Cómo debemos cuidar la piel de nuestro caballo

La piel es la armadura que protege a todos los seres vivos y en los caballos esta epidermis cobra una especial importancia dadas sus dimensiones y porque se trata del órgano encargado de salvaguardar al animal de la acción de agentes externos. De ahí que el bienestar de nuestro caballo depende en gran medida de una piel saludable y en buen estado. ¿Pero sabemos cómo cuidar la epidermis de nuestro caballo?

PIEL DE UN CABALLO

Dependiendo de su tamaño la piel de un caballo puede medir entre cinco y diez metros cuadrados y como sucede en las personas es el órgano de mayores dimensiones y el primero que está sometido a todo tipo de influencias, tanto externas como de carácter interno, circunstancias que pueden afectar al equilibrio de la epidermis y al estado de salud y bienestar del propio animal.

Para los cuidados, debemos tener en cuenta que para regular su temperatura corporal los equinos transpiran a través de su piel, tal y como sucede con los seres humanos. De forma que tras una sesión de ejercicio un aseo adecuado con agua limpia y caliente es bueno para que el animal relaje su musculatura y, además, de forma complementaria estaremos evitando con ello el desarrollo de patógenos que pueden afectar negativamente a la epidermis.

La piel es el espejo del alma

Se dice popularmente que “los ojos son el espejo del alma”, pero en los caballos el estado de la piel es otro de los “espejos” corporales que nos ayudan a reconocer el nivel de salud de un equino.

Hay que anotar que las enfermedades que afectan a la piel de los caballos no siempre tienen un carácter infeccioso, pero sí que por regla general suelen resultar molestas en su evolución para los animales, sobre todo cuando van acompañadas de prurito (irritación).

CUIDADOS DE LA PIEL

Por otro lado, este tipo de patologías afean en gran medida la apariencia de los caballos y transmiten la sensación de que existe cierto grado de negligencia en su cuidado. Por está razón cuando los caballos no se encuentran afectados por ninguna enfermedad interna que provoque sintomatología en la piel, los problemas en la epidermis suelen significar que existe una política de higiene inadecuada, ya sea por defecto o por exceso, y en ambos casos hay que buscar rápidamente el consejo de un veterinario para aplicar las medidas correctoras adecuadas.

Atención a la limpieza

Para reducir al mínimo la presencia de agentes patógenos es muy importante que propietarios y cuidadores limpien con frecuencia elementos como mantas, mantillas y vendas, ya que los restos de sudor y de suciedad son caldo de cultivo para el desarrollo de bacterias que probablemente irritarán la piel de los animales.

Además, para reducir los riesgos de alergias después de las periódicas operaciones de lavado es aconsejable aclarar bien la piel del caballo con agua limpia para que no queden restos de los jabones y champús específicos utilizados en las labores de limpieza.

No conviene abusar del uso de productos para el pelaje y la crin, porque las sustancias que los componen pueden desarrollar intolerancia alergénica en algunos animales, provocando irritación en determinadas zonas adyacentes de la piel.

Problemas en la piel

Humedad y ambientes interiores demasiado cálidos son el “clima” ideal para el desarrollo de las enfermedades cutáneas producidas por hongos (micosis), patologías de muy fácil transmisión, principalmente en los meses más fríos que es cuando los animales suelen permanecer en los establos durante más tiempo.

El tratamiento veterinario debe estar en manos de expertos, pero para evitar la aparición de micosis y su propagación es fundamental que cada animal tenga su propio equipo de aseo y su material de monta, elementos que deberemos desinfectar con fungicidas con regularidad.

CABALLOS CON APARATO DIGESTIVO SANO

Por otra parte, el eczema de verano o dermatitis equina estival es una alergia de carácter estacional que suele afectar a todas las razas de caballos en mayor o menor medida y que viene causada por elementos alérgenos o por picaduras de insectos que sirven de puerta de entrada a los virus y bacterias que producen el eczema.

Esta patología provoca un picor intenso y que el animal se rasque o se muerda la zona afectada evolucionando en pérdida de pelo, descamación y lesiones cutáneas, lo que se traduce en mayores posibilidades de actuación para las indeseadas bacterias.

Finalmente, en el lavado de nuestros caballos siempre emplearemos champús adecuados al pH (grado de acidez) de su piel, teniendo muy en cuenta que un lavado más frecuente de lo aconsejable puede suponer una pérdida de grasa en la piel que puede hacer que la epidermis sea menos resistente a las infecciones.

seguro para caballos

Un comentario

  1. Mi yegua ha tenido un eczema durante meses sin mejorar. Probado diferentes pomadas pero apenas ha mejorado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *