Hafefobia: Miedo al contacto con otras personas, disparado en pandemia

La hafefobia es un trastorno psicológico que provoca estrés y ansiedad frente al contacto físico. La pandemia de coronavirus ha agravado este tipo de comportamientos en aquellos pacientes que ya lo sufrían, mientras que el miedo al contagio está generando trastornos similares y reacciones extremas en muchas otras personas, que han desarrollado neurosis de angustia frente a la idea de un contacto físico cercano.

Hafefobia

Aunque a estas alturas de la pandemia estamos casi acostumbrados a todo tipo de trastornos y sobresaltos, no dejan de aparecer o más bien agravarse enfermedades que hasta ahora nos parecían extrañas. Es el caso de la hafefobia, un trastorno que se ha extendido entre muchas personas por el miedo asociado a contagiarse del coronavirus.

Para muchos de nosotros el día a día se ha alterado de manera significativa, ya que la higiene de manos continua, la utilización de mascarillas, la aplicación de geles hidroalcohólicos y la reducción del contacto social marcan nuestra agenda diaria.

Por este comprensible y humano miedo al contagio muchas personas están desarrollando un trastorno psicológico, la hafefobia, que aparece frente a las situaciones en las que la cercanía o el contacto con otras personas es casi inevitable, creando un cuadro de malestar al que la padece.

Qué es la hafefobia

Esta enfermedad es un trastorno de ansiedad que nos provoca un miedo irracional al contacto físico. La simple idea de tocar o de ser tocados por otra persona nos incomoda de forma extrema, provocando gran sufrimiento en aquel que lo padece y generando una imagen negativa en aquellas personas que nos rodean por la tensión generada por el contacto.

Hafefobia

En ocasiones esta enfermedad va más allá del simple contacto, apareciendo fobias asociadas como la Filemafobia (miedo a los besos) o incluso la Genofobia (miedo a mantener relaciones sexuales).

En el caso de aquellas personas que perciben que han comenzado a sufrir trastornos asociados al encierro y a la pandemia, la consulta con un profesional de la psicología podrá revertir estos efectos.

Sin embargo, los momentos de malestar, miedo, tristeza, incertidumbre y angustia hacen que nuestra mente se defienda de esta crisis, teniendo claro que la distancia social y el aislamiento agravará el estado mental de muchas personas.

Síntomas de la hafefobia

La incidencia de esta enfermedad ha comenzado a aumentar debido a la imposición de la distancia social obligatoria. Gente que anteriormente se veía rodeada de multitud de personas de repente se ha visto sola o con un muy limitado contacto social, lo que ha provocado una obsesión por evitar al resto de personas.

Este aislamiento se extiende a todos los aspectos de la vida, siendo traumático para una persona afectada por hafefobia caminar por una calle con mucha gente o incluso contactar con objetos.

La enfermedad se manifiesta en varios planos en aquellas personas sensibles. El primero de ellos es el plano cognitivo, ya que la persona afectada tiende a estimular pensamientos irracionales asociados al miedo, en este caso asociados a un posible contagio. Este estrés continuado lleva a desarrollar problemas de concentración y miedo irracional frente a objetos o situaciones que hasta entonces habían sido normales.

Otro de los planos en los que afecta la hafefobia son los síntomas fisiológicos. La ansiedad y la tensión frente al contacto generan síntomas secundarios como taquicardia, sudoración, sensación de mareo e hiperventilación. Estos síntomas reciben el nombre de neurosis de angustia.

Hafefobia

Por último, la manifestación más patente de la hafefobia es la conductual, ya que el afectado evita el contacto físico, rehuyendo a las personas y minimizando sus relaciones sociales, lo que puede generar aislamiento y deterioro de la conducta social.

Cómo tratar la hafefobia

El tratamiento psicológico de la hafefobia busca como objetivo principal que las personas afectadas puedan superar el miedo al contacto físico y así mejorar su calidad de vida. En este caso, como en muchas otras fobias, el tratamiento que demuestra una mayor eficacia es la desensibilización sistemática, para entendernos mejor, la exposición gradual del individuo a aquello que le genera incomodidad o malestar.

Para que el tratamiento sea efectivo debe estar guiado por un profesional, que además de realizar la desensibilización nos ayude a identificar el origen de la fobia trabajando en los pensamientos y las emociones que se desarrollan al vernos expuestos a aquello que nos inquieta. Para ello nos mostrarán el origen de nuestro problema enseñándonos a afrontarlo mediante técnicas de relajación, respiración o meditación. La exposición gradual al contacto nos permitirá ir superando el miedo.

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