DAR, el primer coche eléctrico “made in Spain” con autonomía real

Diseñado en 1946 y construido artesanalmente en menos de cinco meses, el DAR fue obra del ingeniero sevillano Francisco Domínguez-Adame Romero. Estamos hablando de un vehículo eléctrico con capacidad para cinco plazas y con una autonomía real de 80 kilómetros. Te contamos más sobre este automóvil y su triste final.

DAR

Tras de la Guerra Civil nuestro país se vio afectado por una escasez importante de combustibles y la Segunda Guerra Mundial no hizo más que ahondar en el problema. En este escenario algunas personas decidieron, de forma totalmente anacrónica para la época, buscar energías alternativas para la propulsión y funcionamiento de máquinas y vehículos.

Un claro ejemplo de ello lo encontramos en Francisco Domínguez-Adame Romero y su DAR, el que podemos considerar como primer vehículo eléctrico español fabricado artesanalmente.

En este punto hay algunos que defienden que el primer vehículo eléctrico fabricado en España fue obra de Emilio de la Cuadra Albiol y data 1899, pero lo cierto es que apenas tenía cinco kilómetros de autonomía. Por tanto, el DAR puede considerarse como el primer vehículo eléctrico con autonomía real “made in Spain”.

Así se fraguó el DAR

A principios de los años cuarenta Francisco Domínguez-Adame Romero, un Doctor en Ingeniería Industrial y Catedrático de Hidráulica y Motores Térmicos afincado en Sevilla, empezó a darle vueltas a la idea de fabricar un vehículo que no utilizara combustibles fósiles para su funcionamiento.

La escasez de combustibles había provocado la prohibición de utilizar los coches determinados días de la semana en función de su matrícula, así que Francisco Domínguez-Adame llegó a la conclusión de que si quería eludir este impedimento debía crear un vehículo propulsado por electricidad.

El primer proyecto de vehículo eléctrico en el que se embarcó utilizaba como base un Fiat 508, también conocido como “Fiat Balilla”. Sin embargo, pronto tuvo que abandonar la idea debido a los grandes problemas ocasionados por el embrague, la caja de cambios, la transmisión y el diferencial.

DAR

Después de este fracaso, Domínguez-Adame decidió que la mejor idea era no basar su desarrollo en ningún modelo ya existente y fabricar un nuevo vehículo desde cero.

Un vehículo fabricado con ayuda de toda la familia

El nacimiento del DAR se remonta a 1946. Según relataba el propio Dominguez-Adame, Una noche dibujé en proyección vertical y horizontal el nuevo coche, y al día siguiente hice por descriptiva los desarrollos de las chapas en su verdadera magnitud y a una escala 1:10”.

El creador del DAR recogió y llevó al sótano de su casa, en el barrio sevillano del Porvenir, varias chapas y con tijeras de mano y la ayuda de sus dos hijos las cortó en tiras que después servirían para dar forma a un chasis tubular de nueve centímetros de diámetro.

El DAR también montaba una suspensión independiente a las cuatro ruedas, en cuya fabricación participó Antonio Herrera, tornero y buen amigo del propio Francisco, y unos discos de ruedas de 16 pulgadas procedentes de un Opel y obtenidas de un chatarrero.

Los neumáticos fueron aportación de su hermano y eran los que montaba su antiguo Renault Monaquatre. Además, el propio Domínguez-Adame fabricó los frenos del DAR. Para ello utilizó unas zapatas de chapa que él mismo cortó y soldó.

Finalmente,trasladaron el vehículo al taller de la Escuela de Peritos Industriales donde trabajaba para acabar de ensamblarlo.

Su forma era redondeada y contaba con un arco para la capota y un parabrisas fijo. Los asientos eran de muelles y estaban forrados en cuero rojo con guarnecidos de caobilla que su esposa había cosido a mano. En el interior del DAR había espacio para cinco ocupantes, tres en la parte delantera y dos atrás.

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Una autonomía de 80 kilómetros

A nivel mecánico el DAR funcionaba con dos motores eléctricos artesanales con eje de acero, chapa magnética y carcasa de hierro de dos centímetros de grosor. Estos propulsores otorgaban al DAR una potencia de 2 CV que se transmitían a las ruedas mediante correas trapezoidales, permitiendo que el vehículo pudiera alcanzar una velocidad máxima de entre 40 y 50 km/h.

En cuanto a las baterías, Domínguez-Adame reutilizó cuatro baterías de 12 voltios y acumuladores de 150 Ah. Gracias a esta solución técnica el DAR podía recorrer hasta 80 kilómetros con una sola recarga.

El último paso para la creación del primer vehículo eléctrico español con autonomía real fue su matriculación. Para ello, y según el Ministerio de Industria, Domínguez-Adame solo tuvo que registrarse como marca comercial. Menos de cinco meses después desde fuera imaginado el DAR se hizo realidad.Hasta 1958 la familia de Francisco Domínguez-Adame Romero utilizó el DAR como vehículo familiar. Sin embargo, tras doce años de inmejorable servicio el automóvil acabaría en el desguace. En aquel momento la familia decidió venderlo para adquirir un 600.

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