Leche de vaca: ¿Es realmente beneficiosa?

El consumo de leche de vaca aporta beneficios indudables para la salud de aquellos que la consumen. Sin embargo, desde hace unos años la gente está cada vez más concienciada sobre la huella ecológica que genera su producción. En este artículo tratamos de dar unas pinceladas sobre beneficios y efectos perjudiciales de la producción láctea, siendo conscientes de que más allá de la época lactante nadie necesita estrictamente el consumo de leche.

Leche de Vaca

Desde hace unos años existe una discusión sobre los perjuicios o beneficios del consumo de leche más allá de la lactancia y su impacto en el entorno. Si abandonamos el consumo de leche mejoraremos nuestra salud y reduciremos los daños al planeta pero ¿realmente es así?

En primer lugar debemos considerar que la leche es el alimento principal de los mamíferos durante sus primeros meses de vida, incluso años. Este compuesto aporta toda la energía y nutrientes necesarios durante este periodo y nos permite desarrollarnos y crecer durante esta primera etapa siendo prácticamente el único alimento ingerido.

La leche se convierte en las etapas posteriores en un complemento a la dieta, ofreciendo proteínas, lípidos, minerales y carbohidratos, combinación completísima de nutrientes para un único alimento. Es más, la leche aporta todos los tipos de aminoácidos esenciales, por lo que podemos decir que las proteínas de la leche son de alta calidad nutricional.

Por otro lado, el mercado nos ofrece alternativas en forma de “leches vegetales”, que suponen una menor cantidad de proteínas y, a excepción de la soja, son deficitarias en algunos aminoácidos esenciales, pero sin duda su huella ecológica es mucho menor.

Aporte de Calcio

Un argumento a favor de la ingesta de leche de origen animal es la presencia de calcio. No sólo porque concentra una gran cantidad, sino porque es especialmente fácil de asimilar por nuestro organismo. El consumo de tres raciones de lácteos al día nos aporta entre el 65 y el 75% de la cantidad diaria de calcio necesaria para el organismo, además de otros minerales como potasio, magnesio, zinc y fósforo.

Leche origen animal

La presencia de vitamina D, lactosa y proteínas facilitan la absorción del calcio y, por tanto, el mantenimiento de una masa ósea adecuada, previniendo la osteoporosis en la edad adulta. Pero las necesidades de calcio se pueden satisfacer, por ejemplo, mediante la ingesta de verduras de hoja verde y de brócoli, cultivos con menor coste energético y una huella ecológica muy inferior a la provocada por la ganadería.

¿Leche entera o quitamos algo?

Hemos visto que tanto las proteínas como el calcio que nos aporta la leche son de primera calidad y en cantidades adecuadas, por tanto, nos debemos preguntar ¿son la grasa láctea y la lactosa el problema?

El 70% de los lípidos de la leche son ácidos grasos saturados. En su mayoría son ácidos grasos de cadena larga que se caracterizan por una difícil digestión. Únicamente el 11% son de cadena corta, es decir, que son fácilmente digeribles. Sin embargo, encontramos que algunos de estos ácidos grasos son esenciales para la salud del cuerpo y no son sintetizables, por lo que tenemos que ingerirlos mediante la dieta. Sin ellos, funciones básicas como la coagulación, el control de la presión sanguínea y los procesos inflamatorios no se realizarían correctamente.

Una Vaca

Los ácidos grasos de cadena media y corta presentes en la leche son además fuente rápida de energía, por lo que no tienden a acumularse en el tejido adiposo y no incrementan los niveles de colesterol en sangre. Esto hecho demuestra que la grasa láctea no repercute negativamente en la salud cardiovascular. Es más, facilita la presencia en el cuerpo de ciertas vitaminas liposolubles como la A, D y E.

La lactosa es un tipo de azúcar presente en la leche que es inocua para la mayoría de las personas, por lo que sólo aquellos que tengan una intolerancia a este elemento desarrollarán trastornos. Además, los productos lácteos procesados como yogures o quesos reducen de manera importante la cantidad de este elemento.

La huella de carbono

Ya hemos visto cómo el consumo de leche puede tener grandes beneficios para nuestra salud. Por desgracia, al mismo tiempo la producción láctea también presenta algunos inconvenientes, el primero relacionado con las citadas intolerancias y el segundo en materia de medioambiente.

Y es que, cabe recordar que el ganado bovino es el que contribuye de forma más activa a la emisión de gases de efecto invernadero debido a su enorme eliminación de metano procedente de su digestión (65% de la emisión total de la actividad ganadera). Un vaca adulta produce en torno a 200 gramos de este gas al día, lo que equivale a unos 5 kilogramos de CO2. Contaminación similar a la producida por un turismo a gasolina que realice más de 200 kilómetros cada día.

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