Consejos para evitar y tratar la faringitis: Cuida tu garganta

Con el comienzo del otoño algunos virus y bacterias de carácter estacional se reactivan y comienzan a hacer de las suyas. Entre estos patógenos están los que atacan nuestra garganta debilitando la mucosa faríngea y produciéndonos episodios de faringitis. Se trata de una patología de carácter leve en personas que no presenten problemas de salud, pero que conviene prevenir para evitar complicaciones.

faringitis

Finaliza el verano, comienzan a retirarse las temperaturas cálidas y con el comienzo del otoño el cambio de estación es un momento propenso a que nuestra salud se desequilibre y que nuestro sistema inmunitario no sea capaz de hacer frente a determinados virus estacionales, como es el caso de resfriados, gripes, faringitis, etc.

Desde un punto de vista médico la faringitis, o dolor de garganta, supone la inflamación de la faringe, situada entre las amígdalas y la laringe, un trastorno que también puede darse en verano por la ingesta de bebidas muy frías.

La faringitis es una patología que podemos valorar como de carácter leve y que suele estar producida por una infección de origen viral o bacteriano. En personas con buena salud y con un tratamiento farmacológico adecuado, esta enfermedad suele remitir en el plazo de una semana.

¿Crónica o aguda?

En su diagnóstico los médicos distinguen entre faringitis aguda, que tiene una duración temporal, y faringitis crónica, trastorno este último que precisa de la aplicación de un tratamiento más permanente y duradero.

Este carácter crónico suele aparecer en aquellas personas que por diferentes razones muestran una mucosa debilitada en la zona de la faringe. La existencia de esta mucosa se debe a una labor protectora.

Los síntomas de la faringitis son muy conocidos a nivel popular: enrojecimiento y sequedad de la zona afectada, dolor de garganta, hinchazón de los ganglios linfáticos, dolor de cabeza y dificultad al tragar y al hablar.

Por su parte, las faringitis de carácter crónico suelen venir provocadas por el abuso de tabaco, alcohol, por una sensibilización a las sustancias contaminantes existentes en el aire de las ciudades o por un sobreesfuerzo reiterado de la voz, y por lo tanto precisa de un tratamiento de largo recorrido y de la adopción de medidas correctoras en la voz o en los hábitos de vida.

Además, y la erupción del volcán en la isla de La Palma ha puesto sobre la mesa este tema, la faringitis también puede venir producida de forma excepcional por la exposición al humo o a las sustancias químicas nocivas que flotan en el aire y que pueden llegar a irritar la faringe a pesar de la mucosa que la protege.

Personas de riesgo

Los menores y adolescentes entre 5 y 15 años suelen ser más propensos a sufrir faringitis, quizá porque en estos pacientes su sistema inmunológico no se encuentra totalmente desarrollado.

En este mismo sentido las personas que sufren VIH, diabetes o cáncer, también son personas de riesgo al presentar un sistema inmunológico debilitado, al igual que puede suceder de forma extraordinaria durante episodios de estrés o de forma más atemporal por una mala alimentación.

Por otro lado, los fumadores tienen por su hábito un mayor riesgo de sufrir faringitis y otras enfermedades relacionadas con la garganta.

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Cómo puedo prevenir la faringitis

Mantener unos hábitos de vida saludables y una dieta equilibrada que fortalezca nuestro sistema inmunitario es la mejor defensa contra cualquier tipo de patógeno.

Si a pesar de ello resultamos contagiados o alguien de nuestro grupo familiar o de nuestro entorno sufre faringitis, la mejor prevención es seguir una estrictas medidas de higiene en nuestros domicilios y trabajos.

Tratándose de una patología vírica o bacteriana y aunque tenga un carácter leve en personas sin patologías previas, su nivel de transmisión es muy alto al hablar o a través de toses, estornudos, etc. En estos casos y como ya hemos aprendido con el coronavirus y la convivencia en lugares cerrados o mal ventilados, el uso de mascarillas es una buena decisión para evitar contagios indeseados.

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Tratamientos contra la faringitis

La faringitis suele remitir en el plazo de una semana, siempre que sigamos una alimentación adecuada (evitar comidas o bebidas muy calientes, muy frías o con exceso de picante), y unos hábitos que no alteren aún más la mucosa de la zona afectada agravando los síntomas.

Por otro lado, deberemos acudir al médico para que valore el alcance de las lesiones y en su caso nos recete el tratamiento farmacológico adecuado. También podemos acudir a la medicina natural para paliar los síntomas, aunque con especial cuidado en lactantes, mujeres embarazadas o personas que sufran de hipertensión.

En este sentido podemos ingerir infusiones de caléndula o malvavisco, hacer gárgaras con miel y limón o con esencia de regaliz, tomar jarabe de llantén, propóleo, etc.

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