«Leasing» de mascotas: La polémica práctica que ya prohíben en EEUU

En el país norteamericano, las tiendas de animales ofrecen a sus clientes la posibilidad de arrendar un animal con opción de compra. Una práctica que provoca que propietarios y animales deban separarse en casos de impago.

LEASING DE MASCOTAS

La venta de animales de compañía posee en Estados Unidos un añadido particular que ofertan muchas de las tiendas de mascotas. Este consiste en la posibilidad de arrendar al perro o gato con opción de compra, evitando así el pago del mismo en un primer momento y posponerlo hasta decidir si vamos a seguir conviviendo con dicho animal.

Una oferta que ha sido denominada como «leasing» y que ya ha sido prohibida en seis estados del territorio norteamericano, con el fin de proteger tanto a las mascotas como a sus propietarios. Dichas restricciones han llegado tras la presentación de dos proyectos de ley por parte de la congresista demócrata Annette Taddeo y el republicano Sam Killebrew. Ambos han manifestado públicamente que consideran «un gran riesgo» los contratos de «leasing» y tienen como objetivo el poner fin a su legalidad en diversas zonas estadounidenses.

El Informe Nacional de Propietarios de Mascotas 2019-2020, que lleva a cabo la asociación de empresas dedicadas a la venta de productos para animales de compañía, asegura que en un 67% de los hogares en Estados Unidos habita una mascota. Un dato que equivaldría a 85 millones de familias que conviven con animales domésticos. Aunque no se obtengan porcentajes sobre el total de prácticas de «leasing» que se realizan, son las mismas tiendas las que ponen a disposición de sus clientes este tipo de oferta, y de esta forma facilitar el pago por la adquisición del ser vivo. Además, en el proceso también tiene cabida la participación de una tercera parte encargada de las funciones financieras.

Las consecuencias del «leasing» de mascotas

Pero si a nivel empresarial puede resultar un negocio interesante para los vendedores, en el apartado sentimental termina por ser un lastre demasiado grande. No es para menos teniendo en cuenta que la consecuencia del impago por parte del propietario supone la pérdida del animal como bien adquirido de manera inmediata. Un castigo lógico en términos financieros pero que repercute en la salud del animal, al que puede provocar fácilmente trastornos como la ansiedad por separación.

ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

Pero además de las cuestiones médicas, el «leasing» incluye otros aspectos que afectan a la custodia del propietario como principal responsable de su animal doméstico. Una de las más destacadas es la potestad de la empresa vendedora en lo que respecta a la toma de decisiones sobre los aspectos sanitarios que conciernen al animal, en lugar del dueño que lo adquirió.

Objetivo: La prohibición de contratos de «leasing»

Tales aspectos se han convertido en los principales motivos por los que se han presentado nuevos proyectos de ley que prohíban este tipo de venta en las tiendas de animales. Un objetivo que ya ha sido cumplido en estados norteamericanos como Nevada, California, Indiana, Nueva York, Rhode Island y Connecticut. A la espera de que puedan unirse a ellos otros como Michigan o Pensilvania, que se encuentran en pleno proceso.

En Florida, incluso se plantea la prohibición de este tipo de contratos con sanciones de hasta 1.000 dólares, con el fin de proteger a los consumidores de este tipo de financiación. Eso sí, los contratos firmados con anterioridad a la implantación de dicha norma no serían penalizados.

LEASING EN ESTADOS UNIDOS

Organizaciones destacadas como PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales) avalan esta propuesta de ley, aunque ya ha comunicado que no es suficiente y espera «llegar más lejos» en su meta de poner fin a la venta de animales. Ya en ciudades de Florida y Miami la única venta de mascotas legalizada es la de aquellas que forman parte de refugios y criaderos locales regulados que cuentan con certificado de origen.

Otras organizaciones, como la Best Friend Animal Society, apuestan en lugar del «leasing» por llevar a cabo otras prácticas que puedan favorecer a los animales, tales como la adopción de aquellos que se encuentren en refugios, o la implantación de programas de arrendamiento por horas. Estos permitirían a personas sacar a pasear perros que se encuentran en protectoras e interactuar con el animal fuera del refugio, y así facilitar su sociabilidad.

Lo cierto es que en cualquier caso, siempre conviene sopesar previamente la idea de convivir con un animal doméstico, puesto que se trata de un ser vivo que necesita cuidados y cariño por nuestra parte. Y en definitiva cumplir con una tenencia responsable para que su vida sea la mejor posible. De esta forma, la adopción siempre es la opción más recomendable teniendo en cuenta que los refugios y las protectoras cuentan con un gran número de animales que han sido abandonados y que esperan un hogar.

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Jesús Rengel

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