Cremas solares: Todo lo que deberías saber para protegerte

En verano los rayos del sol pueden suponer un riesgo para nuestra piel y para nuestra salud, de ahí que el uso de protectores solares sea generalizado en esta época del año. ¿Pero sabemos utilizar correctamente las cremas solares? La respuesta es no en la mayor parte de los casos, de ahí que sea necesario conocer cuáles son las propiedades de este tipo de productos y cómo, cuándo y dónde debemos usarlos.

Hay muchos datos sobre las cremas solares que deberíamos saber

Durante el pasado confinamiento hemos aprendido que tomar el sol es para nuestro organismo una importante fuente de vitamina D, pero está comprobado que, sobre todo en verano, el exceso de radiación solar puede convertirse en causa de quemaduras, de un envejecimiento prematuro de nuestra epidermis y a la larga provocar la aparición de diferentes tipos de cáncer de piel.

En verano las peores horas para estar al sol sin protección es el periodo comprendido entre las 12 y las 16 horas, de ahí que los médicos aconsejen el uso de cremas protectoras, tanto cuando estamos de vacaciones en la playa o salimos al campo, como cuando nos movemos por la ciudad. ¿Pero sabemos qué protector solar debemos elegir?

Habituales y desconocidas

El uso de cremas solares está muy extendido entre la población, tanto que se calcula que el 98% de las personas las utilizan de forma habitual, pero lo que sucede es que existe mucho desconocimiento sobre cuáles son las propiedades de los protectores solares y sobre su modo de utilización, circunstancias que provocan que el “efecto barrera” que brindan estos productos no siempre sea el más adecuado.

Lo primero que tenemos que saber es que no existe ninguna crema solar que ofrezca una protección total, de forma que la máxima protección del mejor de los productos que encontremos en el mercado llegará al 98% y eso siempre que la apliquemos y usemos de una forma correcta y respetando los tiempos de efectividad, porque ninguna crema solar nos durará todo el día.

Cuando compremos un protector solar debemos fijarnos en que lleva el sello CE, que significa que ha sido elaborado en la Unión Europea y que por lo tanto cumple con los estándares de calidad y protección fijados por ley, y después tener muy en cuenta cuáles son las características de nuestra piel, de forma que deberá adecuarse a nuestro fototipo dérmico.

En este sentido hay que tener en cuenta que a comienzos de verano y en situaciones normales, cuando la piel está más blanca y ha estado menos expuesta a la radiación solar, utilizaremos un factor de protección más elevado, para a partir de ahí utilizar protectores con factor SPF30, menos las pieles más sensibles y delicadas que deberán utilizar factores 40 ó 50.

Decíamos anteriormente que la protección total no existe, lo que significa que la protección entre una crema SPF50 y una SPF70 es prácticamente la misma, de ahí que Europa la legislación tan sólo permita que los fabricantes utilicen el sello SPF50+.

Está demostrado que un protector SPF30 bloquea el 96,7% de los rayos solares, mientras que en SPF50 consigue detener el 98%, de forma que no debemos volvernos locos a la hora de elegir factor de protección.

crema solar

Siempre protegidos

Tanto en montaña como junto al mar el uso de cremas protectoras es obligatorio, incluso cuando pasemos la mayor parte del tiempo bajo la “protección” de una sombrilla, puesto que hay que saber que las telas de los parasoles dejan pasar el 30% de los rayos solares, lo que puede provocarnos quemaduras en largos tiempos de exposición.

Uno de los errores más frecuentes que cometemos todas las personas a la hora de utilizar protectores solares tiene que ver con su aplicación y en este sentido debemos reconocer que somos bastante ignorantes a nivel general.

La efectividad de una crema solar no es inmediata, de ahí que lo aconsejable sea aplicarla unos 20-30 minutos antes de salir de casa, lo que además nos permitirá que la crema llegue a todas las partes de nuestro cuerpo, incluso a las que después van a estar cubiertas por bañadores, bikinis, etc, ya que estas prendas no evitarán la acción de los rayos del sol sobre nuestra piel.

Por otro lado, debemos ser generosos con el protector solar y utilizar en cada sesión entre 35 y 40 mililitros (ml) de producto y además aplicarlo en todo el cuerpo, lo que incluye axilas, corvas, empeine del pie, cabeza en aquellas personas con problemas de calvicie (se aconseja utilizar gorra), párpados, labios, orejas y cara externa de las manos, zona de nuestro cuerpo que en muchas ocasiones quedan expuestas y sin defensa frente al sol.

Además, esta protección debemos aplicarla cada 2-3 horas porque el efecto protector de una crema no nos durará todo el día, como erróneamente pensamos, y más aconsejable todavía después de hacer deporte o de bañarnos, en este último caso aún cuando utilicemos cremas con calificación “water proof”.

Transcurridas las primeras horas tras la aplicación los expertos calculan que el “efecto barrera” se pierde en al menos un 80%, de ahí que haya que respetar un periodo de utilización adecuado, siempre dependiendo de cada tipo de crema y cada tipo de piel.

mucho cuidado con los rayos UVA

Cuidado con los rayos UVA

También debemos saber que el factor SPF viene referido a la protección que una crema antisolar nos ofrece frente a las radiaciones ultravioleta tipo B, pero las radiaciones tipo A también pueden ser muy perjudicales para nuestra piel y para nuestra salud en general, lo que significa que a la hora de elegir un protector solar también deberemos fijarnos en que nos protegerá de los rayos UVA.

Finalmente, este tipo de cremas (aunque no lo creamos) tienen un periodo de caducidad, que es generalmente de doce meses, por lo cual no es aconsejable utilizar el mismo protector solar de una verano para otro puesto que sus propiedades probablemente habrán desaparecido en la segunda temporada. Así que disfrutemos del sol y del verano, pero con las suficientes garantías de protección frente a las radiaciones solares. Nuestra piel y nuestro cuerpo nos lo agradecerán.

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