Clark Cortez, la autocaravana de la NASA en el Programa Apolo

En la década de los sesenta, durante el Programa Espacial Apolo, la NASA optó por la autocaravana Clark Cortez para trasladar a sus astronautas desde el Centro Espacial John F. Kennedy hasta la plataforma de lanzamiento. Esta motorhome fabricada por una empresa de carretillas elevadoras formó parte del parque automovilístico de la agencia espacial durante 24 misiones.

Clark Cortez, la autocaravana elegida por la NASA para el Programa Apolo

En 1958 el presidente estadounidense Dwight Eisenhower creaba la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA). Desde sus inicios esta agencia necesitaba un vehículo con el que trasladar a sus astronautas desde el Centro Espacial John F. Kennedy hasta la plataforma de lanzamiento del transbordador espacial.

Durante el Programa Mercury, entre 1959 y 1963, el vehículo elegido era una camión militar de la marca Reo, que sería sustituido por diferentes modelos de furgonetas en el Programa Gemini (1961-1966). Sin embargo, todos estos vehículos tenían un inconveniente: eran grandes pero no demasiado prácticos debido a sus limitaciones.

Con el inicio del Programa Apolo, aquel con el que la NASA buscaba poner un pie en la luna antes de 1970, también se estrenó un nuevo vehículo de transporte para recorrer por tierra los últimos y escasos kilómetros antes de viajar al espacio. El modelo escogido para la agencia espacial fue una autocaravana de reciente presentación, la Clark Cortez.

interior Clark Cortez, la autocaravana elegida por la NASA para el Programa Apolo

Un éxito con su primera autocaravana

Clark es una empresa asentada en Kentucky que se dedica a la fabricación de carretillas elevadoras. Sin embargo, a principios de los años sesenta decidió adentrarse en el mundo de las autocaravanas con el lanzamiento en 1963 de su primer modelo, la Clark Cortez.

Hasta 1979, momento en el que finalizó su producción, se llegaron a comercializar alrededor de 3.200 unidades. En esos dieciséis años la Cortez consiguió crear una gran comunidad de aficionados a su alrededor. De hecho, personajes populares como Vincent Price, reconocido actor de cine de terror de la época, se hizo con una unidad. Sin embargo, el ejemplar que más fama consiguió no fue el de la estrella del celuloide, ya que la NASA eligió la Clark Cortez por su fiabilidad y su amplio espacio interior, pues medía 5,60 metros de largo.

Mecánicamente, y a diferencia del resto de modelos, la Clark Cortez contaba con tracción delantera. Este cambio permitía eliminar el túnel de transmisión y, por tanto, el habitáculo quedaba más cerca del suelo y el espacio interior se aprovechaba mucho mejor, una cuestión indispensable para cumplir con su tarea espacial.

A pesar de su idoneidad de serie para cumplir su cometido, la Clark Cortez tuvo que ser modificada. La estética exterior se mantuvo casi intacta, a excepción del color. El modelo utilizado por la NASA fue pintado de blanco inmaculado y se viniló con los logos de la agencia. Además, dado que la finalidad de la Cortez de la NASA no era recreativa, todos los elementos presentes en su interior como la cocina, la nevera, las camas o el baño fueron eliminados.

En su lugar se colocaron dos filas de asientos enfrentadas desde la parte delantera a la trasera con asideros para levantarse. De esta forma se ganaba espacio para los astronautas y sus trajes de más de 100 kg de peso así como para otros operadores de la misión. Con el tiempo los asientos fueron modificados para adaptarse a las necesidades de cada misión.

En 1968, durante la misión Apolo 7, se introdujo una mejora a la Clark Cortez. Ese año el conductor de la autocaravana, situado en un a fila de asientos delantera independiente del resto, pudo comunicarse con los astronautas a través de un intercomunicador por primera vez.

Por otro lado, la Clark Cortez siempre iba acompañada por otro vehículo por si se estropeaba, cosa que nunca sucedió. Gran culpa de esta fiabilidad era de su motor Chrysler Slant 6 de seis cilindros en línea, 3,7 litros y 101 CV de potencia.

El último vehículo antes de pisar la luna

Todos los astronautasque han participado en las misiones del Programa Apolo han recorrido la distancia que separa el Centro Espacial John F. Kennedy de la plataforma de lanzamiento en una Clark Cortez. De hecho, este fue el último vehículo en el que viajaron Neil Amstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins antes de pisar la luna en la misión Apolo 11.

astronautas programa Apolo

Tal fue la popularidad de este paseo en autocaravana que llegó a convertirse en una tradición. Durante el trayecto el conductor siempre hacía una pequeña y dramática parada.

Posteriormente, con la conquista de la luna a un lado y centrados en la creación de una estación espacial, la NASA lanzó el Programa Skylab. En sus tres misiones, SL-2, SL-3 y SL-4, los astronautas elegidos cumplieron con la tradición de subirse a bordo de la Cortez.

Paralelamente a Skylab también se desarrolló el primer proyecto espacial colaborativo entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el proyecto de pruebas Apolo-Soyuz. En julio de 1975, Thomas Stafford, Vance Brand y Deke Slayton se montaron el la Clark Cortez antes de poner un pie el el módulo Apolo CSM-111.

Una triste despedida

Con la conclusión del Programa Apolo llegaría el Programa del Transbordador Espacial STS. Durante sus primeras misiones, hasta 1983, la tradición de la Cortez siguió vigente. Sin embargo, el primer viaje del transbordador Challenger supuso también el último de esta autocaravana. Paul Weitz, Karol Bobko, Donald Peterson y Story Musgrave fueron los  últimos pasajeros.

Tras 15 años de servicio la NASA consideró que era el momento de reemplazar el vehículo. El viaje en la Clark Cortez se había convertido en una tradición por lo que muchos astronautas se opusieron a su retirada. Por desgracia, la agencia no les tuvo en cuenta y buscó un nuevo modelo.

Clark Cortez, la autocaravana elegida por la NASA para el Programa Apolo

Para suerte de los viajeros espaciales la NASA volvió a optar por otra autocaravana, de modo que la tradición no se perdió del todo. La sustituta de la Cortez fue la Airstream Excella. Tras sus modificaciones fue rebautizadla como Astrovan y gracias a su color de aluminio pulido se hizo aún más popular que su predecesora. Actualmente, todos los visitantes que pasen por el Centro Saturno V pueden disfrutar de la exposición de esta autocaravana.

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