Citroën Xenia: El concept-car de 1981 que nos descubrió el futuro

A comienzos de los ochenta el Centro de Diseño de Citroën, dirigido por Trevor Fiore, sorprendió al mundo de la automoción con un llamativo prototipo en cuyo diseño las superficies acristalaras ganaban en presencia a la chapa. Bautizado como Xenia, este concept-car aportaba un diseño futurista e incluía sistemas electrónicos que hoy nos parecen habituales y que en aquel momento eran prácticamente desconocidos.

Citroën Xenia

En el otoño de 1981 la revista corporativa de Citroën no pasó desapercibida para la industria de la automoción. En ese número la marca francesa decidía mostrar al mundo un extraño prototipo extraordinariamente aerodinámico, un vehículo a medio camino entre una berlina y un “break”, que destacaba por el hecho de que en su carrocería las superficies acristaladas le ganaban la partida a la chapa.

Un año antes -1980- el Centro de Diseño de Citroën, comandado en ese momento por el diseñador británico Trevor Fiore, había desarrollado otro interesante prototipo, bautizado como Karin, que también había llamado mucho la atención por presentar una original forma piramidal.

Citroën Xenia

En esta ocasión el Citroën Xenia, nombre del nuevo concept-car, proponía una estética realmente innovadora para su época yque para nada hubiera desentonado en cualquier salón del automóvil de comienzos del siglo XXI. En aquel momento hasta hubo voces que apoyaron la idea de lanzar el modelo en Estados Unidos, convencidos de que probablemente habría tenido bastante éxito en el mercado norteamericano.

Los secretos de Xenia

En este prototipo los diseñadores de Citroën trabajaron sobre un vehículo de 4,20 metros de longitud y 1,75 metros de anchura. Para acceder al mismo proponían dos grandes puertas en forma de “alas de gaviota” que permitían que los cuatro pasajeros que admitía el Citroën Xenia pudieran acomodarse sin problemas en sus respectivos y confortables asientos individuales.

Además de por su diseño futurista, este prototipo sorprendía por los sistemas electrónicos que incorporaba, algo que en aquel momento era toda una novedad en el mundo de la automoción. De esta forma en el Xenia podíamos encontrarnos, por ejemplo,  con sensores de radiación solar que contribuían a regular el sistema de climatización interior del vehículo, dispositivos inteligentes que en aquel momento parecían ciencia-ficción y que hoy se han normalizado en la mayor parte de los vehículos de nueva generación.

Por otra aparte y anticipándose a los modelos Citroën CX y BX, los ingenieros instalaron en el Xenia un novedoso ordenador de a bordo que se encargaba de calcular los consumos, la autonomía de combustible restante, la velocidad media y que, además, ayudaba al conductor con una “primitiva” cartografía vía GPS en un momento en que los pocos satélites que se encargaban de estos menesteres tenían un uso básicamente militar.

Un interior luminoso

Una vez cerradas las “alas de gaviota”, y gracias a la amplia superficie acristalada, el interior del Citroën Xenia disponía de una luminosidad desconocida hasta ese momento, lo que contribuía a crear una atmósfera de confort y habitabilidad y una experiencia de conducción y de viajar en automóvil muy diferente a la conocida hasta ese momento.

interior Xenia

El salpicadero del Xenia fue diseñado por Michel Harmand y como es natural en un prototipo de esas características incluía todas las tecnologías disponibles a comienzos de los ochenta, permitiendo que el conductor pudiera activar todas las funciones desde el panel de control sin tener que apartar las manos del volante, algo que hoy nos parece totalmente normal pero que hubo un tiempo en que no lo fue en absoluto.

Además de inventar el volante multifunción, el Citroën Xenia montaba un cambio ZF que posteriormente “heredaron” las gamas BX y CX, un componente muy suave en su funcionamiento y que permitía al conductor utilizar la palanca en muy pocas ocasiones, tan sólo al emprender la marcha, al realizar maniobras y a la llegada a su destino.

Como suele sucede con los concept-car el Citroën Xenia nunca entró en producción, pero evidentemente las tecnologías y filosofía conceptual que aportaba este prototipo si que acabaron presentes en otros modelos de serie.

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Un comentario

  1. Ese coche incluso hoy en día parece del futuro… me encantaría verlo por la calle

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