Alimentación en verano: 3 consejos para comprar y conservar comida

La alimentación en verano centra nuestra atención como uno de los principales aspectos que mayor control requiere en el hogar.

LA FRUTA ES BÁSICA PARA UNA ALIMENTACIÓN SANA

La necesidad de mantener una dieta fresca e hidratada durante el periodo estival es imprescindible, teniendo en cuenta que la escasez de apetito es habitual en esta época debido a las altas temperaturas. De hecho, el calor es la principal causa que puede alterar algunas de las propiedades de los alimentos y favorecer el desarrollo de distintos microorganismos.

Compuesto por profesionales dedicados al control de la seguridad y calidad de los alimentos, el Colegio de Veterinarios de Asturias recomienda una serie de consejos a seguir para llevar a cabo una alimentación sana y adecuada.

Junto con los controles tanto periódicos como regulares que lleva a cabo la Agencia de Sanidad Ambiental y Consumo con el objetivo de verificar el cumplimiento de la legislación alimentaria, y al trabajo que realizan los veterinarios del sector privado como asesores de las empresas de alimentación, los brotes que se producen en establecimientos públicos como restaurantes o bares se han reducido a casos puntuales.

Es por ello que el grupo de veterinarios asturianos señala que es en el hogar donde los propietarios deben reforzar los cuidados de la alimentación. Y es que de nada sirve que los productores y vendedores hayan seguido con minuciosidad las normas de seguridad alimentaria que están obligados a cumplir si nosotros, como consumidores, no continuamos con el control.

Los profesionales recuerdan que en el momento que comenzamos a hacer la compra, nos convertimos en manipuladores dentro de la cadena alimentaria y, por tanto, responsables de su seguridad.

Conscientes del riesgo que supone un mal manejo de los alimentos, los veterinarios recomiendan una serie de pasos durante la compra, el transporte, la preparación y conservación de los productos que vamos a consumir, especialmente en esta época del año.

1. Las compras deben ser pequeñas, frecuentes y ordenadas

En verano es mejor comprar poco y más a menudo. Esa es la conclusión del Colegio de Veterinarios asturiano, que incide en que la mejor forma de combatir la degeneración de un alimento es preservando la cadena de frío. Una vez en el establecimiento, se aconseja elegir primero los alimentos que no necesitan frío, seguidos de los refrigerados y en último lugar los congelados. Si la compra no se hace en un solo establecimiento, debemos planificar la ruta a seguir de manera que los alimentos que necesiten temperatura de refrigeración o congelación sean los últimos.

CHICA COMPRA COMIDA SANA PARA UNA MEJOR ALIMENTACIÓN

Tanto para guardar los alimentos en el carro de la compra como en bolsas, hay que tener presente que se deben mantener lejos de los productos tóxicos (productos de limpieza, insecticidas, etc) y que la carne y el pescado no deben colocarse encima de otros alimentos, ante el riesgo de que pierdan jugos y estos vayan a la superficie de otros alimentos. Los productos fríos deben colocarse juntos ya en el carro, para que así durante la espera en caja, la temperatura se mantenga lo más fría posible.

A la hora de comprar alimentos, acudir a lugares autorizados y comprobar que estén en buenas condiciones se antoja fundamental. Del mismo modo que respetar las fechas de caducidad y las normas de conservación y de preparación de los productos.

FRUTA A LA VENTA

Llevar bolsas isotérmicas para poner los alimentos congelados y los refrigerados nos permitirá asegurar que no se producen fluctuaciones de temperatura extremas que pongan en riesgo el producto. Además, es aconsejable llevar la compra desde la tienda a casa en el menor tiempo posible. Mantener los alimentos refrigerados o congelados a temperatura ambiente durante mucho tiempo supone someterlos a factores de riesgo innecesario.

2. La importancia de colocar los alimentos congelados y refrigerados

Una vez en casa, aunque parezca un gesto insignificante y tópico, lavarse las manos es fundamental, no sólo en verano. Con ellas tocamos todo tipo de superficies, convirtiéndose por tanto en el principal foco de transmisión de virus y enfermedades. Por ello, es preciso extremar la higiene al manipular los alimentos y lavarse las manos frecuentemente para evitar intoxicaciones alimentarias. Un hábito que se traslada al resto de superficies y utensilios, con los que es necesario mantener un adecuado grado de limpieza, y desinfectarlos tras manipular productos crudos y antes de preparar alimentos ya cocinados.

Junto con la higiene, la colocación de los alimentos es otro de los aspectos destacados que debemos tener en cuenta a la hora de mantener una alimentación sana en verano. La relevancia de guardar primero los alimentos congelados y los refrigerados es indiscutible, pudiendo esperar aquellos que no necesitan frío y su lugar será la despensa.

FRIGORÍFICO

Con esta noción, la conocida regla de «lo que entra primero, sale primero» se refuerza. Y es que, como es lógico, los alimentos que acabamos de comprar se colocarán detrás de los que ya tenemos, para así consumir antes los que hace más tiempo que esperan en la despensa o en la nevera.

Dentro del frigorífico, carnes, pescados y platos preparados deben ir a la zona más fría, y verduras y frutas a la más templada. Los veterinarios recomiendan conservar los alimentos crudos en las bandejas inferiores de la nevera y los cocinados en las superiores, ambos en recipientes. De esta forma y en caso de goteo, los primeros no perjudicarán a los segundos.

En la despensa, los alimentos deben almacenarse en recipientes que cierren bien. Las latas deben estar en buen estado, al igual que la despensa donde las guardemos, que debemos mantener limpia de forma regular. Las bolsas reutilizables también deben recogerse limpias y secas.

3. Cuidado con las recetas de alimentos crudos

Los veterinarios recuerdan también que los alimentos pueden estar contaminados por microorganismos. Si los alimentos se cocinan bien, estos microorganismos son destruidos por el calor. La temperatura a la que debe someterse el alimento debe ser suficiente para que alcance un mínimo de 70°C en el centro del producto.

Especialmente en verano, es recomendable cocinar muy bien los alimentos y no dejarlos crudos. De esta forma, se evitará que la carne roja sangre o que en las tortillas jugosas abunde el huevo crudo.

Además, los alimentos cocinados no deberían conservarse nunca a temperatura ambiente y siempre en la nevera, y tan sólo se deben recalentar una vez. Será preferible desecharlos si no se consumen.

CARNE CRUDA

Se deben descongelar los alimentos a temperatura ambiente dejándolos en la superficie de la cocina o en el fregadero, puesto que así se favorece el desarrollo rápido de las bacterias. No está de más dejarlos en el frigorífico 24 horas antes o en el microondas utilizando la opción “defrost” o “descongelar”. Una vez descongelados, deben cocinarse rápidamente y no se deben volver a congelar a no ser que sufra un cocinado adecuado antes de congelarlos de nuevo.

Después de cocinar, es bueno refrigerar la comida lo antes posible evitando mantener dichos alimentos a temperaturas que favorezcan el desarrollo de microorganismos. Si vamos a tardar en consumirlos, siempre debemos congelarlos antes de tenerlos durante días olvidados por la nevera.

Todas estas medidas facilitadas por los veterinarios asturianos inciden no sólo en la mejor conservación para garantizar la seguridad alimentaria, sino que contribuyen a minimizar el desperdicio alimentario.

El colegio recuerda que España es el séptimo país de la Unión Europea que más alimentos desperdicia, con 25 millones de kilos de alimentos que acaban en la basura de los hogares, según datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

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