Stakes, el podio final volvió a ser el mismo y en Belmont Stakes un campeonísimo War Admiral se imponía con autoridad a sus seis rivales en esa carrera, ganando la Triple Corona y batiendo el récord del hipódromo que tenía su padre.

Durante esta carrera War Admiral sufrió una importante lesión en una de sus patas delanteras, que le mantuvo alejado de la competición durante todo el verano, regresando en octubre para ganar el Washington Handicap y la “especial” inaugural del hipódromo de Pímlico.

La Carrera del Siglo

En la temporada 1938 este equino ganó ocho importantes carreras, incluidas el Whitney Handicap y la Jockey Club Gold Cup, aunque desde el punto de vista hípico lo más importante de ese año sería la “Carrera del Siglo” (The Match Race of the Century) que War Admiral y Seabiscuit disputaron en noviembre de 1938.

Samuel D. Riddle, propietario de War Admiral, y Charles Howard, propietario de Seabiscuit, decidieron que ambos caballos debían enfrentarse para dirimir cuál de los dos era el mejor y así lo hicieron en el hipódromo de Pímlico. La victoria acabaría siendo para el caballo de la costa oeste -Seabiscuit-.

War Admiral se retiró de la competición en 1939 a causa de una lesión, convirtiéndose en semental y permaneciendo en Faraway Farm hasta 1958. Un año antes de su muerte War Admiral fue trasladado a Hamburg Place.

En el ranking de los 100 Mejores Caballos de Carreras de Estados Unidos, War Admiral figura en el puesto 13º, mientras que su rival Seabiscuit ocupa el puesto 25º. War Admiral está enterrado al pie de la estatua que Man o´War tiene en el Kentucky Horse Park.

Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno

Qué sería de la leyenda de Alejandro Magno sin la presencia de su caballo Bucéfalo, un animal con el que compartió guerras, batallas, victorias y conquistas por Asia durante treinta años.

Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno

¿Qué raza de caballo era Bucéfalo?

Existen infinidad de personajes que han pasado a la historia por sus hazañas y sus conquistas, pero pocos son los animales que han gozado de tanta fama como sus dueños. Uno de los más reconocidos es Bucéfalo, el caballo que acompañó a Alejandro Magno en todas de sus batallas durante más de treinta años y que, incluso, fue retratado junto a su amo por el pintor Apeles.

Una de las primeras leyendas sobre este famoso equino fue recogida por el historiador griego Calístenes, sobrino de Aristóteles. En sus textos se narra que Bucéfalo era un caballo de hermosa figura, de una belleza extraordinaria y que estaba dominado por un furor salvaje.

Cuál era la raza del caballo de Alejandro Magno

Un caballo del cual no se conoce su raza con exactitud, aunque se cree que era de origen oriental. De color negro azabache y de alzada no muy grande.

Hijo de una de las yeguas de Diomedes este caballo -cuenta la historia- se alimentaba de carne humana, aunque este aspecto que podría ser una exageración literaria de los narradores de la época, ya que desde un punto biológico ningún caballo puede alimentarse de carne.

Pero continuando con el “carnivorismo” de Bucéfalo se afirma que el padre de Alejandro Magno, Filipo de Macedonia, lo mantenía encerrado en una jaula de oro arrojando a su interior a todo aquel que se atreviera a desobedecerlo. En una ocasión el Oráculo de Delfos le pronóstico a Filipo que aquel que pudiera montar a Bucéfalo y cruzar la ciudad de Pela se convertiría en el rey de todo el mundo habitado.

Según Calístenes, un día Alejandro, aún adolescente, lo descubrió en las caballerizas reales y al acercarse el animal extendió sus patas delanteras y relinchó suavemente, como si reconociera a su amo. El joven pudo sacarlo sin ninguna ayuda y montó a Bucéfalo por toda la ciudad, mostrándose dócil con un jinete que según la leyenda debía convertirse en el rey de todo el orbe.

Probablemente sean los textos de Plutarco los que más se acerquen más a la realidad y de acuerdo con su narración en un momento dado el rey Filipo de Macedonia quiso regalar a su hijo un caballo de Tesalia, en aquella época considerados los mejores ejemplares. Fue un mercader quién le mostró un hermoso ejemplar de color negro que tenía un ojo azul y una mancha blanca en la frente con forma de estrella.

Bucéfalo, representado en piedra

¿Qué significa la palabra Bucéfalo?

Su nombre era Bucéfalo, nombre griego que significa “cabeza de buey”. Se cree que el nombre le fue dado por su cabeza especialmente ancha, aunque otros autores hablan de la existencia de una mancha con forma de cabeza de toro en su espalda. Sea como fuere el Rey quedó maravillado con la belleza del animal, pero cuando comenzó a saltar y cocear Filipo de Macedonia se dio cuenta de que el caballo de Tesalia que le habían vendido por trece talentos tenía un carácter salvaje e indomable.

¿Cómo Alejandro Magno dominó a su caballo Bucéfalo?

Ninguno de los experimentados jinetes de la corte fue capaz de montar a Bucéfalo y cuando ya había sido desechado por el monarca fue cuando su hijo Alejandro se percató de que el animal era tremendamente desconfiado y que se asustaba incluso de su propia sombra. Ante las risas de los presentes y las dudas de su padre Alejandro se ofreció a intentar domar al corcel.

Bucéfalo, representado con una pintura

Para conseguirlo utilizó un truco. Puso al caballo de cara al sol y hablándole suavemente consiguió subirse sobre su grupa y montarlo ante la admiración de todos, momento en el que su padre pronunció su célebre frase: “Hijo, búscate un reino que se iguale a tu grandeza porque Macedonia es pequeña para ti”. A partir de entonces Bucéfalo dejó que los criados se ocuparan de él, pero sólo permitió ser montado por Alejandro.

De esta forma el animal se convirtió en el más fiel aliado de Alejandro Magno durante casi treinta años, acompañándole en todas sus campañas militares en Asia contra el Imperio Aqueménida. Como anécdota se cuenta que por error una noche unos ladrones robaron a Bucéfalo y que al enterarse del enfado y la pena de Alejandro lo devolvieron de inmediato.

¿Cómo muere Bucéfalo?

Según los textos históricos Bucéfalo murió en la batalla de Hidaspes en el año 326 a.C. Algunos defienden que cayó en combate, mientras que otros autores creen que murió con posterioridad debido a su avanzada edad. Tal fue el dolor por la pérdida de su fiel compañero que Alejandro celebró un funeral oficial y fundó en su honor la ciudad de Alejandría Bucéfala, reconociendo que gracias a su caballo se debía gran parte del éxito en las guerras de Asia.

Se estima que Alejandría Bucéfala podría encontrarse en el actual Pakistán, cerca de la ciudad de Jhelum, en la provincia de Punyab, donde se han descubierto varias monedas griegas que permiten deducir que allí existió un asentamiento europeo.

Incitatus, el caballo que Calígula hizo cónsul de Roma

A los 25 años Calígula se convierte en emperador de Roma y poco después una extraña enfermedad cambia su personalidad para mal. Una de sus muchas excentricidades será nombrar cónsul a su caballo Incitatus, sentándole en el Senado romano y buscándole una esposa entre las más atractivas mujeres de la sociedad de la época.

Caballo de Calígula

¿Quién fue el dueño de Incitatus?

A los 25 años Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido por la historia como Calígula y nieto del mismísimo Nerón, se convirtió en el nuevo emperador de Roma. Su mandato comenzó un 16 de marzo del año 37 y un año después Calígula había dilapidado la fortuna de 3.000 millones de sestercios que había heredado de su abuelo Tiberio. Toda una proeza que le llevó a vivir una vida de excesos y gastos suntuosos de todo tipo.

Al poco de llegar al poder Calígula contrajo una extraña enfermedad que terminó por producirle un desequilibrio mental que motivó un cambio radical en su personalidad y fue a partir de ese momento cuando, entre otras excentricidades, nombra a su caballo Incitatus (Impetuoso) cónsul de Bitinia, un territorio situado al norte de la actual Turquía y a orillas del Mar Negro, título que permitía que el equino pudiera ocupar plaza en el Senado. El animal terminaría siendo uno de los équidos más famosos de la historia.

¿Quién se casó con su caballo?

Tal era la devoción que el emperador tenía por su caballo favorito que los historiadores afirman que su alimentación estaba compuesta por copos de avena mezclados con suaves y delgadísimas escamas de oro, aunque sus cuidadores tenían orden de complementar la dieta de Incitatus con ratones, calamares, mejillones, pollo y otras “delicatesem”, regalándole como bebida los mejores vinos servidos en las mejores copas.

La vida de Incitatus en Roma transcurrió primero en una caballeriza construida con planchas de mármol traído desde los confines del imperio, una instalación donde los pesebres eran de marfil y de uso exclusivo. Pasado un tiempo al emperador le pareció que la lujosa caballeriza era poca cosa para su caballo, así que se gastó parte de su fortuna en comprarle a Incitatus una villa propia con jardines y con dieciocho sirvientes para su cuidado personal.

Caballo Incitatus

Lógicamente la vestimenta del caballo del emperador estaba a la altura de su posición social. Incitatus solo se cubría de las mejores púrpuras, el tinte más caro de la Antigua Roma y reservado a la familia imperial, y sus sirvientes lo adornaban a diario con collares y adornos que combinaban el oro y las piedras preciosas y en más de una ocasión Incitatus comió en la misma mesa donde comía el emperador y sus invitados sin que nadie osase abrir la boca por ello.

¿Cuál fue el emperador romano que hizo senador a su caballo?

El servilismo y cobardía de los senadores romanos, junto a la demencia de Calígula, motivó que acabara nombrando cónsul a su caballo, un hecho a través del cual el emperador demostraba su falta de respeto hacia las instituciones públicas del Imperio. Esta y otras circunstancias irracionales motivaron que Calígula, su mujer y sus hijas fueran asesinados el 24 de enero del año 41 en el Monte Palatino siendo sucedido por Claudio.

Incitatus era un caballo de carreras nacido en Hispania, un territorio de donde en esa época se importaban anualmente a Roma unos 10.000 ejemplares. Como animal de competición que era participó en múltiples ocasiones en el hipódromo de la capital del Imperio, venciendo casualmente en todas ellas. El “secreto” de tanto éxito estaba en que la noche antes de la carrera el emperador dormía junto a su caballo y que además para conseguir un mejor descanso del animal se decretaba en toda la ciudad un “silencio general” que nadie podía violar bajo pena de muerte. Que se sepa en la época de gobierno de Calígula había poco ruido en las noches de Roma.

Incitatus el caballo de Caligula

Incitatus tan sólo perdió una carrera en su vida deportiva, al final de la cual el emperador mandó que el verdugo matase lentamente al auriga ganador para asegurarse de que todos los romanos aprendieran la lección.

Tras la muerte de Calígula y de su familia la historia le pierde el rastro a Incitatus, pero es fácil imaginar que su nivel de vida se vería afectado por tal circunstancia y que se acabarían las púrpuras en su vestimenta y los copos de avena y oro para comer.

¿Qué emperador dormía con su caballo?

Por último, en vida Calígula nunca permitió que su caballo tuviera copulaciones con yeguas, sino que el emperador le eligió como esposa una atractiva mujer de la alta sociedad llamada Penélope. No se tiene conocimientos de cuantos hijos tuvo el “matrimonio”.

Othar, el caballo de Atila, Rey de los Hunos

Muchos de los guerreros y líderes militaristas que han pasado a la historia iban acompañados en sus múltiples batallas y conquistas de la figura distintiva de un caballo, al que se mantenían unidos hasta alcanzar sus objetivos. Con el paso del tiempo, y del mismo modo que ha sucedido con los personajes históricos, los nombres de los equinos que acompañaban a éstos también son recordados por su protagonismo histórico.

Atila y su caballo Othar

¿Cuál es el nombre del caballo de Atila?

Al igual que hemos recordado en otros artículos a caballos como Bucéfalo, Traveller, Copenhagen o Palomo, entre otros, en esta ocasión el turno es para Othar, el famoso caballo de Atila.

¿Quién era Atila y por qué era conocido como el azote de Dios?

Conocido por ser el último y más famoso rey y líder de los Hunos, tribu con un origen desconocido con la que el ‘Azote de Dios’ (como se conocía a Atila) llegó a conquistar una gran parte del continente europeo (desde Europa central hasta incluso el mar Negro, y desde el Danubio hasta el mar Báltico). Todo ello tras poner en jaque el dominio del que se tornaba como invencible Imperio Romano.

¿Quién dijo “por donde pisa mi caballo no crece la hierba”?

La frase más célebre empleada para describir al caballo de Atila tenía que ver con las pisadas del animal, tan decisivas según se decía, que por allá donde el equino pisara, la hierba no volvería a crecer nunca más.

Othar caballo de Atila

Una cita que sin duda hacía referencia al temible y feroz dominio de la tribu de Atila como salvajes guerreros con el objetivo de conquistar el máximo territorio posible.

¿Qué raza de caballos usaban los hunos?

Othar además destacaba por ser un equino tarpán, una raza ya extinguida formada por caballos salvajes con las estepas asiáticas como origen.

La importancia del caballo para la tribu nómada de los Hunos era tal que consideraban al animal como algo sagrado y una continuación de su alma y de su ser, a los que se unían para vencer en las batallas por la conquista de los territorios.

No es de extrañar pues que Othar obtuviera tanta fama como aquel que se subía a su lomo para cabalgar, e incluso historiadores aseguran que se le tenía el mismo respeto que a Atila, y jamás se atrevían a colgarle de su montura ningún tipo de adorno.

caballo de Atila

Tal es así que la figura del equino pasó a la historia junto con Atila sin que se imaginaran las conquistas del caudillo de los Unos sin la presencia del famoso caballo a su lado.

¿Cómo era el caballo de Atila?

En cuanto a sus características físicas, el caballo del guerrero de los Hunos de color gris poseía una composición muscular compacta y robusta y superaba el metro de altura, con un cuello ancho y reducido, a diferencia de sus alargadas orejas. Su enorme tamaño no era inconveniente alguno para su gran velocidad, siendo ésta también otra de sus cualidades principales.

¿Quién venció a Atila y cómo murió?

Con Othar, Atila llegó a gobernar un imperio de proporciones inmensas en Europa, desde el año 434 hasta su muerte en el 453, siendo durante su reinado uno de los constantes enemigos del Imperio Romano, dividido en dos en ese momento: Oriental, con capital en Constantinopla, y Occidental, con la capital en Rávena, una vez que Roma ya no era el centro político del imperio.

El de los hunos vería su extinción y su final con la muerte de su líder. Sería a finales de junio del 451 d. de C., cuando una alianza de romanos, godos y germanos logró derrotar a la temible horda invasora de Atila en una batalla celebrada en las llanuras de la Champaña francesa.

Marengo, el caballo de Napoleón

En junio de 1815 el ejército francés de Napoleón era derrotado en Waterloo, una batalla en la que los ingleses hicieron prisionero a Marengo, el caballo que le había llevado hasta entonces de victoria en victoria y que había sido herido ocho veces en combate. Marengo acabó sus días como propiedad de un oficial británico.

Marengo, el caballo de Napoleón

¿Cuál es el color del caballo de Napoleón?

Cuando tras la derrota de Waterloo en junio de 1815 Napoleón Bonaparte regresó a París lo hizo sin Marengo, su famoso semental blanco conocido en toda Europa por su coraje y resistencia.

¿Quién fue el dueño del caballo Marengo?

Herido y vagabundeando por el campo de batalla Marengo fue hecho prisionero por el teniente británico Guillermo Henry Francis Petre. A simple vista el oficial inglés reconoció los motivos imperiales que portaba en sus herrajes y que le identificaban como el caballo de Napoleón.

Curado de sus heridas Marengo fue conducido a Gran Bretaña y vendido al teniente coronel de los Guardias Granaderos, William Angerstein, que fue su propietario hasta la muerte del animal en 1831 a la edad de treinta y ocho años. Actualmente el esqueleto de Marengo se exhibe en el Museo del Ejército de Sandhurst, mientras que sus dos casos delanteros fueron transformados en cajitas de plata para guardar rapé.

Una de estas cajas fue entregada a los Guardias Granaderos y se encuentra expuesta en el Palacio de St. James, mientras que la que quedó en manos de la familia Angerstein permaneció extraviada durante al menos cien años, hasta que finalmente fue redescubierta de forma casual en la finca familiar de Somerset y llevada al Museo de la Caballería Real.

La cuadra que Napoleón Bonaparte tenía para su uso personal llegó a albergar más de 130 caballos, pero entre todos ellos el preferido del emperador siempre fue Marengo, un caballo tordo de raza árabe llegado con siete años desde Egipto en 1800 y que recibió su nombre de la famosa batalla que los ejércitos franceses ganaron en Italia el 14 de julio de ese año. Parece probado que en el pelaje de Marengo mandaban las tonalidades grises, aunque a los pintores que retrataron a Napoleón les gustó más el blanco con el fin de resaltar la figura del emperador.

¿Cómo era el caballo blanco de Napoleón?

A pesar de tener una altura relativamente corta -1,45 metros-, Marengo destacaba por poseer una constitución muy fuerte y robusta que le llevó a ser la montura de Napoleón en las batallas de Austerlitz (1805), Jena-Auerstedt (1806), Wagram (1809) y Waterloo donde fue herido ocho veces en combate. Bonaparte era una persona de baja altura y por ello se dice que para facilitarle la monta todos sus caballos eran de también de baja alzada.

Los huesos de Marengo

A lo largo de la historia el valor y la resistencia de Marengo se convirtieron en virtudes legendarias, tanto que cuentan las crónicas que cabalgando al galope llevó a su jinete de Valladolid a Burgos en tan sólo cinco horas -hay quién afirma que fueron 3,5 horas-, cubriendo en ese tiempo una distancia de aproximadamente 130 kilómetros. Una capacidad física que debió ser en parte cierta porque en el año 1812 Marengo fue de los pocos caballos que sobrevivió a la retirada del ejército francés de Rusia.

¿Qué pasó con el caballo de Napoleón?

Todo apunta a que Napoleón era un jinete pésimo, de ahí que todos sus caballos antes de ser montados por el emperador pasaran previamente por las sabias manos de su hábil maestro de caballería, que utilizaba una técnica muy sofisticada para domarlos a su gusto y para que los animales estuvieran preparados para soportar sin problemas todas las vicisitudes y circunstancias habituales en un campo de batalla.

Para conseguirlo el entrenamiento recreaba todos los escenarios de guerra posibles y para ello se disparaban cañones cerca de sus cabezas, se desenvainaban espadas y bayonetas, se tocaban tambores, trompetas y se agitaban grandes banderas ante los ojos de los caballos consiguiendo que no se asustaran pasara lo que pasara. Para terminar su preparación como guerreros se hacía que perros y otros animales como cerdos u ovejas se movieran entre sus patas, logrando que el equilibrio del jinete no se viera en peligro en ningún momento.

A pesar de haber sido sometido a un entrenamiento de auténtico “marine” se cuenta que durante la trágica retirada del frente ruso Marengo acabó derribando a Napoleón cuando una liebre se levantó bajo sus patas, lo que fue entendido como un signo más de la derrota francesa, aunque también es cierto que a lo largo de su vida el emperador sufrió más de una caída.

¿Cuántos caballos murieron en la batalla de Waterloo?

El recuento del número de caballos fallecidos en Waterloo fue de 332 cayeron durante la carga, mientras que a otros 43 se les remató para evitarles sufrimientos, como explica Terry Brighton en El valle de la muerte (Edhasa).

Para terminar la historia de Marengo recordar que en la batalla de Waterloo hubo otro protagonista de cuatro patas: Copenhague, el caballo del Duque de Wellington. Las malas lenguas aseguran que a Copenhague le gustaban demasiado los bollos de azúcar y que por ello su vida no fue tan longeva como la de Marengo, aunque a pesar de su “dulce vicio” llegó hasta los veintiocho años.

Copenhague fue enterrado en Stratfield Saye y en su tumba Wellington colocó una lápida de mármol con la siguiente inscripción: «El instrumento más humilde de dios creado con arcilla/ debe compartir la gloria de ese día glorioso».

¿Dónde está el caballo de Napoleón?

Por su parte el esqueleto de Marengo, que fue restaurado y recolocado con ocasión de la celebración del segundo centenario de la batalla de Waterloo, sigue siendo una de las atracciones del Museo Británico del Ejército, aunque sus cascos delanteros reposan en lugares diferentes.

Copenhagen, el caballo del Duque de Wellington que conquistó Waterloo

Además de dar nombre a la capital de Dinamarca, Copenhagen es también el alias de uno de los caballos famosos con un papel destacado en la historia. Nada menos que en la Batalla de Waterloo, en la que el Duque de Wellington, Arthur Wellesley, cabalgó a lomos de este equino para poner punto y final al Imperio francés de Napoleón.

Duque de Wellington y su caballo Copenhagen.

La vida de Copenhagen no siempre estuvo vinculada con la batalla y la gloria. Preparado en un primer momento como caballo de carreras, este equino alcanzó la segunda posición en una carrera de Derby en 1786. Nunca llegaría a ganar ni a conquistar título alguno. Por consiguiente, tampoco mejoraría ese segundo puesto, eso sí, en unas de las pruebas más importantes de este deporte.

Su existencia daría un giro inesperado cuando poco tiempo después fue retirado de la competición con destino al ejército británico para formar parte de la Guerra de la Independencia (1808-1814) o Guerras Napoleónicas, en las que las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal se enfrentaron al Imperio francés comandado por Napoleón.

Fue entonces cuando en 1813, el Duque de Wellington, Arthur Wellesley, adquirió al equino que destacaba por su pelaje castaño y por su altura de unos 150 centímetros en la cruz. Una decisión que cambiaría por completo la vida de Copenhagen, pasando a formar parte de una de las personalidades más destacadas de la historia del continente europeo en el siglo XX. Uno de los militares más prestigiosos y reconocidos que también llegaría a ser primer ministro británico tras el conflicto bélico, además de comandante en jefe del Ejército de Reino Unido.

El duque de Wellington a lomos de su caballo Copenhagen

Fue precisamente durante la contienda cuando Copenhagen adquirió protagonismo, al llevar consigo en su lomo al Duque de Wellington, además de en otras contiendas, en la decisiva Batalla de Waterloo. En el combate que significó el final de las Guerras Napoleónicas, Wellesley comandó a las tropas británicas, alemanas y holandesas cabalgando en su fiel compañero equino.

Tras la derrota de Napoleón en 1815 y la consumación del Primer Imperio francés, Copenhagen fue retirado a los pastos de Strathfield Saye, lugar ofrecido al vencedor del general francés por parte del Gobierno Británico, en los que se mantuvo durante las dos décadas posteriores.

Tras una vida perdurable en la que estuvo cerca de alcanzar los 30 años de edad, Copenhagen falleció en su establo con graves problemas de visión. Fue homenajeado y sepultado con honores por su aportación en las operaciones militares durante uno de los conflictos de mayor importancia en toda la historia del continente europeo y que marcó el devenir de éste a partir del siglo XIX.

El Duque de Wellington se despidió de un caballo al que tenía gran aprecio eligiendo el lugar donde sería finalmente enterrado su cuerpo, y donde todavía en la actualidad se conserva la lápida en homenaje al animal.

En 1846 se erigió una estatua de bronce (actualmente situada en Hyde Park, en Londres) del duque montando al equino Copenhagen, diseñada por Matthew Wyatt, que no obtuvo precisamente alabanzas al utilizar como modelo un caballo que no era muy similar al animal de Arthur Wellesley. Esto provocó críticas en forma de humor de la prensa de aquellos años. Del mismo modo, militar y equino serían retratados juntos en 1818 en una pintura al óleo por Sir Thomas Lawrence, uno de los grandes retratistas de la época.

Sleipnir, Caballo de Odín, caballo de 8 patas

La mitología nórdica posee la creación de Sleipnir, uno de los caballos más extraños que hayan sido partícipes de historias y leyendas. Su jinete fue nada menos que el dios Odín y su forma física sobrenatural acompaña a su origen como sus atributos más destacados.

Sleipnir, Caballo de Odín, caballo de 8 patas

A lo largo de los siglos, muchos personajes históricos que han grabado su nombre por batallas y conquistas o por liderar pueblos o ejércitos han tenido en común poseer la compañía de un caballo que ha protegido y ha llevado a lomos a su jinete a conseguir sus objetivos.

No es de extrañar que en la ficción literaria y cinematográfica se haya utilizado esta simbiosis en innumerables ocasiones.

Y de igual forma sucede en lo que respecta a la mitología.

En el caso de la cultura nórdica y de sus mitos y leyendas, uno de sus principales figuras no es otra que Odín, considerado como su dios principal que además engloba el dominio en diferentes aspectos como la guerra y la muerte, pero también es considerado el más sabio puesto que tiene el don de la profecía, la magia y la victoria.

¿Cuál es el nombre del caballo de Odín?

Padre de otros dioses como Thor, Balder, Vidar y Váli, su reinado reside en Asgard, donde vive en el palacio de Valaskjálf que él mismo se construyó y donde recibe en el Valhalla a todos los guerreros caídos en batalla.

Su trono, desde donde puede contemplar los nueve mundos, su lanza Gungnir y su caballo Sleipnir son elementos imprescindibles en la mitología del dios de la guerra, el cual la profecía indicaba que guiaría tanto a dioses como hombres para evitar el fin del mundo o también llamado Ragnarök.

De la mitificación de Odín y como uno de sus principales compañeros más fieles destaca el papel de su caballo, un equino de forma física sobrenatural que forma parte de la mitología nórdica y de las leyendas que protagoniza su jinete.

Sleipnir cuenta además con una particular historia desde su nacimiento, que explica el por qué no estamos ante un caballo normal.

Los mitos nórdicos revelan un nacimiento de Sleipnir de lo más circunstancial y misterioso, no falto de magia y mentiras interesadas.

¿Quién es el padre del caballo de Odín?

Un origen que se remonta a la época en la que la intranquilidad de los Dioses era incesante ante la destrucción de las murallas de Asgard tras una batalla.

Para buscar una solución, confiaron en un hombre que prometió reconstruirla en 16 meses.

Loki entrega Sleipnir a Odín

Pero su petición a cambio de ello, -el sol, la luna y la diosa Freya-, fue considerada por Odín y los suyos tan desproporcionada que Loki, el dios de las bromas y mentiras, sugirió a los suyos cerrar el trato y acortar los plazos, confiado en que el desconocido no lo conseguiría y ellos terminarían lo que él dejaría a medias.

El hombre aceptó y tan sólo exigió que recibiera la ayuda de su caballo, que le ayudaría a transportar las piedras que utilizaría para construir.

Los meses pasaron y el constructor fue cumpliendo los plazos marcados ante la sorpresa de los dioses, preocupados de nuevo ante su obligación de cumplir el trato y perder el sol, la luna y Freya.

Cuando las culpas ya se centraban en Loki, éste volvió a trazar un plan para evitar la catástrofe. Comprobado el papel fundamental de su equino Svaðilfari, se transformó en yegua para espolear al animal y hacer que la persiguiera y dejara sus obligaciones.

Esto enfadó de tal forma al misterioso hombre que acabó adoptando su forma original, la de un gigante enemigo de los dioses.

Ante lo sucedido, todo tipo de acuerdo quedó roto y Thor ‘pagó’ al impostor con un martillazo del Mjolnir en la cabeza.

Una vez resuelto el engaño, Loki regresó en su forma de yegua con la sorpresa de que se encontraba preñada y terminó dando a luz a un caballo gris con nada menos que ocho patas. Bautizado como Sleipnir, fue entregado como presente por parte de Loki a Odín, al que aseguró según la leyenda que “ningún caballo igualaría la velocidad de éste.

“Él te llevará por mar, tierra y aire, y también a la Tierra de los Muertos y de vuelta a aquí”. Una promesa que Loki, pese a sus habituales engaños, cumplió.

El mito del caballo Sleipnir

Como fiel y eterno compañero de Odín, en la mitología escandinava la figura del caballo Sleipnir ha tenido un gran protagonismo, tanto en la Edda poética (compilada en el Siglo XIII) como en la Edda prosaica. Es descrito en ambas fuentes como uno de los grandes caballos y de los más veloces, capaz de llevar a su jinete al Reino de la Muerte o Hel. Este equino gris simboliza además los ocho vientos que soplan desde sus puntos cardinales. Aunque según otras fuentes era seis el número de sus patas, la mayor parte indicaba que eran ocho.

Odin con Sleipnir

Además de una criatura sobrenatural, Sleipnir es considerado también como uno de los espíritus ayudantes de los chamánicos de su jinete Odín, junto al que cabalga en sus viajes por los nueve mundos.

Al ser Odín considerado como el ‘Dios de los chamánicos’, su caballo recibe el calificativo de ‘caballo por excelencia de los chamánicos’.

Con apariciones en poemas relacionados con la mitología nórdica, no se le describe como un equino ordinario y con sus poderosas condiciones y cualidades físicas ayudó a Odín en todas sus travesías hasta el final de sus días.

Razones de peso para que las leyendas escandinavas le consideraran como el mejor caballo que podía existir, formando la pareja perfecta con el Dios nórdico.

Su importancia en la cultura islandesa en la actualidad se demuestra con la representación de Sleipnir cabalgando con Odín hasta el Hel tanto en obras de arte como en piedras que han sido halladas en Suecia.

Es más, el folclore islandés sitúa al caballo de Odín como el ‘causante’ del cañón con forma de herradura Ásbyrgi que se ubica en el Parque Nacional de Jökulsarglijufur, en el norte de Islandia, y su nombre se ha utilizado también para bautizar a barcos.

Traveller, el caballo del general Robert E. Lee en la Guerra de Secesión

En febrero de 1862 el general Lee compró a Traveller por la friolera de 200 dólares de la época. Pero aquel caballo resistente y que no se asustaba fácilmente con el fragor de los combates y el ruido de los proyectiles, valía su peso en oro para un oficial en campaña. Traveller acompañó a Lee en su rendición en Appomatox y a su retiro en Lexington (Virginia) al final de la contienda.

En la mañana del 12 de abril de 1861 fuerzas confederadas atacaban Fort Sumter, un hecho bélico que para la historia norteamericana significó el comienzo de una Guerra de Secesión que a lo largo de cuatro años, entre 1861 y 1865, enfrentó a los estados unionistas del Norte (el legítimo Estados Unidos), con capital en Washington y presididos por Abraham Lincoln, y a los estados secesionistas de la Confederación del Sur, con capital en Richmond y presididos por Jefferson Davies, una contienda que causó un millón y medio de víctimas y que finalizó con la derrota del Sur tras la rendición del general Lee en Appomatox.

Carolina del Sur fue el primer estado sureño en levantarse contra el nombramiento del abolicionista Abraham Lincoln como presidente de Estados Unidos y a la secesión se sumaron los estados esclavistas de Georgia, Louisiana, Alabama, Mississippi, Florida, Texas, Arizona, Misouri, Tennessee, Virginia y Carolina del Norte, al frente de cuyos ejércitos estaba el general Robert E. Lee, uno de los más destacados alumnos de la academia de oficiales de West Point. Enfrente estaba la Unión del resto de estados norteamericanos liderados entre otros por el general Ulysses S. Grant.

En aquella época las campañas militares exigían que los oficiales al mando contaran con buenas monturas y por eso en febrero de 1862 el general Lee le compró su caballo al capitán Joseph M. Broun por la friolera de doscientos dólares de la época. ¿Se figuran la fortuna que ese mismo animal valdría ahora? La raza del equino era lo de menos –Saddlebred Americano– porque lo importante era aquel caballo no se ponía nervioso ni se asustaba por el ruido de los proyectiles y de los obuses.

El general Lee compró a Traveller (Viajero) cuando el caballo se llamaba Greenbier, nombre del condado de Virginia Occidental donde había nacido, aunque antes de que pasara a manos del capitán Broun el animal había sido bautizado como Jeff Davies, nombre del primero y único presidente de la Confederación de Estados del Sur.

Lee y Traveller llegaron a formar una pareja tan perfecta en los campos de batalla, que la mayor parte de las estatuas que actualmente homenajean al general confederado lo presentan casi siempre montado a caballo, un vínculo hombre-animal que se mantuvo incluso tras el final de la Guerra de Secesión.

Muy adecuado para un oficial en campaña Traveller era un caballo de gran resistencia, mediana altura, que podía soportar largos periodos sin casi beber ni comer, que no temía los fragores de los enfrentamientos bélicos y que en más de una ocasión salió con rasguños y heridas de los importantes combates que Robert E. Lee dirigió, como por ejemplo la batalla de Gettysburg, uno de los últimas grandes enfrentamientos antes de que Traveller acompañara a su general al acto oficial de rendición en Appomatox, donde coincidió con Cincinnati, el también famoso caballo que en ese momento montaba el general nordista Ulysses S. Grant, por otra parte poco aficionado a las actividades ecuestres.

Tras el final de la Guerra de Secesión Traveller acompañó al general Robert E. Lee hasta Lexington (Virginia) donde hasta su muerte en 1870 presidió el Washington College, una institución que actualmente y en su honor responde al nombre de Universidad Washington y Lee. Un año después, en 1871, moría Traveller a la edad de catorce años.

Palomo, el caballo blanco de Simón Bolívar

La historia de Simón Bolívar y su caballo Palomo combina realidad con mitos y leyendas que perduran con el paso del tiempo. El equino blanco de imponente estatura era el preferido del militar y político venezolano, con el que cabalgó y venció en importantes batallas.

Palomo, el caballo de Simón Bolívar.

¿Cómo se llamaba el caballo de Simón Bolívar y de qué color era?

La figura del libertador y militar Simón Bolívar es una de las más destacadas de la historia de Sudamérica. Fundador de las repúblicas de la Gran Colombia y Bolivia, fue una de las personalidades que más contribuyó a la emancipación de Hispanoamérica frente al Imperio español, además de a la independencia de países como Bolivia, Ecuador, Colombia, Panamá, Perú o Venezuela.

Amante de los caballos, tenía a uno en particular como su preferido, cuyo nombre era Palomo. Blanco y de estatura impresionante, fue el fiel compañero de Bolívar y en él cabalgó y salió vencedor en batallas significativas como las del Pantano de Vargas, la Batalla de Juní o la Batalla de Bomboná.

¿Cómo se llama la que le regaló el caballo a Simón Bolívar?

Pero además de todas las vivencias con las que compartió junto al él, cuenta la leyenda que el significado característico y poderoso que tenía Palomo para Simón Bolívar tuvo sus cimientos desde antes incluso de que se encontraran por primera vez.

Unos años antes de la Batalla del Pantano de Vargas, el militar llegaría a Santa Rosa de Viterbo, lo que actualmente se conoce como Boyacá (Colombia), a lomos de un caballo anciano y agotado. Necesitado de un nuevo equino para proseguir su viaje, finalmente encontró lo que buscaba gracias a Casilda Zafra.

¿Quién es Casilda Zafra?

Una campesina y oráculo de la zona que precisamente habría tenido un sueño días antes en el que una de sus yeguas daba luz a un potro blanco, el cual además se lo regalaría a un destacado General. Bolívar, a través de su guía, solicitó entonces a Casilda que le guardara el potro que su yegua estaba próxima a parir.

¿Quién fue Palomo?

Años más tarde, durante la Batalla del Pantano de Vargas de 1819, su antiguo guía le entregó a Simón Bolívar un caballo blanco que no era otro que el potro nacido de la yegua de Casilda Zafra. Enviado por ésta al militar venezolano, el caballo al que bautizaría como Palomo se convirtió en el compañero en el que cabalgaría y con el que lograría vencer, además de en el Pantano de Vargas, tanto en Juní como en Bomboná posteriormente.

El caballo Palomo, muy querido y apreciado por Bolívar, era también uno de los más aclamados y admirados en las entradas triunfales de Simón Bolívar tras sus victorias.

Como tradición popular, es prácticamente imposible no imaginar a Simón Bolívar sobre el poderoso Palomo blanco en las batallas, y en multitud de pinturas se puede ver a un equino radiante y triunfal, compañero de vida del militar. Se dice que su color era como el de un copo de nieve, y que su fortaleza física sobresalía al ser muy robusto, con una gran alzada, y eléctrico en su movimiento.

¿Cómo murió el caballo Palomo?

No se tiene conocimiento exacto del final de la vida de Palomo. Mientras que algunas teorías históricas indican que Bolívar se lo regaló al general Andrés de Santa Cruz en 1826, otras aseguran que el caballo falleció el 17 de diciembre de 1840 en la población de Mulaló, municipio de Yumbo, en el Valle del Cauca (Colombia).

Allí mismo se encuentra una lápida donde supuestamente fue enterrado, además de un museo en el que se exponen antiguas herraduras que afirman ser las que llevó consigo Palomo, además de otros elementos que pertenecían a Bolívar.

¿Cómo se llamaba el perro de Simón Bolívar?

Nevado era el nombre del perro que acompañó a Simón Bolívar hasta su última lucha. Hace más de dos siglos, el Libertador Simón Bolívar recibió como obsequio a la mascota en su paso por Mucuchíes, en el estado de Mérida, durante la Campaña Admirable.

Gato y Mancha, los caballos argentinos que llegaron a Nueva York

La historia de Gato y Mancha es de esas que quedan inmortalizadas en la memoria de todo aficionado al mundo equino. Y es que los dos caballos criollos de origen argentino protagonizaron la proeza de realizar una travesía que duró más de tres años y en la que partieron desde Buenos Aires con final en Nueva York.

Monumento a Gato y Mancha.

¿Dónde se encuentran los caballos Gato y Mancha?

Es lógico reconocer que podemos caracterizar a los caballos como animales habituados a realizar recorridos de importancia en la actualidad. Pero ello no quita que la historia de Gato y Mancha sea especial y única cuanto menos.

Ambos caballos criollos, de procedencia argentina, eran propiedad de Emilio Solanet, criador e impulsor de la raza, siendo también uno de los fundadores de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos de Argentina.

¿Cuánto duró el viaje de Gato y Mancha?

Tanto Gato como Mancha ostentan el honor de haber llevado a cabo a buen seguro una de las grandes odiseas que la historia de la hípica haya conocido jamás. Nos referimos a la heroica de unir Argentina con Estados Unidos, y Buenos Aires con Nueva York. Una travesía histórica en la que cruzaron prácticamente la totalidad de América del Sur con su destino al norte.

Aunque Solanet era el propietario de los dos equinos, tras adquirirlos como resultado de un negocio con el Cacique Liempichún en Chubut, sería el profesor suizo Aimé Félix Tschiiffely quien realizaría el viaje junto a los dos animales protagonistas de la historia. Convencido de las grandes posibilidades de estos animales, Tschiffely contactó con Solanet y el proyecto se puso en marcha poco tiempo después.

La famosa odisea daría comienzo el 24 de abril de 1925 desde Buenos Aires, cuando los caballos contaban con una edad de 16 años en el caso de Gato, equino de pelaje gatuno, y 15 en el de Mancha, que destacaba por su pelo overo.

Gato y Mancha, los caballos criollos que hicieron historia

Los dos equinos, criados en la Patagonia y habituados a severas condiciones de vida, se pusieron en marcha con la guía del profesor suizo, partiendo del local de la Sociedad Rural Argentina.

Y Nueva York, el destino final. Una auténtica proeza de 21.000 kilómetros tanto para los caballos como para su guía, que con una media de 46,2 km diarios en 504 etapas consiguieron además batir tanto el récord mundial de distancia como de altura (5.900 msnm en el Paso El Cóndor, en Bolivia).

No es de extrañar que a dicha travesía se la catalogue como una de las más famosas y heroicas que se recuerdan en la historia de la hípica. Pero la fortaleza de los caballos criollos y su preparación intensa y a conciencia permitieron superar tan arduo reto.

Las complicaciones más severas aparecieron en la Cordillera de los Andes, la cual cruzaron en varias ocasiones a través de un terreno abrupto y elevado, y con temperaturas desde -18º hasta 52º.

Dada la dificultad del viaje, sus condiciones y la relevancia histórica de lo que estaban a punto de conseguir los dos caballos y su guía, los medios dieron gran importancia al reto e informaban con regularidad de la situación de los protagonistas.

Tras veinte países, tres años, cuatro meses y seis días, el desafío se convirtió en realidad. El profesor Tschiffely, a lomos de Mancha, llegó a Nueva York el 20 de septiembre de 1928, mientras que Gato, dolorido por la coz de una mula, se quedó en Ciudad de México.

Tras la gesta, los dos equinos regresaron a Buenos Aires en diciembre del mismo año, y fallecieron en 1944, en el caso de Gato, y en 1947 lo hizo Mancha, siendo cuidados hasta el fin de sus días por Juan Didart en El Cardal.

¿Dónde están los restos de Mancha y Gato?

Como homenaje a su hazaña, los cuerpos de los dos héroes equinos fueron embalsamados y se encuentran expuestos en la actualidad en el Museo de Transportes del Complejo Museográfico Provincial “Enrique Udaondo”, en Luján. Además, el 20 de septiembre de cada año se conmemora el Día Nacional del Caballo en Argentina, al ser la fecha en la que Mancha y Gato llegaron a Nueva York.

Poe y Einstein: el más grande y el más pequeño de los caballos

Con sus tres metros de alzada, Poe está considerado como el caballo más grande del mundo, mientras que por el contrario los 35 centímetros de altura de Einstein lo convierten en el caballo más pequeño del planeta.

el caballo mas grande del mundo

¿Cuánto mide y pesa el caballo más grande del mundo?

Recientemente los responsables de certificar los Récord Guinness aceptaban que con sus tres metros de alzada Poe es el caballo más grande del mundo, un título que hasta ahora venía ostentando el gigante Big Jake, un caballo belga de tiro con una alzada oficial de 2,10 metros y que como en el caso de Poe supera ampliamente la tonelada de peso.

Es precisamente esa amplia diferencia de noventa centímetros con Big Jake la que hace muy difícil que el récord de Poe pueda ser superado.

La vida de estos caballos gigantes suele transcurrir apacible y en unas granjas donde su principal ocupación consiste en alimentarse y exhibirse, dado que es muy complicado utilizar animales de esta potencia y dimensiones en tareas agrícolas.

La granja donde vive Big Jake está situada en Michigan (Estados Unidos) y la de Poe en Ontario (Canadá), donde su propietaria Shereen Thompson disfruta proporcionándole al animal su más que abundante alimento diario: 4,5 kg de grano y dos fardos de heno. Por no hablar de que cada día Poe ingiere unos 200 litros de agua.

Su anterior propietario tenía muchos problemas para poder mantener el “tren de vida” de un caballo de tales características, dado que con la crisis económica sus ingresos habían mermado mucho.

Tampoco quería que el animal acabara en malas manos y por ello decidió anunciarlo en los periódicos locales con el fin de encontrar alguien de las proximidades que quisiera adoptarlo, una decisión acertada porque tampoco es fácil encontrar transporte para este tipo de caballos.

Cuando Shereen leyó el anuncio no se lo pensó ni un segundo y en enseguida se puso en contacto con el firmante del anuncio para confirmarle que estaba decidida a adoptar a su caballo gigante.

¿Y por qué Poe…? Porque tratándose de un caballo excepcional desde el principio Shereen tuvo muy claro que le pondría el nombre de alguien excepcional para ella. El de su escritor favorito: Edgar Allan Poe.

¿Cuál es el caballo más pequeño del mundo?

Y en la misma página del Libro de los Récord Guinness donde está inscrito Poe con el título de ser el caballo más grande del mundo, también aparece el equino más pequeño del planeta.

Se llama Einstein y cuando nació pesaba 2,7 kg y medía tan sólo 35 centímetros de alzada. Si alguien tiene curiosidad por conocer cómo es en la actualidad este caballo en miniatura tendrá que viajar a New Hampshire (Estados Unidos).

Einstein, el caballo más pequeño del mundo

Einstein es hijo de una famosa yegua enana, Thumbalina, un animal que con 4 kg de peso y 43 centímetros de altura en su edad adulta sufría de enanismo, una enfermedad que por el contrario no padece Einstein, que es un caballo en miniatura, pero con un desarrollo totalmente normal.

Otros caballos también pequeños, aunque en esta ocasión no lo suficiente como para encabezar el Libro de los Récords Guinness, son los pintorescos ejemplares de la raza argentina Falabella.

Se trata de animales con una alzada que puede oscilar entre 70 y 85 centímetros, descendientes, aunque no lo parezca de los caballos andaluces que llevaron a América los colonizadores españoles.

A pesar de su reducido tamaño los Falabella no pueden considerarse ponys, sino caballos pequeños que durante años se han criado para que podamos disfrutar de ellos como si fueran una mascota más.

Tan sólo tener en cuenta que a la hora de elegir animal de compañía la principal diferencia entre un perro grande y un caballo Falabella es la necesidad de espacio.

Y es que si queremos que estén contentos con nosotros estos pequeños equinos necesitan que les brindemos un jardín de al menos 150 metros cuadrados de superficie.

Pequeño Tío, el Knabstrupper de Pipi Calzaslargas

La raza equina Knabstrupper se caracteriza por su peculiar capa moteada, lo que les da a los caballos la apariencia de grandes dálmatas. Con aproximadamente seiscientos ejemplares en todo el mundo, esta raza cuenta con gran cantidad de adeptos, siendo especialmente apreciada por los niños. En España el Knabstrupper más famoso fue “Pequeño Tío”, el caballo de la serie televisiva protagonizada por la rebelde Pippi Langstrump.

caballo Pippi Langstrum

Cuenta la historia que durante las guerras napoleónicas a lo largo y ancho de Europa hubo tropas españolas asentadas en Dinamarca, porque no debemos olvidar que buena parte de la Península Ibérica estuvo bajo control francés desde 1808 hasta la restauración de la monarquía con Fernando VII en 1814.

Cuando estas tropas emprendieron camino hacia Rusia en marzo de 1812, uno de los oficiales españoles vendió una yegua alazana cubierta de manchas a un carnicero danés que se había quedado encaprichado de ella. La yegua pasó a ser conocida como Flaebehoppen, que textualmente quiere decir “yegua de Flaebe”, que por otro lado era el nombre del mencionado carnicero.

El origen de los Knabstruppers

Esta yegua de origen español pasó a tirar del carro del carnicero hasta que un día se cruzó en su camino un experto en la cría de caballos, el comandante Villars Lunn. Quien, impresionado por la fuerza, energía y velocidad de la yegua, insistió en comprarla y así hacerle un hueco en sus caballerizas, instalaciones que eran conocidas con el nombre de Knabstrup.

CABALLO Knabstrupper

Fue allí donde cruzando la “yegua de Flaebe” con un Frederiksborg palomino, el comandante Villars Lunn consiguió crear una nueva raza de caballos con capa clara, brillo metálico y manchas negras abundantes, lo que convirtió a este potro en el primer semental de la raza Knabstrup.

Muy apreciados por su capa blanquecina con manchas negras, los knabstruppers fueron caballos muy solicitados en Europa y, posteriormente, mezclados con appaloosas se consiguió desarrollar tres tipos diferentes de knabstruppers, “Poni”, “Baroque” y “Sport”, todos ellos destinados a la equitación y cada uno con sus virtudes individuales.

Cómo es un Knabstrupper

Este bello caballo se caracteriza por tener una atractiva y muy peculiar capa compuesta por manchas negras sobre un fondo ruano o gris. Con un carácter amigable y dócil, los ejemplares de esta raza se muestran enérgicos y siempre con ganas de trabajar, presentando unas peculiares características anatómicas que pasamos de describir:

-Estructura grande y bien equilibrada con una altura a la cruz que oscila entre 157 y 163 cm.

-Cara muy expresiva con actitud relajada, orejas pequeñas y ojos claros.

-Cuello fuerte y ligeramente corto.

-Hombros inclinados con una espalda robusta, porte elevado de la cabeza y aire vistoso, Dorso largo y cruz baja.

-Sus extremidades están bien definidas, son potentes y bien musculadas, con articulaciones de buen tamaño.

-Porte elegante en general.

-La capa presenta un sólido patrón completo de leopardo manchado sobre un fondo blanco con muchas variantes. Las manchas pueden ser negras, grises, bayas o castañas.

Los Knabstruppers tienen una esperanza de vida de aproximadamente veintiocho años y el peso de un macho adulto puede estar en torno a los 520 kg.

En Estados Unidos se tienden a confundir el knabstrupper con el appaloosa por sus características comunes en el colorido, compartiendo ambas razas sangre española en su linaje, dado que todos los caballos existentes en América proceden de los caballos que los españoles llevaron hasta el Nuevo Mundo. Por esta razón en Estados Unidos se venden anualmente gran cantidad de caballos calificados como Knabstruppers, cuando en realidad tan sólo son caballos con manchas

El caballo de Pippi Langstrump

Este caballo ha sido empleado como animal de trabajo y en el mundo del circo, además de como caballo de tiro de carruajes por lo espectacular de su pelaje.

Otros campos en los que son empleados los knabstruppers son la doma de exhibición y el salto ecuestre. Además, como ya hemos mencionado, es un caballo que por su inteligencia y docilidad ha sido utilizado con frecuencia en la industria del cine y en la pequeña pantalla.

Knabstrupper CORRIENDO

Uno de los caballos cinematográficos más famosos es sin duda “Pequeño Tío”, el moteado knabstrupper que se hizo famoso en la serie televisiva Pippi Calzaslargas, protagonizada por la rebelde niña Pippi Langstrump.

Pero hablando de la historia del knabstrupper quizás el ejemplar más icónico sea “Mikkel”. De este caballo se decía que tenía hasta veinte colores distintos en su pelaje y que era un corredor excepcional, que tan sólo perdió una carrera en su vida deportiva.

Por cierto. Los knabstrupper estuvieron a punto de desaparecer en 1900, cuando un incendio en una de las yeguadas más importantes de cría de esta raza acabó con la vida de más de una veintena de ejemplares. En la actualidad se calcula que en todo el mundo existen unos seiscientos knabstruppers.

Frederik El Grande, el caballo más bello del mundo

Tiene 20 años, está considerado como el caballo más bello del mundo y ejerce como semental en Pinnacle Frisonians en Arkansas (Estados Unidos) al precio de 7.000 dólares la cubrición. Este macho frisón tiene 90.000 seguidores en Facebook y su canal de YouTube contabiliza cinco millones de visitas.

Federico II de Prusia, más conocido en los libros de historia como Federico el Grande por sus éxitos militares y su buen hacer como gobernante, fue el tercer rey prusiano de la Casa de Hohenzollern. Hijo de Federico Guillermo I y de Sofía Dorotea de Hannover vivió en pleno siglo XVIII y en su época fue uno de los monarcas que disfrutó de mayor prestigio en el escenario europeo.

Lo que poco podía imaginar Federico el Grande es que un par de siglos después el considerado como “el caballo más bello del mundo” llevaría su nombre y triunfaría en las redes sociales, aunque siendo un rey amante de la equitación y de las actividades ecuestres es posible que la coincidencia en el nombre no sería una cuestión que le habría desagradado.

Por las venas de Frederick El Grande no corre sangre real ni sus antepasados han pertenecido a una larga saga de aristócratas, pero este caballo frisón de quince años es un auténtico “influencer”. Con más de 90.000 seguidores en Facebook, blog propio, un canal en YouTube donde podemos asistir en directo a sus andanzas y protagonista de algunos programas de televisión, Frederick El Grande es lo que podríamos llamar un “caballo mediático”.

No existen competiciones oficiales de Mister y Miss que midan la belleza equina, pero oficiosamente Frederick El Grande pasa por ser en las redes sociales el Bratt Pitt -en Troya- del mundo ecuestre. Este frisón negro como el azabache llegó a Estados Unidos en 2006 importado de Holanda, de donde esta raza es originaria, y ahora disfruta de establo, comida y cama en Pinnacle Friesians, una granja dedicada a la cría de caballos, principalmente frisones, que está ubicada en Ozark (Arkansas).

Después de ganar con su caballo varios premios de “guapura” los dueños de Frederick El Grande decidieron que nunca más le cortarían sus crines y su cola y que al contrario las cuidarían y protegerían de forma rigurosa, de forma que cuando galopa en YouTube su melena “veinteañera” se mueve con el viento dándole al animal un aura poderosa y dinámica a un tiempo.

Ha sido una buena decisión de marketing porque esta estética se ha convertido para Pinnacle Friesians en una máquina de ganar dinero. En su tarea de semental Frederick El Grande es hoy por hoy uno de los machos más “pretendidos” por las yeguas, aunque conscientes de que la edad puede ser un hándicap para algunas cuestiones y que el tiempo no pasa en balde, los responsables de Pinnacle Frisonians ya tienen en el banquillo a uno de los mejores hijos de Frederick El Grande para cuando su padre tenga que jubilarse.

Como los grandes artistas del mundo de la canción este caballo “influencer” no actúa gratis y su caché actual es de 7.000 dólares por cubrición, una cifra que aumenta cada vez que alguien se hace “follower” en Facebook o entra en internet para admirar los vídeos de Frederick El Grande con sus melenas al viento.

Sea como sea este “bello frisón” tiene lista de espera y una agenda de citas muy apretada, porque hasta Ozark llegan todas las semanas propietarios con 7.000 dólares en el bolsillo y una yegua en el remolque, aunque dados sus quince años se hace necesario dejar que el semental “guarde reposo” durante algunas épocas del año para conseguir que las montas sean exitosas.

Cinco millones de visitas en YouTube no se consiguen todos los días y menos cuando el “influencer” es un caballo, pero de seguir así durante unos añitos más Frederick El Grande seguramente podrá continuar presumiendo de ser el más guapo del mundo y como semental seguramente el trabajo no le faltará.

Huaso: el caballo con el récord mundial de salto

El nombre del caballo chileno Huaso saltó a la fama en 1949 cuando consiguiera una marca en la categoría de salto alto que le valió en ese momento para obtener el récord mundial junto a su jinete Alberto Larraguibel. Una hazaña que en la actualidad y tras 69 años, continúa siendo imbatible.

El mayor salto en la equitación, el del caballo Huaso.

¿Quién fue Alberto Larraguibel?

Realizar una marca que signifique lograr un récord mundial no está al alcance de muchos. Aun así, las estadísticas están para romperlas y para batirlas, por lo que siempre se es consciente de que, en cualquier momento, ya sea poco o mucho tiempo después, un nuevo individuo puede superar el registro anterior y conseguir uno nuevo jamás visto.

No es el caso, al menos de momento, en la categoría ecuestre de salto alto, en la que ostentan la mejor marca mundial el histórico caballo chileno Huaso y su jinete militar Alberto Larraguibel. Un récord mundial de 2,47 metros de altura que obtuvieron en el concurso ecuestre internacional oficial de 1949, celebrado en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar (Chile). El registro, histórico en aquella época, sigue sin ser batido por ningún otro equino ni jinete en la actualidad, tras casi 70 años.

¿Cuánto saltó el caballo Huaso?

Con el que es seguramente el salto más espectacular jamás visto en la historia de la equitación, Larraguibel y Huaso superaron al tercer y último intento el récord anterior de 2,44 metros que habían conseguido el jinete italiano Antonio Gutiérrez y su caballo Ossopo en 1938. Precisamente un año antes de lograr la ‘machada’, el jinete militar y su caballo chileno habían conquistado ya la mejor marca de salto alto de Sudamérica, al batir los 2,37 metros en los que estaba establecida hasta aquel 1948.

El histórico salto de Larraguibel con Huaso.

El caballo alazán purasangre, nacido en 1933, destacaba sobre todo por sus casi 170 centímetros de altura y su pelaje de color rojizo característico de esta raza equina. Criado en el reciento Las Mañanas, era el hijo de dos caballos de carreras (Henry Lee y Trémula) con prestigio y recibió en un primer momento el nombre de Faithful. Si bien se esperaba que siguiera la estela de sus padres, sus comienzos en las competiciones de carreras de potros no estuvieron precisamente llenos de éxitos y apenas aspiraba a liderar alguna prueba.

¿Qué pasó con el caballo Huaso?

Vendido primero a un club de polo y poco después al Ejército de Chile, el animal fue preparado e instruido para la categoría de doma por el capitán Gaspar Leuje. Pero la suerte seguía sin estar de su lado, puesto que en la primera prueba sufrió un accidente por un fierro e incluso estuvo cerca de ser sacrificado.

Pero la vida del animal y su mala fortuna cambiaron por completo cuando conoció al capitán Alberto Larraguibel, militar chileno quien, además de cambiar su nombre de Faithful a Huaso, decidió instruirle en los saltos ecuestres. Si bien el equino terminaría triunfando en esta actividad, en un primer instante no parecía que se le diera demasiado bien respecto al salto en circuitos, por lo que Larraguibel optó por perfeccionar el salto alto del caballo y entrenarlo al máximo en esa disciplina.

Tras lograr el récord sudamericano, el éxito total para jinete y caballo llegaría en 1949, con la disputa del concurso ecuestre internacional en Viña del Mar, en el que participaron dos binomios con el objetivo de superar la marca mundial de 2,44 metros establecida. Larraguibel y Huaso se vieron las caras por tanto con el jinete Riquelme y su equino llamado Chileno, quienes quedaron descalificados tras desplomarse ambos sobre las vallas en uno de los intentos que realizaron.

La oportunidad para Larraguibel y Huaso pasaba por tanto por superar el registro en uno de sus tres intentos de salto. La célebre hazaña sería una realidad, como si de una película se tratara, en el tercer y último intento, tras rehusar el caballo saltar en el primero y rozar su vientre con las vallas en el segundo. Se dice que, tras las dos primeras oportunidades fallidas y quedando tan sólo una, el silencio enmudeció el centro ecuestre y la tensión se palpaba en el ambiente ante la última ocasión del binomio chileno para obtener su objetivo. Tal es así que incluso Huaso mostró su estado de nervios poco antes de realizar el salto. Un silencio sepulcral que se transformó en un griterío ensordecedor en cuanto el equino puso sus patas delanteras en el suelo tras saltar de manera limpia y superar el registro, confirmando un nuevo récord mundial de salto alto.

¿Cuánto salta un caballo?

Pues hasta el momento, la respuesta está en el récord mundial logrado por Huaso y su jinete Larraguibel, que lograron en 1949 un salto de 2,47 metros.

¿Cuál es el caballo que más salta?

Todo cuadró en ese momento, la tranquilidad mental del jinete y su postura de brazos y piernas sobre el equino, que saltó a la perfección al cumplir las normas aprendidas durante el entrenamiento. Una “perfecta armonía” en palabras del propio Larraguibel, que les valió a él y a su caballo para pasar a la historia en ese instante. Pero su marca de 2,47 metros de altura se ha convertido con el paso de los años en un memorable hito que ningún otro binomio de caballo y jinete ha conseguido todavía superar tras 69 años del mítico salto del equino chileno, lo que engrandece aún más si cabe el récord mundial, siendo ya uno de los más duraderos en la historia del deporte.

Monumento a Huaso y Larraguibel en Viña del Mar.

Una vez superado el récord y tras obtener un sitio en la historia de la equitación, Huaso pasó el resto de sus días descansando en la Escuela de Caballería del Ejército de Quillota, lugar en el que falleció a los 28 años en 1961 y donde residen en la actualidad sus restos. Además, su figura y la de su jinete Larraguibel fueron conmemoradas a finales de 2007 con la instalación en Viña del Mar de un monumento por la memoria de ambos y por su hito conseguido. Una proeza que incluso ha sido empleada por diversos autores para publicar libros biográficos de la vida de Huaso, como Caballo Loco campeón del mundo, de Luis Alberto Tamayo, Quique Hache y el caballo fantasma, que escribió Sergio Gómez o El jinete alado, publicado por Roberto Silva Bijit.

La pregunta que por tanto todos nos hacemos todos es: ¿Podrá algún binomio caballo/jinete batir la histórica marca de Huaso y Larraguibel y superar el mayor salto realizado en la equitación?

Helhest, el mítico nórdico de tres patas

No son pocos los ejemplos de animales mitológicos, muchos de ellos caballos, que cumplen una función moralizante para los humanos. En el caso de la mitología nórdica, Helhest es un caballo de tres patas que acompaña a las almas al reino de los muertos, siendo tan intensa su presencia que el hecho de verse o incluso de oírse el ruido de sus cascos implicaba la llegada de todo tipo de malos augurios.

Helhest mitología

La mitología nórdica es rica en leyendas y cuentos sobre animales y criaturas encargadas de acompañar a los dioses y a los humanos en sus quehaceres y fatigas. Algunos de ellos llegan a ser incluso su montura, como es el caso de Helhest en la tradición danesa. El llamado “caballo de los infiernos” acompaña a Hela, diosa del inframundo, mientras que para los mortales la presencia de Helhest en sus vidas es un signo claro de infortunios y muerte.

En las leyendas antiguas se afirmaba que este corcel era cabalgado por la muerte y que por lo tanto su presencia era anuncio de enfermedades y malos augurios. Por esta misma razón su apariencia física es la de un caballo decrépito, enfermo y con únicamente tres patas, que se aparecía ante aquellos que iban a realizar su último viaje.

Este caballo ya fue mencionado en el siglo XIX por Jakob Grimm en su estudio sobre mitología nórdica, donde Helhest aparece como el caballo fantasma que acompaña a la muerte. Junto con esta leyenda existe otra que cuenta que siguiendo una tradición ancestral Helhest fue enterrado vivo con el propósito religioso de guiar el alma de los muertos hacia ultratumba.

En cualquier caso, todas las leyendas que rodean a este caballo mitológico coinciden en señalar su cercana relación con la muerte, de forma que nadie quería -ni quiere- escuchar el característico sonido de sus tres cascos al chocar contra el suelo.

El origen de la leyenda

Las leyendas nórdicas defendían que, previamente al entierro de un cuerpo humano, se debía enterrar el cuerpo de un caballo dentro de la sepultura. La razón por la que un equino debía acompañar a los humanos en su último viaje, era para que su alma pudiera ser guiada al galope por Helhest hasta el lugar donde le correspondiera.

Helhest caballo

Por otro lado, en Noruega una leyenda antigua afirma que las personas que sobrevivían a una grave enfermedad habían hecho un trato con Helhest para que no se llevase su vida al más allá. En su caso las ofrendas consistían en montones de avena, un alimento que en la creencia popular servía para apaciguar el apetito del “caballo de los infiernos” que de esa forma se desentendía de los humanos.

Pero lo cierto es que las historias asociadas a Helhest se extienden por todos los países escandinavos. En la Catedral de Roskilde, en Dinamarca, es curioso ver cómo las personas que pasan cerca de una determinada piedra escupen sobre ella. Esto se debe a la creencia de que bajo esa roca se encuentra enterrado un caballo Helhest, por lo que escupir sobre ella era y es un acto ritual de desprecio hacia el animal y todo lo relacionado con la muerte y los malos presagios.

Por otra parte, la leyenda de Helhest está también relacionada con Hellmaer, el “corcel de pesadilla”, un caballo zombi con solo tres patas. Se cuenta que aquellas personas que mueren sin honor antes de fallecer ven en vida a este corcel decrépito.

El destino de las almas llevadas por Helhest

Como si se tratara de una nueva versión del señor de los anillos una vez abandonado el cuerpo las almas de los humanos viajaban hasta Hel, conocido como el reino de la muerte, un territorio que según la mitología nórdica estaría ubicado en la parte más oscura y lúgubre del Niflheim, uno de los nueve mundos del Yggdrasil.

Helhest caballo mitología nórdica

Allí las personas viles, los asesinos, los perjuros y los mentirosos notorios finalizaban sus días rodeados por el intransitable río Gjöll, quedando atrapados para siempre en un mundo helado donde el sol no brillaba, una representación que de alguna viene a coincidir con el infierno cristiano.

Exceller, el campeón de triste historia

Exceller fue uno de los cien mejores caballos de carreras del siglo XX en Estados Unidos, llegando a conseguir el hito de conseguir vencer a dos ganadores de la Triple Corona en la misma carrera. Aunque fue el artífice de gran cantidad de victorias, sus propietarios nunca tuvieron fe en sus capacidades, lo que le llevó a cambiar con frecuencia de dueño. Su triste final le alcanzó en Europa, tras una pobre carrera como semental la quiebra de su propietario le llevó a terminar su vida en un matadero.

Exceller caballo

Desgraciadamente la historia de muchos caballos campeones finaliza en tragedia. Durante las temporadas en las que compiten y ganan carreras son tratados como reyes, pero al finalizar su vida deportiva muchos de ellos ven como terminan los cuidados.

En ocasiones algunos de estos campeones consiguen ser reconvertidos y se emplean para otras funciones, pero por el contrario muchos terminan sus años abandonados o vendidos como carne. Desgraciadamente esta es la historia de Exceller, un purasangre campeón perseguido por la mala suerte a pesar de haber logrado un buen número de victorias.

Nacido en 1973 e hijo de “Vaguely Noble” y de “Too Bold”, Exceller era en potencia un aspirante a campeón dada la brillante carrera de su progenitor. A la edad de un año (yearling) fue vendido por aproximadamente 27.000 dólares a Nelson Bunker Hunt, que decidió enviarlo a Francia para que desarrollase su carrera en Europa.

Los inicios de Exceller

Bajo la tutela de François Mathet pasó por su temporada de dos años sin apenas participaciones, pero con algunas victorias y fue en su tercer año cuando pasó a disputar carreras de más distancia, alzándose con victorias en el Prix Royal-Oak y el Gran Premio del Grupo 1 de París, aunque estos triunfos nunca le valieron la consideración de ser un auténtico campeón dentro de los muros de su cuadra.

En su cuarto año llega a Reino Unido donde vence en la Copa de la Coronación y consigue un tercer puesto en el King George VI y en el Queen Elizabeth Stakes por detrás de “The Minstrel” y “Orange Bay”. Tras conquistar Gran Bretaña retorna a Francia donde logra hacerse con el Gran Premio de Sant Cloud, unos éxitos que hacen que sus propietarios lo trasladen a Canadá, donde logra conquistar el Internacional de Canadá.

Exceller en Norteamérica

Tras Canadá el siguiente destino será Estados Unidos, donde Exceller cae en manos de Charlie Whittingham, un entrenador de caballos afincado en California. Desde el inicio la confianza depositada en Exceller será mínima, siendo prácticamente rechazado como caballo de competición.

Sin embargo, un poco de descanso y la veterana guía de  Whittingham hicieron que Exceller consiguiera imponerse a algunos de los mejores caballos de Estados Unidos. La temporada de los cinco años fue la mejor para Exceller, llegando a vencer en siete de las diez carreras en las que tomó la salida, siendo indiferente si estas se desarrollaban en césped o sobre tierra.

Su mayor triunfo lo realizó con el mítico Bill Shoemaker en la silla, remontando desde veintidós largos para vencer a “Seattle Slew” y “Affirmed”, ambos caballos ganadores de la Triple Corona. Sobre esta victoria hay que comentar que la silla de montar de “Affirmed” quedó descolocada durante la carrera y que Seattle Slew” se esforzó por llevar la delantera hasta la remontada de Exceller, que por una nariz de diferencia terminó por llevarse la victoria sobre el barro de Belmont Park.

La carrera de Exceller dio un bajón al llegar a los seis años. Aunque este caballo había logrado vencer en multitud de ocasiones y había logrado ganar 1.654.003 dólares no estaba muy bien considerado por sus propietarios y a ello se unió que la victoria sobre dos ganadores de la Triple Corona (hito solamente conseguido por Exceller y Noor) no fueron suficientes para conseguir el título de caballo del año.

Las victorias de Exceller eran conseguidas en los últimos momentos de la carrera. Gustaba de ir oculto en el grupo hasta que la carrera se acercaba al último cuarto de milla, momento en el que con un estallido de velocidad cubría toda la distancia en menos de 25 segundos consiguiendo alcanzar a los líderes.

Su corta carrera como semental

El final de la carrera deportiva de Exceller dio paso a su retiro en la granja Gainesway (Kentucky) para la temporada de cría de 1980. Ocupó un lugar destacado dentro de los sementales de la granja, llegando a cobrar hasta 50.000 dólares por monta, pero por una serie de rumores sobre su fertilidad su cotización llegó a descender a los 2.500 dólares.

En 1991 Exceller fue comprado por un criador sueco que le trajo de vuelta a Europa, donde tras varios potros fecundados in vitro fue afectado por una infección que le retiró de las listas de sementales durante varios años.

La quiebra de su propietario Göte Östlund llevó al campeón a una pequeña granja donde fue cuidado hasta que en 1997 el propietario decidió enviarlo al matadero, una circunstancia que abrió un duro debate sobre el destino de los caballos de carreras. La pérdida de este campeón provocó que varias asociaciones tomaran cartas en el asunto realizando compras de animales para darles un retiro adecuado. Por cierto, recordar que en el ranking realizado por la revista Blood-Horse sobre los cien mejores caballos campeones de Estados Unidos durante el siglo XX, Exceller aparecía situado en el puesto 96.

Totilas, el mejor caballo de doma clásica del mundo

Totilas, el único caballo que fue capaz de superar los 90 puntos en una competición mundial de doma.

Totilas

El considerado por muchos como uno de los mejores caballos de doma de la historia, Moorland Totilas (alias “Toto”), fallecía a los 20 años de edad el 14 de diciembre de 2020 en la granja alemana donde disfrutaba su “jubilación” de las competiciones.

Este majestuoso caballo asombró al mundo cuando el jinete holandés Edward Gal lo montó en los Juegos Ecuestres Mundiales de 2010, logrando el oro (por primera vez en la historia) en tres disciplinas: Doma clásica individual, Doma estilo libre individual y Doma por equipos.

Era el alemán Matthias Rath, quien fue su último jinete en competición, quien anunciaba el fallecimiento en redes sociales a través de su perfil de Instagram, asegurando que <<Te extrañaremos increíblemente y nunca te olvidaremos !!!>>:

La repercusión del anuncio era inmediata, acumulando el anuncio, en apenas unas horas, miles de mensajes de condolencias y “me gusta” en la red social, tanto de profesionales del mundo del caballo como de aficionados a este precioso deporte.

Sin duda Toto dejó algunas de las imágenes más impactantes de esta disciplina mientras hacía pareja con el holandés Gal. Una “asociación” que cubrió de gloria tanto al jinete de doma como al equino, que no en vano se convertiría en toda una celebridad del mundo ecuestre, y en uno de los ejemplares más caros de la historia, al adquirirlo en 2010 Paul Schokemöhle, quien se lo confiaría al jinete alemán Matthias Alexander Rath.

Una operación millonaria (21 millones de dólares según algunas fuentes, 10 millones de euros según otras) que, sin embargo, y pese a venir acompañada de elocuentes y pomposas promociones por parte de los alemanes, nunca se traduciría en grandes éxitos deportivos como los logrados junto al jinete holandés.

Fue en agosto de 2015 cuando sus propietarios, tras múltiples lesiones del animal que no le permitieron cosechar los éxitos deseados, anunciaron su retiro definitivo de la competición. Momento desde el que Totilas pasaría a llevar una vida como semental en el criadero de caballos Schockenmöhle.

Desde entonces poco se había sabido del animal. Si bien estaba aún muy presente en la memoria de todos los amantes de este deporte, en el que es y será siempre recordado como uno de los grandes referentes de la historia.

Revoltoso, el caballo más español de la historia

En la yeguada Hierro del Bocado están los mejores caballos cartujanos, una rama de la Pura Raza Española de la que proceden todos los actuales PRE. Entre los 280 ejemplares que habitan las cuadras de Hierro del Bocado está Revoltoso, un semental de ocho años que está considerado como el ejemplar más puro de raza española de la historia.

Revoltoso

La yeguada Hierro del Bocado, considerada como la sangre primigenia y más pura de los caballos de Pura Raza Española (PRE) que hace quinientos años ya criaban los monjes cartujos, tiene un caballo que destaca entre sus 280 ejemplares. Hoy por hoy Revoltoso está considerado el semental cartujano más puro de todos los tiempos.

La Universidad de Córdoba llevó a cabo un estudio genético para dejar patentes las diferencias que existen entre el caballo cartujano y el español y desde el pasado año ya se cataloga al cartujano como familia dentro de la estirpe PRE y con la consideración de ser la rama más antigua que existe, lo que significa que todos los caballos PRE proceden del cartujano.

Revoltoso es un caballo tordo de ocho años recién cumplidos que luce unas crines “silky” (sedosas). Una auténtica estrella equina que reúne en cada una de sus exhibiciones a numerosos grupos de visitantes, deseosos de admirar los elegantes movimientos de este cartujano que está considerado como el más puro caballo español de todos los tiempos.

Ubicada a las afueras de Jerez de la Frontera (Cádiz) en la yeguada Hierro del Bocado, integrada en la Dirección General de Patrimonio del Estado como sucede con el Museo del Prado, se sigue custodiando con mimo la mítica sangre de los caballos cartujanos. Actualmente son 280 los ejemplares, de ellos ochenta yeguas de vientre, que dueños de una imagen majestuosa disfrutan de las aproximadamente 212 hectáreas de superficie situadas a dos pasos del Monasterio de Santa María de la Defensión, donde sus ancestros fueron criados por los monjes cartujos desde 1464.

Revoltoso hace el número 85º en un árbol genealógico donde podemos encontrarnos con caballos que fueron retratados por pintores de la talla de Tiziano o Velázquez y que enamoraron al mismísimo Napoleón Bonaparte. Pero la sangre de Revoltoso no sólo triunfa en España, porque en otros países algunos de sus hermanos -también campeones- están cosechando múltiples éxitos en las técnicas de doma clásica.

Como sucede con cualquier otro caballo de Hierro del Bocado el entrenamiento de Revoltoso comenzó a los tres años y medio, pero lo que nadie podía prever es que se iba a convertir en un caballo excepcional para la competición y los espectáculos, virtudes que lo han convertido en una auténtica joya en una yeguada muy acostumbrada a contar con diamantes equinos en sus cuadras.

Revoltoso tiene una alzada de 1,63 metros y pesa unos 400 kg que sus cuidadores se encargan de que no aumenten gracias a una dieta de paja, heno y pienso de cereales, similar en gran medida a la que reciben sus compañeros sementales de yeguada, entre los que están Toledano, Orador, Odalisco o Argentino, cuyas cubriciones por inseminación artificial oscilan entre los 500 y 1.000 euros.

En Hierro del Bocado cada uno de los potenciales sementales ha sido sometido previamente a una valoración morfológica al cumplir el año, pero no será hasta los tres años cuando comience la fecundación de las yeguas de cría seleccionadas.

Con todos estos componentes y toda esta historia es fácil entender por qué un caballo cartujano puede llegar a valer hasta 100.000 euros, un precio que no asusta a los numerosos compradores dispuestos a escribir su nombre en la lista de espera de una yeguada que durante la invasión napoleónica se salvó milagrosamente gracias al presbítero Pedro José Zapata y que durante mucho tiempo estuvo en manos de la familia Terry, que posteriormente vendió la yeguada a José María Ruiz Mateos.

Con la expropiación de Rumasa en 1983 Hierro del Bocado pasó a ser propiedad del Estado a través de la empresa Expasa, en un momento en que la yeguada tuvo varios “pretendientes” norteamericanos. Afortunadamente, hoy Revoltoso y todos sus hermanos y hermanas son patrimonio español y al menos quinientos espectadores ocupan los asientos para ver un espectáculo donde Revoltoso hace tándem con Hechicero.

Frankel, el británico imbatible

Frankel es un caballo pura sangre de origen británico, que nació el 11 de febrero del año 2008. Sus buenos genes proceden de su padre Galileo, un mítico campeón, y de su madre Kind, una yegua conocida por sus buenas condiciones físicas.

El famoso caballo Frankel

Se trata de un equino bayo, de color oscuro, característico por su gran estrella blanca situada entre sus enormes ojos.

Frankel, propiedad del príncipe Khalid Adbullah, fue criado por Juddmonte Farms y entrenado por Henry Cecil. Su nombre se le puso en honor a Bobby Frankel, uno de los mejores entrenadores de caballos de la época que murió en 2009 a causa de un cáncer.

La carrera deportiva de Frankel

La trayectoria deportiva del este caballo se resume en los años 2010, 2011 y 2012. El 13 de agosto de 2010 comenzó su carrera en una competición inaugural de una milla en la ciudad de Newmarket, Inglaterra. A partir de entonces, Frankel empezó una buena racha de victorias que duraron hasta el 20 de octubre del año 2012, ni más ni menos que 3 años de victorias consecutivas.

En sus 14 victorias tuvo como entrenador a Henry Cecil y su jockey siempre fue Tom Queally. La distancia de todas las competiciones en las que Frankel participó, era de 1 milla, unos 1.600 metros aproximadamente.

EBF Maiden Stakes es el nombre de la primera carrera que ganó Frankel, en Newmarket, frente a otros 12 caballos con un tiempo de 1:43:69.

La segunda fue el 10 de septiembre de 2010 en Doncaster, Inglaterra. Se llamaba Frank Whittle Stakes y ganó a sus 2 oponentes con un tiempo de 1:24:83.

La Royal Lodge Stakes se disputó 15 días después en Ascot, Inglaterra. Este famoso equino ganó a sus 4 contrincantes con un tiempo de 1:41:73.

La última carrera del 2010, Dewhurst Stakes, fue el 16 de octubre en el mismo lugar de su primera carrera, en Newmarket. Allí compitió contra 5 caballos y ganó con un tiempo de 1:25:73.

El famoso caballo Frankel.

La primera carrera del 2011 en la que Frankel participó, y por supuesto, salió victorioso, fue el Greenham Stakes, celebrada el 16 de abril en Newbury junto a otros 5 equinos. El tiempo que hizo en esta carrera fue 1:24:60.

El 30 de abril se disputó una de las carreras más exitosas y con mayor número de participantes de la trayectoria de Frankel, la 2000 Guineas, en Newmarket. Eran 13 los caballos participantes, y Frankel ganó con un tiempo de 1:37:30. En esta carrera consiguió tan notoria ventaja frente a sus compañeros que dejó boquiabierto al hipódromo.

El 14 de junio tuvo lugar la carrera St. James’s Palace, en Ascot. Corrían un total de 9 equinos, pero Frankel los ganó con un tiempo de 1:39:24.

La Sussex Stakes, se desarrolló el 27 de julio en Goodwood. Participaban 4 caballos y la victoria se la llevó nuestro caballo protagonista con un tiempo de 1:37:47.

Frankel despidió al 2011 el 15 de octubre con la carrera Queen Elizabeth II Stakes, en Ascot. En ella participaron 8 equinos y ganó Frankel con un tiempo de 1:39:45.

En el año 2012 compitió en otras 5 carreras, siendo la última el 20 de octubre en Ascot. Conquistó la Champions Stakes, donde se impuso a Cirrus des Aigles en la entrada a meta consiguiendo así sus 14 victorias en las 14 carreras en las que compitió sin ninguna derrota.

La retirada de Frankel de los hipódromos

Tras una trayectoria deportiva sin ninguna derrota, el propietario de Frankel anunciaba que el animal se retiraba de las carreras para ejercer como semental, con 200 yeguas en lista de espera.

Su primera cubrición fue en el Día de San Valentín del año 2013, con un coste inicial de unos 140.000 euros por cada cubrición. Un año después, el primer potro de Frankel, llamado Cunco fue comprado por alrededor de 1.300.000 euros.

La descendencia de Frankel no ha dejado de aumentar su valor año tras año. En 2016 ya tenía 14 descendientes con 23 victorias a sus espaldas en grandes carreras hípicas.

El valor de este gran equino está estimado en ni más ni menos que 130 millones de euros aproximadamente. No mucho tras conseguir 14 victorias en tan sólo 3 años de competición, ¿no crees?

Red Rum, la leyenda que ganó tres veces el Grand National

Red Rum venció en las ediciones del Grand National de 1973, 1974 y 1977, la última con trece años, y fue segundo en otras dos ocasiones. Todo un récord difícil de repetir.

Hoy una estatua de Red Rum a tamaño natural preside la pista del hipódromo de Aintree en Liverpool.

Red Rum ha sido el único caballo en la historia que ha ganado tres ediciones del Grand National, la famosa carrera de obstáculos que todos los años se celebra en el hipódromo de Aintree en Liverpool. Red Rum participó en cinco ocasiones en esta mítica carrera, siendo segundo en dos de ellas y acaparando nada más y nada menos que tres récords.

La estatua como homenaje a Red Rum

En su primera participación en el Grand National en 1973 la “Leyenda de Aintree”, como ha pasado a la historia Red Rum, consiguió finalizar la carrera en un tiempo récord. En su segunda victoria tan sólo un año después compitió con el mayor peso y en su última presentación en 1977 alcanzó su tercera victoria con trece años, sin duda una edad elevada para ganar una prueba de la dureza del Grand National.

Junto al Derby y la Copa de Oro de Ascot el Grand National completa la trilogía de las tres carreras de caballos con mayor tradición en Gran Bretaña, aunque por su espectacularidad seguramente es el Grand National la competición hípica más conocida a nivel mundial. Sobre una distancia de 7,2 kilómetros en ella compiten unos cuarenta caballos que toman la salida sin cajones y que emplean unos diez minutos en superar una treintena de obstáculos.

En 1839 en la primera edición del Grand National uno de los obstáculos más difíciles era un muro de ladrillo que fue sustituido cinco años después. Ahora los saltos más temidos son “La Silla” con sus 1,82 metros de altura; “La Curva del Canal” tras la cual la pista dibuja una curva en ángulo recto de 90º y el “Beacher´s Brook, un auténtico muro formado por un seto de 1,45 metros de alto y un metro de ancho y con una ría posterior de 1,80 metros con el fondo en desnivel, lo que provoca que sea uno de los lugares donde caen más caballos.

Precisamente el nombre de este salto hace honor al capitán Bercher, que el primer año en que se celebró el Grand National cayó en este salto después de tener casi ganada la carrera de Aintree, un hipódromo con capacidad oficial para 60.000 personas pero que durante el Grand National puede acoger fácilmente los 150.000 espectadores. Se calcula que audiencia televisiva del Grand National alcanza los 600 millones de personas en todo el mundo y que las apuestas superan los 125 millones de euros.

Póster de Red Rum

Red Rum nació en 1965 hijo del semental Quórum y de la yegua Mared. Su criador utilizó las sílabas finales de sus progenitores (Red) y (Rum) para bautizar a un potro que inicialmente se pensó que fuera entrenado como velocista y que finalmente acabó convertido en leyenda de una carrera de larga distancia como el Grand National, de ahí que Red Rum fuera vendido inicialmente por 400 guineas en su etapa de “yearling” y que trece años después su propietario no aceptara una oferta de un millón de dólares.

Pero la leyenda de este caballo se engrandece cuando en su juventud es diagnosticado de la terrible pedalositis, una enfermedad de los huesos de carácter degenerativo capaz de acabar con el futuro de cualquier caballo y más todavía cuando se trata de un pura sangre destinado a la competición. A raíz de detectarse su enfermedad Red Rum es vendido rápidamente y más rápido todavía los nuevos propietarios se aperciben de que han comprado un caballo cojo.

Pero de forma milagrosa los baños con agua de mar y los entrenamientos en las arenas de las playas británicas curan a un Red Rum que en 1973 gana contra todo pronóstico su primer Grand National con un tiempo impresionante de nueve minutos y dos segundos, un récord que permanecería vigente durante diecisiete años. Al año siguiente (1974) Red Rum vuelve a imponerse igualando con ello a otro mito como Reynoldstown.

Cuando Red Rum murió en 1995 con treinta años fue portada de todos los diarios británicos y enterrado en el poste de meta de la pista del Grand National de Aintree. En ese lugar su tumba está señalada por una estatua de bronce de tamaño natural que homenajea a este caballo legendario y todos los años durante la celebración del Festival de Aintree tiene lugar el Martell Red Rum Chase, una carrera en honor de Red Rum: La Leyenda de Aintree.

Arkaitz y Noozhoh Canarias, los mejores purasangre del siglo XXI

Salidos de la yeguada de la Dehesa de Milagro y subastados como “yearlings” en 2012 tanto Noozhoh Canarias como Arkaitz son los dos purasangres españoles que más han destacado en lo que llevamos de siglo XXI. Hoy ambos caballos están dedicados a tareas reproductivas.

En 2012 la subasta de “yearlings” de la yeguada navarra Dehesa de Milagro contaba en su catálogo con dos potros castaños nacidos en 2011 y que en aquel momento era difícil pensar que pudieran llegar a convertirse en los sucesores del gran Partipral, el que fuera calificado como el mejor purasangre español del siglo XX, un caballo de carreras que en la década de los noventa ganó un total de dieciséis pruebas sumando más de cien millones de pesetas en premios.

En aquella subasta de potros de un año (yearlings) Noozhoh fue comprado por 11.000 euros por el Grupo Bolaños Gran Canaria, convirtiéndose en Noozhoh Canarias, mientras que el otro potro -Arkaitz- fue adquirido por una cantidad similar por la Cuadra Di Benisichi, dos operaciones que en los siguientes años se demostrarían como dos grandes negocios.

Noozhoh era hijo de Caradak y de Noozhah, una yegua importada de Gran Bretaña y que durante su etapa en pruebas de competición había demostrado buenas maneras, mientras que por su parte Arkaitz era hijo de Pyrus y de Lady Cree. En los años siguientes y antes de convertirse en sementales tanto Noozhoh Canarias como Arkaitz disfrutarían de vidas deportivas con éxitos muy sonados, triunfos que por ahora les han convertido en los purasangres españoles más famosos del siglo XXI.

Arkaitz comenzó a destacar como potro de dos años, pero fue a los tres cuando se convirtió en un caballo soberbio, ganando en 2014 la Triple Corona Española al imponerse en los premios Cimera, Villapadierna y Villamejor, algo que tan sólo había conseguido Dual Sea en 1975.

A diferencia de aquel el fruto de la Dehesa de Milagro también consiguió ese año ganar el Gran Premio Nacional, el Memorial Duque de Toledo y el Premio Royal Gait, y cuando parecía que el futuro le depararía muchos más triunfos una inesperada lesión en la Copa de Oro de San Sebastián le obligó a dejar la competición en 2016 y a comenzar su etapa como semental.

Por su parte, Noozhoh Canarias sumaba a su rapidez y a sus facultades una personalidad mediática de la que carecía Arkaitz y que le llevó a protagonizar uno de los programas de Informe Robinson. El caballo del Grupo Bolaños también tuvo una presencia internacional más notoria, con una gran intervención y un sexto puesto en la Carrera de las 2.000 Guineas que anualmente se celebra en el hipódromo de Newmarket, la meca británica de los caballos purasangre.

Al término de aquella prueba los dueños de Noozhoh Canarias recibieron por él una oferta de 1,5 millones de dólares que fue rechazada, lo que sirvió para que en 2017 se despidiera en el hipódromo de la Zarzuela como el marchamo de ser el mejor caballo de la historia nacido y criado en España y con mejor palmarés internacional, siempre lógicamente con el permiso de Arkaitz.

Fuera de España una de las grandes hazañas de Noozhoh Canarias tuvo lugar en su primera carrera más allá de los Pirineos. Su debut fue en la pista de Listed (Burdeos) donde con su inesperada victoria hizo saltar la banca del hipódromo. Pero por alguna extraña razón tras su participación en Newmarket la llama de la victoria se apagó para Noozhoh Canarias.

El caballo entró en una profunda depresión finalizando con nueve derrotas consecutivas su aventura europea, una situación de la que afortunadamente se recuperó a su vuelta a España gracias al buen trabajo del preparador Alberto Remolina, que lo trato en sus instalaciones de Laredo (Cantabria) donde Noozhoh volvió a reencontrarse consigo mismo.

Conscientes de que el campeón había regresado el hipódromo madrileño de La Zarzuela organizó a finales de marzo de 2014 un evento sin precedentes en España bajo el nombre comercial de “Yo vi correr a Noozhoh Canarias”, una iniciativa que fue todo un éxito y que atrajo a cientos de espectadores a las tribunas. Ese año Arkaitz ganaba la Triple Corona Española.

Afortunadamente, y de forma diferente a lo que había sucedido con Arkaitz un año antes, la despedida de la competición de Noozhoh Canarias se produjo a mediados del pasado año 2017 con su victoria en la 81ª edición del Gran Premio de Madrid, considerado el gran acontecimiento nacional de los aficionados a las carreras de caballos.

Esta prueba, que se celebra desde 1919, se corre sobre la distancia de 2.500 metros y con 102.000 euros tiene el mayor premio para el ganador de todas las carreras que se celebran en nuestro país.

Hasta aquí nuestra lista de los caballos famosos con un buen nombre en el que fijarnos para bautizar a nuestro equino. Pero hay muchísimos más caballos famosos: Silver, Artax, Jolly Jumper, Khartoum, Imperioso, … ¿se te ocurre alguno más? ¿nos hemos olvidado de tu favorito? Háblanos de él en los comentarios y cuéntanos por qué deberíamos incluirle en nuestra lista…

Lo que sí esperamos es que, si aún no tenías claro cómo llamar a tu caballo, al menos te hayamos ayudado en la búsqueda. Como puedes ver hay infinidad de equinos memorables cuyos nombres han pasado a la posteridad. Caballos históricos, caballos de la televisión y el cine, caballos de juguete, caballos mitológicos, …

Y si ya tienes un caballo y lo que quieres es disfrutar de una de las mejores rutas que puedes hacer con él, no te pierdas esta guía.

Si además también te gustan los perros, no te pierdas este artículo LOS PERROS MÁS FAMOSOS Y QUERIDOS DEL CÓMIC ni este otro: LOS PERROS MÁS FAMOSOS DE LA TELEVISIÓN

seguro para caballos

Jorge Monroy Criado y Jesús Rengel Ortiz

20 comentarios

  1. Faltó Argos, la yegua de Xena, la Princesa Guerrera.

  2. Fuera de Babieca del Cid los demás no son reales.
    Entre los de carne y Hueso hay que mencionar a Bucéfalo el corcel de Alejandro Magno, a Incitatus el caballo de Calígula a quien este quiso nombrar consul y no olvidarse de Marengo el caballo gris de Napoleón (que los pintores lo retrataban blanco) y cuyo esqueleto está en un museo. Además, que sirve para la pregunta de qué color es el caballo blanco de Napoleón y que casi nadie la entiende.

  3. Faltó el hermoso caballo de Roy Roger

  4. Huaso (ex-Faithful; 1933-24 de agosto de 1961) es el nombre del caballo chileno con el cual el jinete militar chileno Alberto Larraguibel batió la marca mundial de salto alto de equitación el 5 de febrero de 1949, en el marco de un concurso ecuestre internacional oficial celebrado en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar (Chile). Allí logró los 2,47 m (8 ft 1¼ in) de altura, quebrando la marca anterior de 2,44 m (8 ft 0 in), establecida por el jinete italiano Antonio Gutierrez y el caballo «Ossopo» en 1938.

  5. Para su JINETE o DUEÑO , SU CABALLO ES EL MAS FAMOSO DE SU VIDA, por ejemplo cuando aprendí a montar cuando era muy pequeña, lo hice en los caballos de que tenía mi abuelito ROMAN padre de mi mamá y para mi eran los mejores caballos.
    Hay muchos caballos que han hecho historia porque se han esforzados como los caballos revolucionarios mexicanos así como el de los enemigos, ellos no decidieron tomar bandos en la revolución, sino los jinetes, pero daban todo por sus dueños, porque también son uno de los mejores amigos del hombre, AMO A LOS CABALLOS y a otras especies de animales, porque la nobleza que existe en ellos es grande y lo dan sin esperar gratitud por parte de los humanos.
    Bueno esa es mi forma de pensar , espero no ofender a nadie, si yo tuviera oportunidad me encantaría volver a montar un caballo o por lo menos convivir, desafortunadamente mi abuelito murió y no se que le paso a sus caballos, vivo en la CDMX y si algún lector desea compartirme su alegría de ver a sus caballos, bienvenido, brindo mi amistad.

  6. Todos los caballos que incluyeron en la lista, son caballos de fantasía… Recuerden que la Guerra de Troya no existió en realidad, sino que es parte de una de las novelas más famosas del griego Homero… Como dice un post más arriba “siete leguas” fue un caballo que montó el legendario Francisco Villa en México y se sabe de su inteligencia y astucia para salvar a su dueño no pocas veces de peligros

  7. Un caballo famoso es: Sombra gris, del mago Gandalf del libeo El Señor de los Anillos

    • Me gusta Esos caballos gue sean Espirutus libres

      • Yo digo lo mismo

    • Bueno, es cierto, son equinos de un mundo literario, producto de la fantasía y que aún así son reconocidos o recordados. También me recordaron a Silver, el caballo del llanero solitario.
      Y entre los que sí existieron permítanme aportar a su memoria y conocimiento a "La 7 leguas". Yegua que montó el General Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa.

  8. Estos son los siete caballos mas famosos de la historia pero yo tengo uno q para mi es el más famoso por q sebe todo solo le falta hablar para comunicarse y gritar lo q sabe hacer

  9. para yegua:Flicka,Checkers y Mora para macho:Spartano,Phoenix y Cooper

  10. Creo que como Mexicano nos gustaria se incluyera: al Gran ” Siete leguas” del significativo, PANCHO VILLA””

    • estoy totalmente de acuerdo contigo, porque los caballos revolucionarios dieron su vida y se arriesgaron tanto como sus jinetes para que hubiera tierra y libertad, “El Marinero, Lucero” caballos de Emiliano Zapata, otros “Diamante,Cacarizo, Príncipe,…” hay mucho que no son nombrados, pero si son muy importantes.

  11. El caballo el mas ganador que tuve y la cachorra la mas fiel e inteligente, lo único que no logré de ella es que hable, el resto lo superó todo.

  12. Un caballo: DUCRE DES.

    Un perro : PICHILA o PICHU.

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