Musicoterapia: Beneficios a nivel físico y psicológico de la música

La musicoterapia se ha empleado desde hace años para el tratamiento de distintas dolencias y patologías. El empleo de la música genera sentimientos y emociones que desencadenan en el organismo respuestas fisiológicas y mentales, pudiendo ser empleada para el tratamiento de enfermedades de origen mental, psicológicos, para paliar dolor o para reducir la hipertensión.

La influencia positiva de la música en los estados de ánimo se ha venido utilizando desde el principio de la humanidad como herramienta curativa. En alguna ocasión todos hemos percibido como alguna melodía nos lleva a desarrollar diferentes sentimientos y emociones, lo que convierte a la música en una herramienta empleada en cine, teatro, televisión, etc, con el fin de promover estados de ánimo o aportar dramatismo a una escena.

¿Qué es la musicoterapia?

A partir de la Segunda Guerra Mundial la música comenzó a emplearse en el tratamiento de ciertas enfermedades, naciendo con ello la musicoterapia. Desde ese momento son muchos los estudios que avalan la importancia de la terapia musical a la hora de contribuir a incrementar los niveles de salud física y bienestar psicológico.

La musicoterapia emplea la música en el tratamiento de determinadas enfermedades, ya que con ello se mejoran los síntomas y se promueven aspectos relacionados con la salud. De esta forma los pacientes son se expuestos a melodías donde se controlan los sonidos, el ritmo, la melodía o la armonía, con el fin de facilitar estados físicos, psicológicos, sociales y cognitivos, más susceptibles a ciertos estados de ánimo.

Beneficios para la salud de la Musicoterapia

Actualmente, la musicoterapia se ha posicionado como una terapia con entidad propia, ya que su potencial de interactuar con el cuerpo y la mente está más que probado.

Al escuchar música se activan partes del cerebro que despiertan los sentidos, además de provocar sentimientos y emociones que generan en el organismo respuestas fisiológicas y mentales.

Los centros terapéuticos emplean la música para abrir nuevas líneas de investigación en campos tan diversos como el tratamiento de la discapacidad o los entornos hospitalarios.

Según la neurociencia, la emisión pasiva de música dentro de un entorno genera la activación de distintas partes del cerebro en función del tipo de actividad que realicemos. Cuando realizamos una escucha se activan partes como el córtex auditivo, el tálamo o las áreas corticales, generando distintas reacciones si la música es elegida por nosotros mismos o no.

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En este sentido la musicoterapia pasiva incrementa la identificación emocional y la atención en pacientes con autismo, patología en la que el reconocimiento de las emociones y la capacidad de comunicación se encuentran poco desarrolladas.

Por otro lado, una participación activa en actividades musicales, ya sea cantando, tocando un instrumento o participando de la composición, involucra una mayor cantidad de zonas cerebrales que si tan sólo se escucha, generando con ello la activación del cerebelo, del ganglio basal y del área motora cortical.

Esta participación directa estimula además las habilidades verbales y gestuales, generando en el grupo una mayor atención y una comunicación no verbal más fluida. Esta terapia se ha mostrado valiosa en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo y de la depresión.

Cómo cura la música

Con la música los terapeutas logran reducir problemas de ansiedad y depresión, reduciendo también el dolor y facilitando la comunicación entre las personas. Esto ha provocado que la musicoterapia sea empleada en hospitales, centros médicos, etc.

El tratamiento de algunas enfermedades mentales, como la esquizofrenia, puede conseguir buenos resultados mediante la aplicación de terapias musicales, al favorecer un mejor comportamiento social de los pacientes y un alivio de los síntomas depresivos.

También se ha demostrado que la música es una buena terapia para afrontar enfermedades neurodegenerativas que afectan a la actividad motora. En el caso del Parkinson el desarrollo de una actividad musical se relaciona con la mejora de ciertos movimientos relacionados con la marcha.

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Las personas que escuchan música con regularidad y la practican tienen en general una mejor calidad del sueño, además de mayor facilidad para su conciliación. En bebés, por ejemplo, se ha demostrado una mejora en su función respiratoria y una reducción en la ansiedad de los padres, lo que facilita el tránsito a un periodo de sueño más profundo y de mayor calidad.

Por otro lado, en los enfermos críticos escuchar música sirve para reducir los niveles de estrés y ansiedad, mejorando la relajación y la ventilación mecánica. También mejoran la frecuencia cardíaca y el consumo de oxígeno, factores que facilitan la recuperación y que ayudan en la reducción del dolor y en una mayor calidad del sueño.

Otro de los beneficios de la musicoterapia tiene que ver con la salud cardiovascular. En pacientes hipertensos la exposición a sesiones de musicoterapia pasiva durante cuatro semanas sirvió para reducir su tensión arterial, aminorándose los riesgos de sufrir un accidente cerebrovascular.

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