El Covid dispara un 153% la telemedicina y las videoconsultas en España

El Covid-19 ha cambiado muchos de nuestros hábitos de vida y probablemente lo ha hecho para siempre. La costumbre de “ir al médico” será a la larga algo a desaparecer, porque en estos meses de pandemia la telemedicina ha demostrado que funciona y que la calidad de un diagnóstico médico no depende de una consulta presencial, ni siquiera de dónde vive el paciente, tan sólo de una adecuada infraestructura de comunicación y de disponer de los dispositivos adecuados.

El Covid dispara un 153% la telemedicina y las videoconsultas en España

Según datos estadísticos de Eurostat antes de la pandemia de Covid-19 los españoles acudíamos al médico una media de 7,26 visitas/año, una cifra que es cierto que estaba ligeramente por encima de la media europea de 6,8 visitas/año pero que de ningún modo era la más abultada de la UE (en Alemania el porcentaje era de 9,90 visitas/año), situando a nuestro país en una posición intermedia en este aspecto.

Lo que ha sucedido en todo este tiempo es que el Covid-19 ha trastocado muchos de nuestros hábitos y costumbres, acelerando cambios en nuestros comportamientos que ya estaban latentes y que con la pandemia se han convertido en nuevas realidades, como es el caso de la telemedicina.

Se acabó el ir al médico

Durante los meses posteriores a la declaración del estado de alarma las videoconsultas médicas se incrementaron en España un 153%, principalmente en las áreas sanitarias de pediatría, ginecología, psicología y principalmente en el caso de mujeres embarazadas (59%).

Los datos de las aseguradoras médicas reflejan como antes de la pandemia el volumen en sus servicios de telemedicina rondaba una media diaria de 300 videoconsultas, cifra que a lo largo de estos meses se ha incrementado hasta alcanzar una media de 5.000 videoconsultas/día.

Este crecimiento ha supuesto que tan sólo durante el primer trimestre de 2021 la facturación global de las compañías de salud digital haya alcanzado en los países desarrollados los 2.700 millones de euros y que la tendencia sea claramente al alza a pesar de que la pandemia pueda estar mostrando en algunos países síntomas de relajación.

Por otro lado, los estudios elaborados por la consultora Deloitte apuntan a que en 2025 el 70% de los españoles probablemente ya no acudirá al médico de forma más o menos frecuente y que a cambio preferirá servirse de las videoconsultas en aquellos casos en los que no sea necesaria una exploración médica para establecer un diagnóstico.

Telemedicina: Adiós a los tiempos de espera

A pesar del establecimiento del sistema de citas horarias a la hora de acudir al médico, las esperas en las consultas es algo habitual y que en el cómputo global alcanza millones de horas a lo largo del año, muchas de ellas horas laborales perdidas inútilmente y que con la telemedicina pueden evitarse.

Las autoridades sanitarias españolas calculan que el 75% (otras fuentes llevan ese porcentaje al 90%) de las consultas presenciales podrían ser sustituidas por videoconsultas, aunque para ello sería necesario ampliar la cobertura de las comunicaciones 4G al total del territorio y establecer un programa de formación para que las personas de más edad puedan tener un cómodo y fácil acceso a estas tecnologías.

El Covid dispara un 153% la telemedicina y las videoconsultas en España

El coste de esta transición se podría sufragar con el ahorro que se produciría en las construcción de nuevas infraestructuras médicas, que de ese modo serían en buena parte innecesarias.

Otra de las virtudes de la telemedicina es que los pacientes no tienen que trasladarse fuera de sus domicilios, ahorrando con ello tiempo y costes de desplazamiento, una circunstancia que es especialmente importante en el caso de personas mayores o con movilidad reducida.

Además, si al fin de los desplazamientos le sumamos una flexibilidad horaria que puede ser mayor que actualmente, estaríamos en un escenario de optimización de recursos en todos los sentidos.

Solución para la España vaciada

Un problema de nuestro país es que la población más joven abandona paulatinamente las zonas rurales para fijar su residencia en las ciudades, lo que provoca a nivel sanitario un empobrecimiento de los servicios que se prestan a las personas que permanecen en estos núcleos de población, algo que podría tener en la telemedicina una solución a medio plazo.

En muchas zonas rurales es complicado tener consultas de medicina general dado el cierre temporal o permanente de ambulatorios, pero más difícil y complicado todavía es tener consultas especializadas, una circunstancia que las videoconsultas permiten corregir.

Para los expertos en telemedicina el Covid-19 ha servido para demostrar que una “democratización” de la medicina es posible y que unos servicios médicos de calidad pueden estar al alcance de todos los españoles independientemente de dónde vivan, aunque en su opinión ello exigirá un cambio de mentalidad y una apuesta clara material y humana en esta nueva estrategia sanitaria, dejando los hospitales y las consultas presenciales como última opción.

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