Llegan los primeros vehículos con nivel 3 de conducción autónoma

La conducción autónoma de nivel 5 es el futuro, pero por el momento al mercado ya están llegando los primeros coches con nivel 3 de automatización. En estos casos los conductores quedan suplantados por los sistemas del vehículo en velocidades inferiores a 50 km/h y cuando las vías tienen separación entre carriles. Por el momento la normativa obliga a que los conductores puedan retomar el mando en caso de riesgo.

Llegan los primeros vehículos con nivel 3 de conducción autónoma

Antes o después, siempre de acuerdo con el avance de la normativa al respecto, la conducción autónoma se irá imponiendo y en esta dirección y con este objetivo trabajan todos los fabricantes de vehículos.

Una de las últimas noticias al respecto nos habla de que Honda ya ha comenzado a comercializar en Japón su primer modelo -que es también el primero del mundo- que incluye un sistema que permite una conducción autónoma de nivel 3.

Por otro lado, en la ciudad norteamericana de Phoenix la compañía Waymo ya opera una flota de taxis con nivel de automatización 4. Esto supone que en el 5-10% de los trayectos los taxis funcionan de forma robotizada y circulan sin conductor.

Cinco niveles de conducción autónoma

De acuerdo con los estándares de la Sociedad de Ingenieros de Automoción (SAE) existen cinco niveles de conducción autónoma. En cada caso la catalogación de los vehículos -según la SAE- oscila en función del mayor o menor grado de sistemas que asisten al conductor.

Estar en el nivel 2 supone que el vehículo incorpora un buen número de ADAS como asistencia inteligente al conductor, pero ascender al nivel 3 es todo un reto cualitativo, porque supone que de forma autónoma el vehículo está capacitado para realizar por si solo todas aquellas tareas que engloba la conducción.

Cuando un vehículo con nivel 3 de automatización se pone en marcha, el automóvil asume el control de todas las funciones y el conductor ni siquiera necesita poner las manos en el volante para mantener la dirección o realizar maniobras.

Llegan los primeros vehículos con nivel 3 de conducción autónoma

El vehículo se encarga de todas las funciones y el conductor tan sólo tiene que estar disponible para intervenir si el sistema se lo solicita ante una situación de riesgo.

El parabrisas fundamental

En todo lo concerniente a la conducción autónoma el parabrisas se convierte en un elemento clave, puesto que en el mismo se alojan los sensores y cámaras que hacen las veces de “ojos” del vehículo y porque su superficie sirve de pantalla para brindar información y contenidos al conductor y a los pasajeros.

Esta circunstancia va a provocar que el correcto mantenimiento y la rotura de un parabrisas y su posterior sustitución se convierta en una operación que deberán realizar expertos, dado que de su correcto funcionamiento a lo largo del tiempo dependerá que la conducción autónoma sea o no sea posible.

Por esta razón al sustituir un parabrisas será necesario desmontar las cámaras del cristal roto y montarlas de nuevo y después será necesario recalcitrar todos los sistemas para asegurar que funcionan con la precisión e información correctas. De no ser así el vehículo no “entenderá” su entorno de forma correcta y ello puede provocar un accidente o un atropello.

El ejemplo de Honda

Honda ya tiene en Japón un vehículo con nivel 3 de conducción autónoma, pero Mercedes-Benz, BMW, Tela y Cadillac, entre otros fabricantes de automóviles, también han lanzado o están a punto de lanzar sistemas similares en Europa y en Estados Unidos.

En el caso de Honda su modelo Legend ya incorpora el sistema “Traffic Jam Pilot”, reconocida por las autoridades japonesas como la primera tecnología con nivel 3 de automatización.

Llegan los primeros vehículos con nivel 3 de conducción autónoma

Por el momento el “Traffic Jam Pilot” permite que el automóvil pueda conducirse de forma autónoma en una autopista con tráfico denso -máximo de velocidad de 50 km/h-, determinando su posición y las condiciones de la vía a partir de los datos que le brindan mapas tridimensionales de alta definición.

Para elaborar estos mapas el vehículo incorpora un sistema de navegación por satélite y sensores externos (dos cámaras en el parabrisas y cinco radares distribuidos por el vehículo) y cinco sensores Lidar ubicados en el frontal y la trasera del coche. Con todo ello el vehículo tiene toda la información que necesita para ubicarse en un ángulo de 360º a su alrededor.

Por otro lado, el sistema también monitoriza al propio conductor mediante una cámara de supervisión y a partir de aquí realiza reconocimientos y toma de decisiones a la hora de acelerar y frenar, brindando al conductor todo tipo de indicaciones en relación con el tráfico y la conducción.

Mientras el sistema inteligente controla el automóvil el conductor puede ver televisión, navegar por internet o utilizar el sistema de navegación en la pantalla central del coche.

El reglamento de la ONU con respecto a los automóviles con nivel 3 de conducción autónoma, exige que en caso de riesgo las pantallas no relacionadas con la conducción se apaguen automáticamente, que a velocidades superiores a 60 km/h el conductor tenga que retomar el control y que el vehículo pueda frenar automáticamente si el conductor no responde a las alertas. El vehículo autónomo está obligado, además, a incorporar una caja negra donde todos los movimientos quedan registrados.

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