Un desayuno equilibrado es fundamental para nuestra salud

Las recomendaciones de nutricionistas y expertos nos dicen que un desayuno completo y equilibrado que incluya lácteos, cereales, fruta e incluso proteínas, puede ayudarnos de manera importante en nuestro día a día. Realizar un buen desayuno contribuye a la disminución de peso y a evitar la diabetes tipo 2, además de ser saludable para nuestro corazón. ¿A qué esperas para desayunar correctamente?

LA IMPORTANCIA DEL DESAYUNO

A todos nos han hablado de las bondades de un desayuno equilibrado y de que se trata de la comida más importante del día. No saltarse el desayuno y realizar una buena conjunción de alimentos es vital para que nuestro cuerpo funcione correctamente, recibiendo el aporte calórico que necesitamos para emprender las tareas del día.

Según la Fundación Española para el Corazón un desayuno adecuado debe incluir una cuarta parte de las calorías diarias. Si además queremos alcanzar unos beneficios adicionales, como puede ser bajar de peso, en opinión de los nutricionistasdeberemos añadir a esta ecuación otros factores, como son el ejercicio físico y la distribución de los alimentos en al menos cinco comidas diarias.

El desayuno, fundamental para la salud

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Lubeck (Alemania), afirma que la ingesta de desayunos hipercalóricos aumenta al doble la termogénesis(gasto de energía asociado a la digestión) con respecto a personas que realizan desayunos equilibrados, un dieta que además favorece la pérdida de peso y combate la diabetes tipo 2.

Por otro lado, cuando nuestro cuerpo recibe un aporte alimenticio tras el ayuno nocturno gastamos energía en procesar los alimentos para facilitar la absorción, digestión, transporte y almacenamiento de nutrientes, iniciando con ello un proceso de consumo energético que gasta el doble de energía que si ese mismo alimento hubiese sido ingerido durante la cena, una circunstancia que pone en valor la importancia que tiene el desayuno para nuestra salud.

DESAYUNO

En 2015 un trabajo realizado en la Comunidad Valenciana y firmado por el Hospital General de Valencia, el Hospital Clínico Universitario de Valencia y el Hospital Universitario de San Juan de Alicante, comprobó que la mitad de los pacientes que ingresaron en estos centros aquejados de síndrome coronario agudo compartían en todos los casos un patrón dietético caracterizado por la ingesta de un desayuno incorrecto.

Y es que según los datos médicos omitir el desayuno podría asociarse con una incidencia de infarto entre el 21 y el 27% superior a quienes sí desayunan.

No desayunar es un error

Entre los detractores del desayuno existe la creencia de que no alimentarse durante las primeras horas del día favorece la quema de grasas y ayuda a mejorar nuestra salud, algo que para los nutricionistas es un enorme error.

Lo cierto es que al prolongar el periodo de ayuno nocturno estamos favoreciendo que nuestro cuerpo inicie un proceso de autofagia, es decir, el consumo de las reservas que tenemos acumuladas. Por otro lado, al aumentar el tiempo sin ingerir alimentos también estamos disminuyendo de manera importante la cantidad de sales y sobre todo de azúcares de nuestro organismo, lo que provocará que nos alimentemos de manera más copiosa en la siguiente comida con el fin de reponer nutrientes.

De esta forma el sacrificio al no desayunar tendrá un efecto rebote en nuestro cuerpo, provocando una acumulación de grasas y nutrientes. Si además realizamos la ingesta de noche realizaremos un mayor acopio de grasas al no gastar apenas energía durante las horas de sueño.

Cómo es un desayuno equilibrado

Como venimos afirmando los hábitos alimenticios a la hora del desayuno inciden de manera importante sobre nuestra salud, dotándonos de la energía necesaria para afrontar las tareas diarias.

DESAYUNO EQUILIBRADO

Es por lo tanto recomendable comenzar el día con la ingesta de un desayuno equilibrado, que deberá estar formado por productos lácteos (queso, yogur, leche desnatada o baja en grasa), carbohidratos (pan integral o cereales) y frutas (mejor si estas están enteras). Además podemos agregar un poco de proteína ya que sus efectos son interesantes para nuestro organismo.

El consumo de 30 gramos de proteína con el desayuno ayudará a que nuestro organismo quede más saciado, reduciendo el hambre con la que probablemente llegaremos a la siguiente comida. Este hábito puede además ayudarnos con la pérdida de peso a largo plazo, ya que reduce nuestras ganas de ingerir dulces por la lenta descomposición de las proteínas en el cuerpo.

Los expertos señalan que tanto el consumo de proteínas vegetales como animales ayudan a bajar de peso, salvo las carnes procesadas. Por tanto, puedes preparar un desayuno a base de huevos, yogur griego, lentejas o vegetales de hoja verde, teniendo en cuenta que no se debe exceder el consumo recomendado de proteína ya que se puede producir el efecto contrario.

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