Científicos consideran fundamental la relación entre depresión y memoria

Un grupo de investigadores de la Universidad de Brown (Estados Unidos) ha descubierto que los “golpes de suerte” ayudan a mejorar la memoria de eventos específicos. Este hecho puede tener grandes implicaciones en el tratamiento de la depresión, ya que los científicos han descubierto que la relación entre memoria y depresión puede ser una cuestión clave en el futuro.

Los científicos consideran fundamental la relación entre depresión y memoria

Científicos de la Universidad de Brown, en Providence (Estados Unidos), han llegado a la conclusión de que simples y positivas recompensas inesperadas, como localizar una plaza de aparcamiento o encontrarse un billete por la calle, contribuyen a mejorar los recuerdos de eventos específicos.

Este reciente descubrimiento, publicado en la revista “Nature Human Behavior”, se suma a las informaciones que ya se conocían y que afirman que los hechos inesperadamente buenos influyen en lo que se conoce como “memoria integrada”.

Para que podamos entender mejor cual es la diferencia entre memoria de eventos específicos y memoria integrada pondremos dos ejemplos. La primera de ellas se relacionaría con recordar dónde hemos dejado aparcado nuestro coche, mientras que la segunda está relacionada con el hecho de recordar cuáles son los buenos lugares para aparcar el coche.

Pero lo realmente importante de la investigación de estas “memorias” tiene que ver con el estudio de la depresión y de la búsqueda de fórmulas para prevenirla y tratarla.

Memoria y depresión

El cerebro de aquellas personas que sufren depresión no es capaz de generar la cantidad suficiente de dopamina, serotonina y norepinefrina, sustancias que actúan como neurotransmisores en la regulación del placer.

Esta insuficiencia es la que provoca que quien padece una depresión sea incapaz de codificar los recuerdos positivos de forma tan efectiva como sucedería en un individuo sano. Además, cuando una persona con depresión repasa sus recuerdos existe una mayor probabilidad de que recuerde acontecimientos o eventos de carácter no positivo, lo que sirve para retroalimentar negativamente al individuo.

En estos momentos la conexión clínica existente entre depresión y memoria está considerada como uno de los hallazgos más importantes por todos aquellos científicos que trabajan e investigan en este tema.

Experimentando con la memoria

El experimento realizado en la Universidad de Brown constaba de dos fases, una de aprendizaje y otra de memoria. En la fase de aprendizaje a cada participante se le concedió una puntuación entre 1 y 100 puntos.

Durante el transcurso del experimento se les mostraron imágenes de objetos vivos o inanimados y se les hizo jugar al lanzamiento de moneda. Los individuos debían apostar o pasar y luego informar sobre si habían ganado o perdido. En ningún momento se les informó del valor de la imagen específica, porque tan solo se les facilitó la categoría general del objeto y la probabilidad de ganar la ronda.

Si los participantes perdían la apuesta entonces se les descontaban 10 puntos, mientras que, por el contrario, si ganaban la ronda recibían el valor previamente asignado a esa apuesta. Al final de las 160 rondas los puntos acumulados por cada individuo se tradujeron en dinero en metálico y las cantidades recibidas apenas superaron los cinco dólares en el mejor de los casos.

Los científicos consideran fundamental la relación entre depresión y memoria

Tras la fase de aprendizaje se evaluó la fase de memoria y en esta ocasión los investigadores descubrieron que los participantes recordaban mejor aquellas imágenes mostradas en rondas donde la probabilidad de ganar era más alta, dejando de lado aquellas con más valor puntual o en las que decidieron no apostar.

Las personas que prestaron más atención durante las rondas de juego obtuvieron mejores resultados durante la fase de memoria del experimento. Al mismo tiempo los investigadores también detectaron, que los participantes obtenían los mismos buenos resultados a la hora de recordar imágenes específicas de rondas de alto valor que ganaron y que eso se producía tanto a los cinco minutos como en las veinticuatro horas posteriores a la fase de aprendizaje.

La relación con la investigación de Bethus

En 2010 Ingrid Bethus realizó un interesante estudio que tenía como objetivo investigar el efecto de la dopamina en roedores. El equipo detectó que la dopamina no ayudaba en gran medida al rendimiento de la memoria en los momentos próximos a la experiencia de aprendizaje, mientras que sucedía todo lo contrario transcurridas 24 horas. El estudio de la Universidad de Brown muestra resultados diferentes a la hora de analizar los tiempos de efecto de la dopamina durante la fase de aprendizaje, pero ello probablemente pueda deberse al hecho de que roedores y seres humanos no responden de la misma forma.

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