Cronodieta, una buena solución para perder peso de manera saludable

La cronodieta básicamente busca adecuar la ingesta de alimentos a los ritmos y necesidades energéticas de nuestro organismo, aportando el máximo de energía en las horas de mayor actividad y reduciendo la ingesta de alimentos cuando nuestro cuerpo se encuentra en reposo, favoreciendo así la quema de calorías y que los nutrientes excedentes se acumulen en forma de grasa.

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Para muchas personas hacer dieta durante largos periodos de tiempo es un auténtico suplicio, pero para ellas existe un aliado que permite eliminar el peso sobrante disminuyendo el ayuno: la cronodieta. Como su propio nombre indica el fundamento de esta dieta es la ingesta de alimentos a lo largo del día en función de nuestras necesidades.

Este sistema no prohíbe la ingesta de ningún alimento, pero sí que impone una disciplina estricta con los horarios de comida. Este tipo de dieta ha sido creado por dos nutricionistas, Alaian Delabos y Mauro Tordisco, que proponen la ingesta de alimentos en franjas horarias concretas dependiendo de cómo reacciona nuestro organismo cuando las consumimos.

Comer bien tiene su hora

Dependiendo de la hora del día un mismo alimento puede transformarse en energía o acumularse como reserva en forma de grasa. Los momentos de alta actividad, como son las horas centrales del día, hacen necesaria gran cantidad de energía, lo que nos llevará a consumir todo aquello que comamos, pero la ingesta de algunas comidas en horas con nuestro metabolismo ralentizado (últimas horas del día) provocará que los excedentes se acumulen como reservas.

La Fundación Española de Nutrición (FEN) considera la cronodieta como beneficiosa para nuestra salud ya que respeta los ritmos naturales de nuestro organismo. De esta manera limitamos la ingesta de alimentos a aquellos momentos en que son necesarios, adaptándonos a los ritmos circadianos de nuestro cuerpo y a los niveles de hormonas (leptina, melatonina, cortisol), así como a variaciones en la presión arterial y la temperatura corporal.

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Programar las comidas a lo largo del día

El principio fundamental que rige esta dieta es la programación de comidas en los horarios en los que nuestro cuerpo asimila los alimentos de manera óptima. Esto ayuda a la pérdida de peso de manera saludable, organizando la ingesta del 60% de los alimentos durante el día y el 40% restante durante la tarde y noche.

Si además buscamos reducir peso de manera más rápida, podemos disminuir la ración de alimento ligeramente, de esta manera el balance calórico es menor acelerando con ello el proceso de pérdida de peso.

Comer pasadas las tres de la tarde, por ejemplo, supone para nuestro cuerpo una mayor dificultad de cara a quemar las calorías ingeridas, al tiempo que contribuimos a alterar los ritmos circadianos.

Mantener nuestro cuerpo con niveles de glucosa adecuados es importante para evitar bajadas de azúcar. Esto lo conseguiremos mediante el consumo de comida durante cinco veces al día, evitando así ataques de hambre incontrolada o ansiedad alimenticia.

Lo ideal es no espaciar las comidas más de tres horas entre cada toma, realizando tras la última comida al menos 12 horas de ayuno hasta la llegada del día, momento en el que iniciaremos de nuevo la ingesta escalonada de calorías.

Este tipo de dieta se adapta muy bien a todo tipo de personas, siendo necesario en los casos de sobrepeso más severos complementarlo con otras terapias, así como la actividad física.

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Qué horarios debemos seguir

En términos generales para un correcto funcionamiento de nuestro organismo debemos comer antes de las tres de la tarde y cenar antes de las nueve, de esta manera nuestros niveles hormonales serán adecuados y favoreceremos la pérdida de peso a corto y medio plazo.

Al establecer las 21:00 horas cómo hora límite para la cena tendremos que organizar de manera regular los horarios de comida. Empezaremos el día con el desayuno entre las 7 y las 8,30, siendo lo más completo posible (incluyendo lácteos, fruta, cereales, hidratos de carbono, proteínas, frutos secos). Entre las 10 y las 11 tomaremos un tentempié a base de fruta, zumos naturales o infusiones, evitando todo lo posible los productos ultraprocesados.

La hora de la comida la realizaremos entre las 13,30 y las 14,30 horas momento en el que debemos favorecer la ingesta de hidratos de carbono ya que se precisa más energía durante ese periodo del día. Lo ideal es combinarlo con verduras, legumbres y proteínas, evitando durante esta comida los dulces y el exceso de grasa.

Tras este periodo la siguiente ingesta de alimentos será entre las 16 y las 17 horas siendo especialmente recomendables las frutas poco calóricas y los lácteos. Para la cena, entre las 19,30 y las 21 horas, lo mejor será ingerir proteínas bajas en grasas, hortalizas y verduras.

Es importante eliminar la toma de alimentos después de las 22 horas, ya que todo lo que tomemos tras esa hora se acumulará en forma de grasas al no consumirse.

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