Conservación Canines: Perros que salvan especies en peligro de extinción

El Centro de Biología de la Conservación de la Universidad de Washington utiliza perros para detectar la presencia de orcas en las Islas de San Juan. Se trata de animales rescatados de protectoras y que después de un programa específica de entrenamiento son capaces de detectar en el agua los excrementos de las orcas.

CONSERVACIÓN CANINES

Con entre 200 y 300 millones de receptores sensoriales el olfato es el sentido más desarrollado en los perros, 10.000 veces más que su sentido del gusto, y por ello es frecuente observar como los perros son utilizados de forma habitual en la detección de drogas, explosivos, dinero, personas, restos humanos, etc.

Más recientemente el olfato de los perros también está siendo de gran ayuda en ámbitos sanitarios, con el objetivo de contribuir a que los médicos puedan diagnosticar la presencia de enfermedades a través del rastreo y detección de las sustancias químicas que estas producen.

Por otro lado, en cuestiones de protección del medioambiente y de la biodiversidad los perros también son capaces de colaborar mediante su olfato a la defensa de especies en peligro de extinción, ya sea mediante la detección de cazadores furtivos o simplemente rastreando a los animales objeto de estudio.

Esto precisamente es lo que están haciendo desde el Centro de Biología de la Conservación de la Universidad de Washington, en una iniciativa investigadora bautizada como “Conservación Canines” y que lleva varios años funcionando con animales adoptados en centros de protección, porque cuando se trata de perros la raza no siempre es garantía de capacidad de olfateo y rastreo.

El trabajo de estos perros consiste en detectar los excrementos de especies en peligro de extinción como, por ejemplo, tigres y búhos manchados, pero si alguien piensa que sus límites olfativos finalizan cuando comienza el agua que se olvide, porque uno de los programas que tiene en marcha el Centro de Biología es la búsqueda de orcas en el océano.

Para conseguir sus objetivos estos perros siguen un programa de entrenamiento similar al de los canes antidroga, porque gracias a la detección de excrementos los investigadores pueden conseguir mucha información genética, fisiológica, toxicológica y alimenticia de las especies investigadas, además de conocer la abundancia de ejemplares, su distribución y su estado de salud.

En concreto los perros utilizados por el Centro de Biología están ayudando a estudiar las orcas de las Islas de San Juan en Washington. En estos casos los perros salen con los investigadores en una barca y su objetivo es localizar los excrementos de las orcas que emiten un olor que el olfato humano no puede detectar y a partir de ahí es cuando comienza el trabajo de los humanos.

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