La nariz de un perro refleja su estado de salud

Una nariz bien hidratada es la mejor prueba de que nuestro perro goza de buena salud, pero cualquier propietario sabe que debe extremar los cuidados de esta zona para prever situaciones de sequedad o agrietamientos indeseados, que en ocasiones pueden anunciarnos una buena razón para realizar una visita al veterinario.

NARIZ DE UN PERRO

La nariz es fundamental para los perros y una de sus partes anatómicas más frágiles y que requiere mayores cuidados. Una nariz húmeda significa que el animal goza de excelente salud, de forma que los propietarios debemos saber observar tratar los problemas de sequedad y agrietamiento que pueden producirse en la nariz y a través de su estado podremos descubrir y ayudar a prevenir problemas de salud.

La humedad de la nariz contribuye a que nuestro perro pueda mantenerse refrigerado, al tiempo que facilita la captura de las partículas que activan los receptores olfativos y la llegada de olores al cerebro. Esta humedad es posible gracias a la segregación de mucosa, la actividad de las glándulas nasales y a los continuos lengüetazos que el propio animal se aplica en la zona.

Una mayor o menor hidratación de la nariz puede depender de la temperatura corporal y también de que el animal haya estado expuesto durante un largo periodo a la acción del aire o del sol, circunstancias a las que deberemos prestar siempre atención, sobre todo en perros con narices blancas que son más propensos a las quemaduras solares. Un consejo básico es que nuestro perro siempre tenga a mano agua suficiente para mantenerse bien hidratado.

En ocasiones la sequedad de la nariz puede deberse a una incorrecta o mal equilibrada alimentación, que puede llegar a provocar en el animal un debilitamiento de su sistema inmune. En este caso lo aconsejable es consultar con el veterinario, para que sea el especialista quién valore las causas a tratar.

Si notamos sequedad o agrietamientos en la nariz de nuestro perro lo primero que haremos es lavarla con jabón específico para cánidos, nunca jabón de humanos puesto que el pH (nivel de acidez) es diferente y puede ser “peor el remedio que la enfermedad”. A continuación secaremos la nariz con suavidad y aplicaremos vaselina, una sustancia que no es tóxica para nuestra mascota.

Dentro de los cuidados de la nariz está también el observar si existen secreciones de color verdoso, que nos estarán señalando algún tipo de infección, si percibimos la presencia de bultos extraños o si el animal no para de rascarse la zona, circunstancias que pueden advertirnos de la existencia de alguna anomalía.

Los cambios de color en la nariz suelen responder a una despigmentación de la zona que puede estar asociada a enfermedades como el vitíligo. Por otro lado, si observamos manchas de color oscuro en perros con la nariz blanca consultaremos con el veterinario por si pudiera tratarse de un melanoma.

Finalmente, si la sequedad perdura a pesar de los cuidados y observamos otros síntomas como diarrea, vómitos, falta de apetito, sueño excesivo, etc, también deberemos visitar al veterinario para que evalúe a nuestro perro.

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