Educación emocional, una asignatura para tiempos de crisis

Hoy más que nunca la implantación de una asignatura de Educación Emocional se hace cada vez más necesaria dentro de nuestro sistema educativo. La posibilidad de formar niños y jóvenes que entiendan sus emociones y sus sentimientos, además de ser capaces de sentir empatía con los demás, contribuirá a una mejor salud mental personal y colectiva.

EDUCACIÓN EMOCIONAL

En tiempos de crisis saber entender, controlar y canalizar las emociones y los sentimientos se convierte en algo fundamental para asegurar la salud mental de las personas y de la colectividad en su conjunto.

En este sentido y con el objetivo de facilitar a los más jóvenes las herramientas necesarias para afrontar las situaciones de dificultad que se les puedan plantear a lo largo de su vida, la Confederación Salud Mental España ha solicitado a las autoridades la implantación en el sistema educativo español de una asignatura que aborde la Educación Emocional.

El bienestar personal es un derecho fundamental de los seres humanos que, además, forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Este concepto de bienestar individual abarca múltiples ámbitos y se enmarca dentro de otros derechos fundamentales, como son la educación, el trabajo, la protección a los colectivos vulnerables o la adecuada atención sanitaria.

En referencia a este aspecto los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan, que en el horizonte de 2030 la primera causa de discapacidad en jóvenes y adultos será la salud mental

Educar las emociones

Esta es la principal razón por la que la salud emocional está adquiriendo una relevancia creciente en los entornos educativos, una necesidad que se acrecienta cuando nos enfrentamos a crisis como la del coronavirus, donde cada persona, tanto adultos como también sucede en jóvenes y niños, se enfrenta a un aluvión de emociones.

Educación Emocional

Cada día el profesorado muestra un mayor interés por el tema, considerándolo ya una parte importante de su labor educativa. De esta forma los profesores son cada vez más partidarios de incorporar una asignatura de Educación Emocional a los planes de estudio.

Los beneficios asociados a la formación de las futuras generaciones y la instrucción del profesorado para que los guíe en el proceso formativo son claros, e incluso se va un paso más allá al afirmar que educar emocionalmente debe ser algo que se nos inculque desde pequeños, para que los niños aprendan a empatizar y entender a los demás como nos gustaría que nos entiendan a nosotros.

Competencias emocionales

Las competencias emocionales deben entenderse como un tipo de competencias básicas para la  vida, esenciales  para  el  desarrollo  integral de  la  personalidad. Son  un  complemento indispensable del desarrollo cognitivo sobre el cual se ha centrado la educación a lo largo del siglo XX. La educación emocional se propone optimizar el  desarrollo  humano; es decir, el desarrollo integral de la persona (desarrollo físico, intelectual, moral, social, emocional, etc”. Para los psicólogos y psicopedagogos Rafael Bisquerra y Nuria Pérez, las competencias emocionales son complemento indispensable para el desarrollo cognitivo, debiendo conocer cuáles son sus características fundamentales.

La educación emocional

La propuesta del Grup de Recerca en Orientació Psicopedagògica de la  Universidad de Barcelona, pasa por la existencia de cinco competencias emocionales fundamentales:

Conciencia emocional: Consisten principalmente en reconocer nuestras propias emociones y las de las demás personas.

-Regulación emocional: Supone responder adecuadamente a las emociones que experimentamos.

-Autonomía emocional: La autonomía emocional es la capacidad que tenemos para pensar, sentir y tomar decisiones por nosotros mismos, siendo conscientes de las consecuencias y responsabilizándonos de nuestros actos.

-Competencia social: Mantener relaciones entre personas haciendo uso de las habilidades sociales, ya que tienen relación directa con las emociones.

-Habilidades de vida para el bienestar: habilidades, valores y actitudes que mantienen el bienestar personal y social.

Canarias, experiencia pionera

Las autoridades educativas canarias llevan cinco años apostando por una asignatura de Educación Emocional para niños de Primero a Cuarto de Primaria. A lo largo de noventa minutos de clases semanales se pretende enseñar a los alumnos a interpretar sus estados de ánimo y cómo manejarlos.

Aunque al principio la implantación de esta asignatura supuso un serio problema, ya que se eliminaban horas de matemáticas y lengua, pronto los profesores cambiaron de opinión ya que el ambiente en las clases y el clima de las aulas han cambiado radicalmente, comprobándose que los niños reflexionan más y se lo piensan dos veces antes de insultar a un compañero.

Desde que se imparte la asignatura de EMOCREA (Educación Emocional y para la Creatividad), se ha potenciado la capacidad social, intelectual, moral y ética, dando valor a las relaciones personales y buscando una nueva manera de comunicarnos con los demás.

El objetivo es enseñar a los niños a explorar y controlar sus propias emociones, reconociendo tanto las que son agradables como las que no los son, para así empatizar mejor con los compañeros y con ellos mismos.

La Educación Emocional se plantea ya como una asignatura indispensable en un mundo futuro, en el que grandes crisis y los temas de importancia global, como el cambio climático, harán necesaria la puesta en práctica de todos los conocimientos para mantener nuestra salud mental.

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