Mascarillas y guantes: ¿Sirven para evitar el contagio del coronavirus?

Para hacer frente a la pandemia del COVID-19, las mascarillas y los guantes se han convertido en los escudos protectores más elegidos por muchos de nosotros. Pero… ¿se usan correctamente? ¿Sirven para evitar el contagio? Esto es lo que debemos saber a la hora de utilizarlos.

Ante la propagación del COVID-19, en los países afectados se han implantado medidas y restricciones que frenen el contagio. Pero desde antes de la aprobación de estas y del estado de alarma en España, el uso de mascarillas ya se había extendido de tal forma que incluso en algunos puntos geográficos se encontraron con escasez de las mismas en apenas unos días. Muchos sanitarios y enfermos se encuentran sin material protector ante el aumento de compras del resto de la población. También ha sido constante la difusión de información en redes sociales y en medios de comunicación sobre su correcta utilización y su eficacia a la hora de evitar el contagio del coronavirus.

Pero… ¿Cuáles son los tipos de mascarillas que sirven para evitar el contagio? Una pregunta que todavía muchas personas se plantean tras varios días de cuarentena y confinamiento, pero que continúa siendo igual de importante responder ante la situación de muchos de nosotros, que necesitamos salir para obtener productos de primera necesidad o tirar la basura, empleados que deben acudir a su puesto de trabajo, o para aquellos que tienen que sacar a su mascota.

Y es que debemos tener en cuenta que no todas las protecciones, por mucho que nos esforcemos en buscarlas y crearlas, son efectivas ante esta crisis sanitaria. Lavarse las manos de forma constante y usar gel hidroalcohólico son recomendaciones del Ministerio de Sanidad para protegerse del virus, a las que les hemos añadido el uso de mascarillas para toda acción que conlleve pisar la calle. No obstante, tanto la mascarilla como los guantes de látex pueden suponer un riesgo si no se utiliza de forma correcta. Es, por tanto, fundamental saber cuáles son las más efectivas, o qué mascarilla protege mejor del coronavirus.

MUJERES CON MASCARILLA

Por su parte la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso de mascarillas en caso de atender a alguna persona sospechosa de estar contagiada, o que ya lo estuviera. También aconseja su protección si presentamos síntomas como tos o estornudos, para así evitar la dispersión de las gotas. Además, considera que sólo son eficaces si se combina con el lavado frecuente de manos con el gel o hidroalcohólico o con agua y jabón, medidas de seguridad que sí califica como imprescindibles, junto con mantener la distancia de un metro y quedarse en casa. De hecho, la OMS advierte del posible riesgo que corremos si salimos con mascarillas y guantes, y nos relajamos dejando de cumplir el resto de medidas porque pensemos que ya estamos seguros frente al virus.

ACTUALIZACIÓN: El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades publica un nuevo informe en el que recomienda el uso de mascarillas también a los asintomáticos. De esta forma, modifica sus recomendaciones sobre el uso de las mismas para evitar la propagación del coronavirus.

Además, se aconseja que sean contempladas como una «medida complementaria» y una «extensión a la práctica habitual de llevarla para los individuos con síntomas». Hasta ahora sólo había recomendado su uso a sanitarios y enfermos con síntomas, pero la evidencia de que los pacientes asintomáticos pueden contagiar el virus ha variado su opinión al respecto.

¿Cuáles son las mascarillas más efectivas?

Las mascarillas que mayor nivel de protección y efectividad nos ofrecerán para evitar la dispersión del COVID-19 son las que contienen filtros. Podemos encontrar hasta tres tipos diferentes, cada uno de ellos con similares características pero también con alguna que otra diferencia significativa. Estas mascarillas filtrantes reciben el nombre de FFP (en inglés, filtering facepiece o máscara filtrante) y su utilización varía según sus tres niveles de protección o filtrado.

El uso de las mismas sólo es recomendado para evitar el contagio y no servirán si ya padecemos síntomas que pueden ser compatibles con el coronavirus. El personal sanitario, en continúo contacto con enfermos, pacientes o posibles contagiados, es el sector al que más se aconseja usar estos tipos de mascarillas.

Mascarillas FFP1

La mascarilla filtrante de primer tipo ofrece protección de tipo atóxico y no fibrogénicos de polvo. Se recomienda su utilización para situaciones en las que la inhalación afecte a las condiciones de salud. Hay que tener presente que este tipo de mascarillas pueden provocar irritación en las vías respiratorias, además de impregnar olor desagradable.

Mascarillas FFP2

Su protección se ciñe a fluidos nocivos del polvo, humo y aerosoles. Pueden irritar el sistema respiratorio un reducido periodo de tiempo y disminuir la elasticidad del tejido pulmonar a largo plazo.

MASCARILLAS FFP2

Mascarillas FFP3

Las que ofrecen mayor nivel de seguridad ante agentes venenosos de polvo, humo y aerosoles, además de sustancias o patógenos como virus, bacterias y esporas de hongos oncogénicos y radiactivas. Son estas las mascarillas que emplea el personal sanitario expuesto a pacientes con COVID-19, a los que en muchos casos deben realizar una intubación.

Las mascarillas de tela o quirúrgicas: no evitan el contagio

Sin duda, las más utilizadas por la ciudadanía. Agotadas en la venta online, su escasez ha provocado problemas de desabastecimiento en hospitales y centros sanitarios necesitados de material.

Todo ello… a pesar de que su utilidad no es la de ofrecer protección ante el contagio, sino la de contener el virus y no contagiar al resto de personas. Es por ello que, a la hora de intentar «esquivar» el virus, su seguridad no es elevada si hacemos uso de ella. Al usarlas, podemos evitar que, si estamos infectados, las micropartículas que expulsamos no vayan tan lejos como si no lleváramos mascarilla. Pero si nos la colocamos para evitar el contagio, estas micropartículas la traspasarán igualmente y nos transmitiría el virus, al no filtrarlo.

Por tanto, este tipo de mascarillas son ideales para enfermos, personas con tratamientos oncológicos o inmunodeprimidas con el fin de disminuir los riesgos, ya sea del coronavirus o de otras afecciones. Su uso debe ser reforzado con higiene y una distancia mínima de un metro de seguridad con otras personas.

Si bien el personal sanitario encargado de tratar a los contagiados del coronavirus emplea las mascarillas FFP3, el resto de sanitarios, como enfermeros y médicos del SAP, suelen utilizar las mascarillas quirúgicas o de tela puesto que supone más ayuda que si no llevaran ningún tipo de protección. Pero si los pacientes expulsaran partículas del virus, no serviría de mucho.

¿Cómo debemos ponernos y quitarnos la mascarilla?

Se debe llevar la mascarilla de forma que cubra tanto la boca como la nariz, y debe quedar perfectamente ajustada a la cara. Esto quiere decir que, en el caso de los hombres, la barba debe afeitarse para que no impida un ajuste perfecto. Además, también será muy importante que nos la quitemos correctamente, para lo que organismos como la OMS han publicado tutoriales en los que se explica detalladamente cómo debemos ponernos y quitarnos la mascarilla. El Ministerio de Sanidad también ha colgado en su canal diferentes vídeos con recomendaciones de higiene para evitar un posible contagio.

Debemos tener en cuenta que tanto las de tela como las FFP3 no deben reutilizarse, por lo que conviene tirarlas a la basura una vez se haga uso de las mismas. Además, subirnos el cuello de la camiseta o del jersey, ponernos un pañuelo en la cara o una bufanda no nos servirá para evitar el contagio. A diferencia de las pantallas protectoras creadas con impresoras 3D, que sí protegen pudiendo desinfectar y reutilizarse dependiendo de su material, aunque lo ideal es llevarlas con una mascarilla debajo.

Guantes de látex: Cómo deben ponerse y quitarse

Al igual que sucede con las mascarillas, la efectividad de los guantes de látex dependerá de si nos lo ponemos y quitamos de la forma adecuada. Será sumamente importante no tocarse la cara cuando los llevemos puestos, y lavarnos las manos igual de bien que si no hubiéramos hecho uso de ellos cuando nos los quitemos.

GUANTES DE LÁTEX

Para quitarnos los guantes, debemos agarrar la parte exterior del guante por la muñeca y sin tocarnos la piel. Despegando el guante de la mano, tiraremos de él hacia adentro. Debemos sostener el primer guante que quitamos con la mano que aún tiene puesto el otro, y despegar el segundo guante introduciendo los dedos dentro de él a la altura de la muñeca. Entonces, daremos la vuelta al segundo guante mientras lo despegamos de la mano y dejamos dentro de él el primer guante. Así desecharemos los dos guantes y nos los reutilizaremos en ningún caso. Lavarnos las manos con agua y jabón de manera inmediata será el último paso. Por tanto, quitarnos los guantes del revés, sin que la parte externa toque la piel y lavándonos las manos justo después sería la forma de que funcionaran como capa de protección.

Si nos planteamos reutilizarlos ante su escasez, deberíamos limpiarlos de manera muy óptima y con lejía concentrada, dejándolos a secar después del lavado. Ni que decir queda del minucioso cuidado que debemos tener con ellos, puesto que el látex puede romperse o rajarse con facilidad.

En cualquier caso, y dejando a un lado mascarillas y guantes, lavarse las manos será la opción más segura incluso estando en casa para evitar cualquier tipo de contagio. Y siempre evitando tocarnos la cara.

Y si hablamos de protección, otra opción es la contar con un seguro que cubra cualquier imprevisto que pueda suceder en esta cuarentena. Consulta los 5 seguros que no pueden faltar en un estado de alarma y mantente protegido.

seguro médico

Jesús Rengel Ortiz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *