EPOC, enfermedad respiratoria que sufren 2,5 millones de españoles

Con la pandemia de coronavirus nos hemos olvidado de aquellas enfermedades que ya existían antes de la llegada del Covid-19 y que lamentablemente todavía existen. En España 2,5 millones de personas sufren EPOC, una patología respiratoria de carácter crónico que afecta principalmente a los fumadores, pero que también puede venir producida por causas genéticas o por una exposición prolongada a gases tóxicos.

EPOC

La aparición del Covid-19 en nuestras vidas ha eclipsado al resto de patologías que hasta ahora nos eran habituales. Uno de los síntomas más graves que produce el coronavirus tiene que ver con la dificultad respiratoria y en este sentido no debemos perder de vista una patología como el EPOC, que en España sufren 2,5 millones de personas. 

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) produce una obstrucción del flujo de aire que llega a los pulmones. Esta patología puede estar originada por la exposición a gases tóxicos durante un largo periodo de tiempo, puede venir producida por causas genéticas o, lamentablemente la causa más frecuente, por el hábito de fumar.

EPOC: De la tos al enfisema

Hay tres niveles de EPOC: leve, moderado y grave. El primer y segundo nivel se aplica a una inflamación de las vías aéreas más o menos desarrollada y que evoluciona con tos y expectoración de moco, mientras que en el tercer nivel tendríamos el enfisema pulmonar, una enfermedad que supone la destrucción de los alvéolos. Estos alvéolos pulmonares son los pequeños sacos de aire donde se produce el intercambio de oxígeno con la sangre.

Las estadísticas de enfermos de EPOC reflejan que esta patología afecta más a hombres que a mujeres, aunque para los expertos podría tratarse de una falta apariencia, dado que en muchos casos de mujeres las cifras podrían encontrarse infradiagnosticadas.

Por otro lado, los afectados de EPOC tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades de tipo cardiaco o cáncer de pulmón.

Cuáles son los síntomas del EPOC

Las enfermedades de tipo respiratorio tienen difícil ocultación, ya que a cualquier esfuerzo físico que realicemos las dificultades para respirar de forma normal harán rápidamente aparición, pero en el caso del EPOC hay que advertir los síntomas de forma temprana para evitar que la enfermedad avance sin tratamiento médico.

  • Toser es algo normal, pero toser con demasiada frecuencia y con expectoración de moco ya no es tan normal. Como tampoco lo es la dificultad para respirar con normalidad, un síntoma que empeora con la actividad.
  • También acudiremos al médico si escuchamos sibilancias (pitidos y ruidos) al respirar, si sufrimos infecciones respiratorias de forma recurrente, si percibimos pérdida inexplicable de peso o hinchazón en tobillos, pies o piernas.

Para establecer un diagnóstico los especialistas valorarán los síntomas, analizarán nuestros hábitos de vida y los antecedentes familiares y probablemente requerirán, entre otras, pruebas específicas como una espirometría (sirve para medir el grado de obstrucción del flujo aéreo a través de medir la capacidad pulmonar y el volumen de aire que una personas es capaz de espirar) o una pulsioximetría (mide la saturación de oxígeno en la sangre) o una gasometría arterial (mide la presión de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre arterial).

¿Se puede curar el EPOC?

Una vez que los pulmones han resultado dañados ya no hay marcha atrás y por lo tanto el trabajo de los médicos en estos casos es aliviar los síntomas del EPOC e impedir que la enfermedad continúe avanzando, para lo cual además de la ayuda farmacológica (broncodilatadores,, antibióticos, esteroides o antiinflamatorios) es necesario que los pacientes modifiquen sus hábitos de vida.

¿Cómo? Para empezar aquellas personas que sean fumadoras deben abandonar el tabaco y en general los pacientes deberán adoptar hábitos saludables y seguir de forma rigurosa aquellas terapias (oxigenoterapia o rehabilitación pulmonar) que sean útiles para reducir los síntomas de la enfermedad y mejorar con ello el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.

Finalmente, el ejercicio físico regular y moderado es muy aconsejable y también lo es beber agua en abundancia para facilitar la expectoración, al tiempo que la ingesta de alimentos (nada de comidas copiosas) deberá repartirse en cinco veces a lo largo del día con el objetivo de aligerar la carga respiratoria.

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