JBR, el gran sueño automovilístico de un dentista

José Boniquet Riera, odontólogo de profesión y aficionado al motociclismo y al automovilismo, decidió fabricar su primer autociclo con un motor MAG en 1920, al que denominó JB. Tan solo un año más tarde empezaría a fabricar cyclecars deportivos con motores Ruby a los que bautizaría con la marca JBR. La intención de Boniquet no era vender sus vehículos artesanales, sino participar con ellos en las diferentes competiciones que existían para estos modelos. En 1924 los JBR pasarían a comercializarse bajo la marca STORM. Ese mismo año la nueva marca también cesaría su actividad.

JBR Cyclecar

José Boniquet Riera fue un dentista barcelonés, al igual que lo había sido su padre y lo sería su hijo, que compaginaba su profesión con sus diferentes aficiones. Una de ellas era el motociclismo, disciplina en la que competía asiduamente y con la que encontró la muerte prematura en un accidente.

El automovilismo también fue otra de sus grandes pasiones, corriendo ocasionalmente en diferentes pruebas de cyclecars, un tipo de vehículos muy sencillos que no sobrepasaban los 350 kilogramos y que se dividían en dos categorías en función de su cilindrada: hasta 750 cc y hasta 1.100 cc.

El modelo de cyclecar que utilizaba Boniquet era una “David” y cuando se cansó de este viejo autociclo decidió emprender la aventura de fabricar el suyo propio, dado que este tipo de coches no suponían un gran reto si se contaba con la mecánica externa y si no se pretendía innovar en materia técnica.

El primer coche de un dentista

En 1920 este dentista fabricó su primer modelo en el barrio San Gervasio de la Ciudad Condal, concretamente en el número 49 de la desaparecida calle de Orteu. A este primer cyclecar, fabricado con un motor MAG, le puso el nombre de “JB”, denominación que se correspondía con sus iniciales.

Un año después, en 1921, José Boniquet Riera comenzaría a fabricar cyclecars más deportivos a los que pondría el distintivo de marca “JBR”. En ellos abandonaría los motores MAG para comenzar a utilizar propulsores Ruby de cuatro cilindros en línea, cigüeñal de dos apoyos y refrigeración por agua mediante termosifón.

Los JBR contaban inicialmente con una cilindrada de 750 cc. Además, incorporaban tracción trasera y una distribución con eje de levas lateral y válvulas laterales. También montaban un cambio de tres velocidades y marcha atrás, suspensiones independientes con doble ballesta transversal en el eje delantero, de eje rígido con dos ballestas semicantilever en el trasero y frenos de tambor en las cuatro ruedas accionados mediante cables.

Dada la sencillez mecánica de estos vehículos su peso muerto apenas alcanzaba los 350 kg, lo que les permitía alcanzar sin problemas los 115 km/h en las versiones desarrolladas para la competición.

Coches hechos para correr

Boniquet nunca fabricó los vehículos JBR con el objetivo de comercializarlos. Si bien es cierto que vendió algunas de las aproximadamente doce unidades que construyó, gran parte de ellas las utilizó para competir en diversas pruebas de cyclecars de 750 cc, principalmente en Cataluña.

El primer gran éxito llegó en 1923 cuando Boniquet, a bordo de un cyclecar JBR, ganó el Trofeo Armangué. Ese mismo año también participaría en la subida a La Rabassada, donde por un error de pilotaje, según medios especializados de la época, no pudo lograr la victoria. El triunfo sería para el BNC pilotado por Gastón.

Storm, un solo año de vida

En 1924 nuestro Boniquet abandonaba su sueño de ser fabricante de automóviles para dejar la producción de los JBR a la compañía Storm, un acrónimo de “Siempre Triunfante. Óptimo Rendimiento Motor”.

A diferencia de los JBR originales, que eran coches deportivos con los accesorios mínimos, los Storm tenían un mejor acabado pensando siempre en la foto. Existieron dos versiones, Torpedo y Competición, que en ambos casos se basaban básicamente en los JBR de 1923 revisados y ligeramente mejorados.

En cuanto a las prestaciones de unos y otros la única diferencia real era que los nuevos vehículos Storm tenían una cilindrada de 969 cc, en lugar de los 750 cc que acostumbraban a tener los anteriores JBR.

Sin embargo, el optimismo que se presuponía en el nombre de la nueva marca pronto se vería frustrado. El mismo año que Storm comenzaba la fabricación de los JBR, también sería el año del final de su aventura como marca.

Lo último de Boniquet

José Boniquet Riera falleció en 1953 a consecuencia de un accidente de moto. Sin embargo, pocos años antes, en 1947 concretamente, y según relata Miguel Pascual Laborda en su libro “Microcoches Españoles”, se vio al dentista a bordo de un vehículo de tres ruedas con un único faro central.

Se dice que este pequeño coche le sirvió como placebo para su ambición automovilística y su mente creadora. Nadie lo puede afirmar con total seguridad, pero en el mismo libro se lanza la posibilidad de que el microcoche montase un motor Sanglas monocilíndrico de cuatro tiempos y 348 cc que le otorgaba una potencia de 15 CV. Otra posibilidad que se baraja es que el motor fuese de la británica BSA.

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