Pegaso Solo 500, el primer “concept truck” de Europa

En el Salón del Automóvil de Barcelona de 1989 ENASA sorprendía al mundo con la presentación del Pegaso Solo 500. Se trataba del primer “concept truck” ideado en Europa y contaba con tecnologías muy adelantadas a su época, como el GPS, cámaras en lugar de retrovisores o radar de cercanía, entre otros sistemas y asistentes de ayuda a la conducción.

Pegaso Solo 500, el primer concept truck europeo

En la década de los ochenta Pegaso gozaba de gran éxito en el mercado nacional de camiones pero pretendía ir un paso más allá y asaltar los mercados europeos. Sin embargo, la gama de modelos con los que pretendía competir en el Viejo Continente estaban algo anticuados respecto a otros fabricantes de la época.

Por este motivo, a finales de la década ENASA decidió crear la Dirección de Tecnología Avanzada con el objetivo de colocar a Pegaso como una marca líder y pionera en la incorporación de tecnologías punteras en vehículos pesados.

El primer encargo fue desarrollar un “camión del futuro” y para ello contaron con la inestimable ayuda de Francisco Podadera (Podadera Design), quien daría forma a la cabina, eje central del proyecto Pegaso Solo 500, que pasaría a convertirse en el primer “concept truck” de Europa.

Pegaso Solo 500 versión 0

Como camión del futuro el Pegaso Solo 500 debía reunir tres condiciones. En primer lugar unas líneas aerodinámicas, también debería ser un prototipo con un alto nivel de incorporación de la electrónica y de sistemas de ayuda a la conducción y, finalmente, la utilización de materiales ligeros para su fabricación.

El desarrollo del Pegaso Solo 500 comenzó en noviembre de 1988 y Podadera utilizó el chasis de un Pegaso Troner. Sobre él diseñó una carrocería fabricada en fibra de vidrio con un coeficiente aerodinámico (Cx) sorprendentemente bajo.

Su fabricación estuvo a cargo de Joel Verreaux, un reputado modelista francés afincado en Artana (Castellón). Allí se realizó mayoritariamente la construcción aunque sería en Madrid donde se acabaría dicho trabajo.

Pero la cabina del Solo 500 no solo destacaba por su aerodinámica. El acceso al interior de la misma también sorprendió el día de su presentación. De hecho para acceder al Pegaso Solo 500 había que atravesar una puerta corredera eléctrica que se accionaba mediante una tarjeta y subir unos escalones retráctiles que se escondían cuando las puertas se cerraban.

El exterior de la cabina también destacaba por la ausencia de espejos retrovisores. Como sucede en el Mercedes-Benz Actros actual, la función de estos espejos la realizaban unas cámaras que emitían las imágenes captadas en dos pantallas CRT en el salpicadero. Además, contaba con faros escamoteables.

Por dentro, el Solo 500 era igual de impactante que por fuera. Para empezar, la cabina tenía una altura que permitía que el conductor se pusiera de pie. También ofrecía una zona de descanso amplia con una litera de gran tamaño.

interior Pegaso Solo 500

En el salpicadero desaparecieron los botones y fueron sustituidos por pantallas. Por su parte, el volante dejo de ser redondo para adaptar su forma a la de los coches de Fórmula 1. Desde el mismo se podían controlar gran cantidad de funciones del camión.

Además, el Pegaso Solo 500 contaba con asistentes de ayuda a la conducción presentes en los camiones y automóviles de hoy en día como el radar de cercanía o un sistema de geolocalización (GPS).

Sin embargo, este prototipo de camión nunca llegó a funcionar puesto que hubo que terminarlo apresuradamente para su presentación en el Salón de Barcelona en mayo de 1989. Es por esto que al primer Pegaso Solo 500 se lo conoce como “Versión 0”.

El segundo Solo 500

Tras el éxito cosechado en los diferentes salones y ferias a nivel europeo, ENASA decidió fabricar un segundo prototipo funcional del Pegaso Solo 500. Para esta segunda unidad se utilizó la carrocería de la “Versión 0” pintada de color blanco.

Bajó el capó se montó un nuevo motor desarrollado por ENASA que se basada en el propulsor de 12 litros del Troner. Realmente, se trataba del mismo pero con unas pequeñas modificaciones en el diámetro del pistón, el sistema del turbo, la inyección y algunos elementos cerámicos. Con estos cambios se consiguió un motor de 12,88 litros que otorgaba los 500 CV que daban nombre al modelo.

Por desgracia, la segunda unidad del Pegaso Solo 500 nunca pudo verse en carretera aunque si fue utilizado como “Pace Truck” en las carreras de camiones que se celebran anualmente en el madrileño circuito del Jarama.

Pegaso Solo 500: Historia del camión español

Un futuro que no fue

Tan solo un año después del desarrollo del Pegaso Solo 500, en 1990, Iveco compraba ENASA. La primera orden que la compañía italiana emitió fue la de paralizar y cancelar todos los proyectos que la empresa española tenía en marcha. Esto supuso la cancelación de la fabricación de diez unidades de este prototipo que estaba previsto que se enviarán a los clientes fieles para su testeo en situaciones de conducción real.

En aquel mismo instante el Pegaso Solo 500 fue retirado y almacenado en el Centro Histórico Pegaso, un pequeño departamento de Iveco. Posteriormente, el prototipo daría varias vueltas por la geografía española pasando por el Centro de Investigación del Automóvil de Madrid o el Museo del Automóvil de Salamanca.

Actualmente, el Pegaso Solo 500 descansa en una propiedad de la Fundación Jorge Jove desde que Iveco se lo donará a comienzos de este siglo. Tras una importante restauración por los daños sufridos por los malos almacenajes, el camión del futuro que no fue espera a ser exhibido cuando el Museo del Automóvil de Galicia se convierta en realidad.

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