Chernóbil, zona nuclear y refugio de los caballos Przewalski

La raza equina denominada Przewalski, que se encuentra en peligro de extinción, habita las estructuras de la famosa central nuclear que tras el accidente de 1986 se encuentran abandonadas.

Przewalski en Chernóbil

Considerados durante años como la única subespecie salvaje de caballos que ha llegado hasta nuestros días, la historia de los Przewalksi o ferales mongoles es tanto amplia como rica en contenido. Y es que a diferencia de los Mustang, no se trata de una raza asilvestrada a partir de animales domésticos. Prácticamente desaparecida a mediados del siglo XX, impidieron su extinción total unos naturalistas, que consiguieron mantener a salvo a algunos ejemplares.

Su estado es crítico, puesto que sólo han sobrevivido un número reducido de manadas que habitan o bien en el Parque Nacional Hustai, situado en el suroeste de Mongolia, en el Parque Nacional Kalamery de China o en algunos parques zoológicos de diferentes países.

Los Przewalski, ¿caballos salvajes o no?

Su característica principal e histórica ha sido considerada recientemente como mito ante los resultados de un estudio publicado en la revista Science y elaborado por expertos en genética y arqueología. Según dicha investigación, y basándose en el análisis de 88 genes de caballos modernos y antiguos de diferentes lugares, los Przewalksi que todavía continúan con vida no pueden considerarse caballos salvajes.

La explicación se basa en que los Przewalski  de Mongolia tenían parte de sus genes iguales a los caballos de la cultura Botai, los supuestos primeros caballos domesticados hace 5.000 años. Una coincidencia en la que los responsables del proyecto señalan como principal muestra de que ambos caballos pertenecían al mismo grupo. El razonamiento que se da en este estudio es que los considerados como caballos salvajes se escaparon del grupo, lo que significaría que ya no quedarían en nuestros días equinos puramente salvajes.

Por tanto, el último caballo identificado como puramente salvaje sería descendiente de los primeros equinos domesticados que escaparon del hombre y se tornaron salvajes, según la teoría publicada en la revista.

El hábitat de los Przewalski en Chernóbil

Al margen del debate que refiere a si son caballos puramente salvajes o no, lo cierto es que estamos ante una raza con miles de años de historia que se encuentra además en un momento crucial ante los escasos ejemplares que aún quedan con vida.

La sorpresa llamativa ha sido el descubrimiento de la utilización como refugio por parte de algunos de estos equinos de la zona nuclear de Chernóbil, mundialmente conocida por el accidente de 1986 que supuso una de las catástrofes nucleares más importantes de la historia de la humanidad.

La Universidad de Georgia ha publicado la información que detalla que algunos caballos Przewalski se encuentran en las estructuras vacías y abandonadas tras el accidente nuclear de 1986, en las que han convertido en su propio hogar.

Según el equipo de investigación que ha elaborado el estudio, las viviendas abandonadas en la zona de exclusión de Chernobyl proporcionan refugio para una especie equina en peligro de extinción, y al mismo tiempo supone un recurso para aquellas personas naturalistas que desean garantizar su supervivencia.

Caballo przewalski

Peter Schlichting, ex investigador postdoctoral en el Laboratorio de Ecología del Río Savannah, empleó cámaras activadas por movimiento para capturar más de 11.000 imágenes de los caballos de Przewalski en las zonas abandonadas de Chernóbil, particularmente graneros que quedaron desiertas tras el desastre de 1986.

Bautizados con el nombre del explorador polaco Nikołaj Przewalski que se encontró con la especie en Mongolia, estos caballos pueden ser o bien de color marrón rojizo o beige oscuro, con sus vientres y hocicos blancos que se distinguen fácilmente. Treinta y seis Przewalski, pronunciados «psuh-vahl-skeez», fueron trasladados al paisaje restringido que limita con Bielorrusia y Ucrania hace unos 15 años.

A pesar de que esa población prácticamente se duplicó en 2008, para los expertos las cifras seguían siendo demasiado bajas para evitar la extinción.

El estudio, publicado en la revista Mammal Research, sugiere que la investigación futura prioriza la obtención de un recuento preciso de la población y la determinación de la diversidad genética.

Schlichting, autor principal de la investigación, hace referencia a la reducción del tamaño de la población, lo que «conlleva la pérdida de mucha variación natural». Además, señala que el objetivo de los programas de conservación es «mantener la mayor diversidad posible y prevenir la endogamia, asegurando que una población pueda soportar los cambios en el medio ambiente y sobrevivir a largo plazo«.

CABALLOS HABITAN CHERNÓBIL

Otro de los responsables del estudio y profesor asociado en SREL y la Escuela de Silvicultura y Recursos Naturales de Warnell, James Beasley, se refirió a la importancia vital de la «frecuencia» con la que estos caballos utilizan estas zonas: «Nuestros resultados indican que los caballos de Przewalski utilizan rutinariamente estructuras abandonadas». Además, señaló que como resultado de ello, «estas estructuras pueden servir como puntos focales importantes para la investigación para obtener información demográfica que puede ser clave: la edad, la proporción de sexos, el tamaño de la población y la estructura genética».

Para registrar la actividad de forma continua, el equipo de investigación instaló cámaras en la zona. Los caballos fueron captados 35 veces en nueve de 10 estructuras monitoreadas en los meses de invierno, y hasta 149 veces en las ocho estructuras monitoreadas durante el verano. Además, se registraron con frecuencia en estas zonas durante más de cinco horas consecutivas.

Las imágenes captadas muestran el claro uso de los caballos de las estructuras de igual manera que lo hicieron los antiguos ocupantes: para holgazanear, dormir y reproducirse. Los investigadores también sospechan que estos animales emplean la zona como refugio de los insectos que les acechan los meses de verano.

También se detectaron otros mamíferos tanto de tamaño medio como grande en el mismo hábitat abandonado durante el verano. Animales como liebres marrones, ciervos, alces, jabalíes, zorros rojos, perros mapaches, linces y lobos euroasiáticos, así como varias especies de aves y murciélagos.

CABALLOS EN CHERNÓBIL

Se espera que los estudios futuros sobre los caballos de Przewalski puedan recopilar información adicional, como el número de grupos y las cifras definitivas dentro de los grupos, según especifica Schlichting. Respecto a un posible plan de éxito para salvar la especie, recomienda incluir en una investigación futura la sección de Ucrania de la zona donde se introdujo inicialmente la población.

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Jesús Rengel

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