La Cuadra: Así fue la primera marca de automóviles en España

A finales del siglo XIX Emilio de la Cuadra Albiol fundaba en Barcelona la Compañía General Española de Coches Automóviles Emilio de la Cuadra. Esta empresa está reconocida como la primera marca española que, entre 1899 y 1901, se dedicó a la fabricación de automóviles. No te pierdas la historia de un pionero que apostó por la propulsión eléctrica antes que por los vehículos con motor de explosión.

LA CUADRA Centauro 2 cilindros

En septiembre de 1898 Emilio de la Cuadra Albiol, un empresario e ingeniero militar valenciano, fundaba en Barcelona la empresa Compañía General Española de Coches Automóviles Emilio de la Cuadra. Esta compañía, ubicada en la calle Diputación esquina con el Paseo de San Juan, está reconocida como la primera marca española dedicada a la fabricación de automóviles.

Sin embargo, y pese a ostentar este título, no podemos olvidar que el primer vehículo fabricado es España fue obra de Francesc Bonet Dalmau. Aunque Bonet nunca registró ninguna empresa o marca, en 1894 si patentó y fabricó un vehículo de tres ruedas al que bautizó con su apellido paterno: Bonet.

El nacimiento de La Cuadra

El origen de la Compañía General Española de Coches Automóviles Emilio de la Cuadra se remonta a 1889 cuando Emilio de la Cuadra asistió a la Exposición Universal de París. En aquel encuentro el valenciano afincado en la Ciudad Condal quedó perplejo ante el futuro de la automoción y decidió convertirse en parte de su historia.

emilio de la cuadra

Desde el primer momento la compañía no buscó la fabricación de vehículos con motores de combustión, pues Francecs Bonet había adquirido en la misma feria de París la exclusiva para la producción de automóviles con este tipo de motor, si no que La Cuadra decidió apostar por la propulsión eléctrica comenzando con el desarrollo de tres prototipos: un coche, un camión y un ómnibus.

El primer desastre

Dado el elevado precio de los proyectos, Carlos Vellino, colaborador de Emilio de La Cuadra, le propuso contratar a Marc Birkigt, un joven de 21 años que después se haría famoso en Pegaso, y asociarse con Roereche & Cia, el distribuidor español de la compañía alemana Benz. Con estas alianzas la empresa comenzó a funcionar pero sus vehículos eléctricos no acabaron de rendir como se esperaba.

En 1899 La Cuadra presentaría el primer coche eléctrico español de cuatro ruedas. Pese a que supuso un hito en la compañía, la autonomía de este vehículo apenas alcanzaba los cinco kilómetros.

coche la cuadra

De fracaso en fracaso

Posteriormente La Cuadra comenzó a fabricar el ómnibus. Se trataba del primer encargo comercial de la empresa, pues la primera unidad sería para el Hotel Oriente de Las Ramblas. Dicho hotel pretendía recoger a sus huéspedes en la Estación de Francia y trasladarlos a sus instalaciones en un vehículo equipado con todo lujo de detalles.

El autobús debía ser capaz de transportar a veinte personas en su interior y cargar con 500 kg de equipaje. Además, debía estar equipado con cortinillas en los cristales, redes para alojar pequeños objetos y alumbrado eléctrico en el interior y en el exterior.

Placa La Cuadra

Para hacer frente al encargo La Cuadra diseñó un vehículo de 5,5 metros de largo, 2,2 metros de ancho y 3 metros de alto. Su peso total era de casi siete toneladas. Dos motores eléctricos de 15 kW de potencia cada uno le proporcionaba cerca de 43 CV. Esta potencia, según los ingenieros, debería haber sido suficiente para mover el autobús a 20 km/h y subir pendientes de hasta el 12%.

Sin embargo, lo que en principio parecía un gran negocio para la compañía se complicó. El producto que inicialmente iba a ser rentable, se estimó un precio de venta de 30.000 pesetas, comenzó a ver como aumentaban sus costes. Primero con un acumulador eléctrico diseñado por Carlos Vellino que no funcionaba, después con un incumplimiento de plazos y posteriormente con la sustitución de las baterías por parte Marc Birkigt. Todas estas incidencias hicieron que las prestaciones iniciales se rebajaran considerablemente.

En agosto de 1900 La Cuadra presentó oficialmente su modelo de ómnibus. Partiendo desde el exterior de sus instalaciones en Barcelona, el vehículo debía recorrer los 67 kilómetros que separan la Ciudad Condal de la localidad de Vic. El vehículo arrancó a la primera e inició el viaje programado, pero pocos metros después de abandonar la fábrica se detuvo. A pesar de los esfuerzos por volver a ponerlo en marcha no fue posible y tuvo que ser remolcado hasta el interior de la factoría.

Este estrepitoso fracaso, el segundo de la compañía, supuso la destitución de Vellido y el nombramiento de Birkigt como director técnico de la empresa y De la Cuadra decidió abandonar los motores eléctricos y centrarse en la producción de vehículos con motores de explosión.

Un pequeño rayo de luz

El diseño de este tipo de automóviles dio ligeras esperanzas a La Cuadra. A finales de 1900 se comenzaron a diseñar dos motores, ambos de dos cilindros y con 4,5 y 7 CV, respectivamente. La idea era producir seis vehículos con cada uno de estos motores.

Poco después, a comienzos de 1901, los primeros vehículos vieron la luz. La victoria en una carrera de la primera unidad producida, un coche equipado con un motor de 4,5 CV pilotado por Stahel, dio esperanzas y se decidió continuar con la fabricación de las seis unidades previstas.

Para desgracia de todos la huelga general de Mayo de 1901 y las deudas contraídas por la empresa llevaron a la Compañía General Española de Coches Automóviles Emilio de la Cuadra a declararse en suspensión de pagos.

La Cuadra anuncio

Crónica de una muerte anunciada

Desde sus inicios La Cuadra no llegó a producir vehículos con las prestaciones esperadas. Si bien es cierto que el cambio hacia motores de explosión supuso una posibilidad de esperanza, la necesidad de mayores inversiones hacía imposible la continuidad de la empresa.

En 1901 la empresa se declaró en bancarrota y tuvo que cerrar. Los componentes restantes se venderían a Jose María Castro, uno de los principales acreedores y fundador de J.Castro, Sociedad en Comandita, Fábrica Hispano-Suiza de Automóviles.

Por su parte, Marc Birkigt fundaría junto a Damián Mateu la mítica Hispano-Suiza en 1904 tras el fracaso de Castro, mientras que Emilio de la Cuadra reingresaría en el ejército para abandonar su lado empresarial. Actualmente se desconoce cuántos de los seis vehículos previstos fueron fabricados. Si es sabido que uno de ellos fue comprado por el empresario Francisco Seix y que otro se matriculó en Lérida a nombre de Juan Pellisó. Un tercero, con motor de 7 CV, fue matriculado en Soria (SO-2) y a día de hoy sigue participando en rallies como el de Sitges.

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