Más Fiebre del Nilo en la cuenca del río Guadalquivir

Las autoridades sanitarias andaluzas han detectado la presencia del Virus del Nilo Occidental en algunas localidades ribereñas del río Guadalquivir, donde una veintena de personas han desarrollado problemas de meningoencefalitis provocados por la picadura de mosquitos infectados por un virus descubierto por primera vez en 1937 y para el que no existe vacuna. ¿Qué síntomas presenta la Fiebre del Nilo? 

Más Fiebre del Nilo en la cuenca del río Guadalquivir

Durante la última semana, y coincidiendo con un incremento de los rebrotes de Covid-19 a nivel nacional, las autoridades sanitarias de Andalucía han detectado al menos una veintena de casos de meningoencefalitis en poblaciones ribereñas del Guadalquivir, como es el caso de Coria del Río o Puebla del Río, aunque por el momento esta grave patología nada tiene que ver con la presencia del coronavirus en nuestro país.  

El culpable de este brote de meningoencefalitis en Andalucía es el llamado Virus del Nilo Occidental, un patógeno que a pesar de su denominación africana está ampliamente extendido por todo el mundo y que se transmite a las personas a través de la picadura de los mosquitos, que ejercen el papel de “vectores”.  

Está demostrado que en ningún caso el modo de transmisión de este virus, a diferencia de lo que sucede con el Covid-19, se produce de persona a persona

Las aves son los reservorios 

El Virus del Nilo Occidental utiliza a las aves como “reservorios”, una circunstancia que se conoce desde 1953, y son estas las que de forma totalmente involuntaria extienden la enfermedad durante sus migraciones, de forma que prácticamente todos los continentes están afectados en la actualidad por la denominada Fiebre del Nilo.  

Por regla general las aves resultan infectadas con el virus a través de la picadura de los mosquitos en sus lugares de invernada y a su vez su sangre contagia a otros mosquitos en aquellos lugares a los que emigran con la llegada del verano, aunque en determinadas circunstancias también puede suceder al revés.  

Más Fiebre del Nilo en la cuenca del río Guadalquivir

El círculo de esta zoonosis, que es como se llama a las patologías que tienen un origen animal, se cierra cuando un mosquito infectado pica a una persona transmitiéndola en ese momento la enfermedad. 

Una patología que puede ser grave 

En personas el Virus del Nilo Occidental se diagnosticó por primera vez en Uganda en 1937 y desde entonces esta patología ha provocado importantes epidemias en algunas partes del mundo, principalmente en Estados Unidos en 1999, lo que significa que se trata de una enfermedad sobradamente conocida por los sistemas sanitarios y para la que no existe una vacuna. 

Los expertos calculan que 1 de cada 150 personas picadas por un mosquito contagiado con el virus llega a desarrollar la enfermedad, aunque incluso en estos casos el 80% de los contagiados podemos considerar que son pacientes asintomáticos, ya que o no presentan ningún síntoma o presentan una sintomatología leve. 

Estos síntomas, que pueden ser más o menos intensos, suelen ser dolor de cabeza, fiebre, dolores generalizados en distintas partes del cuerpo, erupción cutánea o inflamación de los ganglios linfáticos, aunque los auténticos problemas causados por la Fiebre del Nilo desde el punto de vista de la salud pueden surgir en el 20% de las personas contagiadas. 

Estos pacientes pueden desarrollar patologías tan graves como encefalitis o meningitis y para que los profanos puedan hacerse una idea del nivel de gravedad de estas patologías, basta decir que se considera encefalitis una inflación del cerebro y meningitis la inflamación del tejido que rodea el cerebro y la médula espinal. 

Más Fiebre del Nilo en la cuenca del río Guadalquivir

La Fiebre del Nilo puede actuar sobre todo tipo de personas, pero es a partir de los 50 años y en casos de pacientes con problemas de inmunodeficiencia cuando el virus puede tener más garantías de prosperar y de causar más daño. El periodo de incubación de esta enfermedad vírica oscila entre los 3 y 14 días. 

Cómo prevenir la Fiebre del Nilo 

Ya hemos apuntado que no existe vacuna para la Fiebre del Nilo y que por lo tanto para los casos más graves tan sólo existe la solución del tratamiento hospitalario, de forma que la mejor medida de prevención es evitar que los mosquitos puedan llegar a picarnos y por lo tanto a transmitirnos el virus. 

Para ello evitaremos movernos por aquellas zonas inundadas y aquellas horas donde los mosquitos tengan mayor presencia y actividad, utilizaremos repelentes de uso tópico, vestiremos ropa que deje pocas áreas de nuestro cuerpo al descubierto, cubriremos las ventanas y puertas con mosquiteras y, lógicamente, las autoridades desarrollarán campañas de fumigación.  

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