Menores y videojuegos: Cómo proteger a tu hijo de riesgos innecesarios

Los videojuegos son uno de los entretenimientos estrella entre los más jóvenes. Descubre a qué riesgos se exponen los menores y cómo proteger a tus hijos de ellos

menores y videojuegos

Los videojuegos son uno de los regalos estrella de las navidades y muchos niños han recibido una videoconsola, o el último lanzamiento de su franquicia de juegos favorita en estos días. Pero… ¿tenemos claro a qué juegan nuestros hijos? ¿Sabes a qué riesgos se puede ver expuesto cuando juega online? ¿Supervisas la recomendación de edad de los videojuegos que consume?

Estos y otros aspectos son claves a la hora permitir que los menores accedan a los videojuegos como lo que son: Una excelente forma de ocio que pueden aportarles grandes valores, desarrollar habilidades, ampliar conocimientos e incluso hacer amigos o relacionarse con ellos. Pero para ello es fundamental que, como padres, conozcamos los riesgos a los que se pueden ver expuestos al jugar determinados títulos y que seamos capaces de establecer la mejor forma de protegerles.

Calificación PEGI: Edad recomendada

En primer lugar es fundamental conocer la clasificación PEGI (Pan European Game Information), o sistema de clasificación por edades, en el que se regulan dos niveles de información sobre el videojuego. Al igual que no llevamos a un niño de 6 años al cine a ver una película de terror, también debemos tener en cuenta que no todos los videojuegos deben ser accesibles a ciertas edades.

Miriam Montero, abogada de ARAG, explica que “el sistema PEGI nos informa de la edad recomendada a partir de la cual se debería jugar, así como los descriptores del contenido que, entre otras cosas, nos indican si hay violencia, sexo, lenguaje malsonante, apuestas o juego en línea”.

sistema europeo clasificación por edades para videojuegos PEGI

De esta forma, gracias a la clasificación PEGI, presente en las portadas y contraportadas de los videojuegos, podemos elegir el juego adecuado a la edad de nuestro hijo antes de adquirirlo. O estimar si le dejaremos jugarlo, pero bajo supervisión nuestra. Además, existe también la etiqueta PEGI Ok para portales web o videojuegos, que indica que es apto para todos los públicos.

Riegos del juego online para niños

La fiebre desatada por los juegos online como Fornite, Fifa o Call of Duty, entre otros, tiene también una «cara b». Es decir, los riegos a los que están expuestos al relacionarse a través de la red (y por tanto no exclusivos de los videojuegos). Según Montero, “en juegos multijugadores, cooperativos o en los que permiten chats privados se debe informar a los menores de los riesgos que puede comportar relacionarse con los otros jugadores”. De manera que es necesario prepararles para que sepan que jamás deberán revelar datos personales como nombres, teléfonos, contraseñas o enseñar y enviar fotografías.

Por otra parte están los posibles ciberdelitos que pueden sufrirse al jugar en línea. Dependiendo de la plataforma, estos son más o menos limitados. Pero es bueno preparar a nuestros hijos para que sepan identificar si se encuentran ante una posible situación de ciberacoso, grooming o sexting, y cómo deberían actuar llegado tal caso.

Cuidado con las compras «in game»

También se recomienda estar muy vigilantes ante las compras integradas y las denominadas «cajas de loot» , que en muchos países ya son consideradas como una forma de juego (como las apuestas). “Para evitar que se hagan compras sin nuestro consentimiento, debemos restringirlas, limitando el gasto o pidiendo una autenticación con contraseña de los pagos”.

Prácticamente todas las videoconsolas tienen servicios de control parental que nos permitirán configurar los pagos en línea y el acceso a funcionalidades como chats y similares. Además de limitar o controlar el tipo de juegos a los que acceden, el tiempo que pasan jugando e incluso separar usuarios para ejercer estas restricciones solo en algunos. Una buena utilización de estos controles es la mejor manera de garantizar la seguridad de nuestros hijos. Aunque no te gusten los videojuegos es importante que te «empapes» de cómo funciona el control parental de la videoconsola de tu hijo y lo configures de forma adecuada.

Adicción a los videojuegos

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la adicción a las nuevas tecnologías y los videojuegos como una posibilidad que puede afectar a los menores también. De hecho el Ministerio de Sanidad estima que un 18% de los menores de entre 14 y 18 años hacen un uso compulsivo del móvil. Por su parte la Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha catalogado la adicción a los videojuegos como una enfermedad mental.

Según la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), solo un 10% de quienes juegan excesivamente terminan en adicción. Por lo que no es algo tan habitual, pero hemos de estar atentos. Para ello, hay ciertas señales que podrían indicarnos el inicio de una dependencia hacia los videojuegos:

  • Si cada vez necesita jugar más tiempo. Que juegue muchas horas seguidas no quiere decir que sea adicto (puede darse el caso de que jugando una hora al día desarrolle dependencia). Pero es un indicador.
  • Si se siente mal (a nivel psicológico y físico) por no poder jugar. 
  • Si se aísla de su entorno y antepone los videojuegos a todas sus relaciones personales.
  • Si no cumple con sus obligaciones o deja de hacer cosas básicas, como dormir, para poder jugar.
  • Si tiene cambios de humor repentinos, se siente deprimido, enfadado o nervioso si no juega.
  • Si piensa demasiado tiempo en cuándo podrá jugar.
  • Si siempre está hablando del juego.

Los síntomas no difieren de cualquier otra adicción. Y no hay que alarmarse ni dar por sentado que es adicto porque se cumpla únicamente uno de estos indicadores. Para lo que deben servirte es para estar vigilante. Y, en caso necesario, acudir a un profesional.

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Jorge Monroy Criado

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