Pila de hidrógeno: ¿El combustible del futuro para los coches eléctricos?

En la búsqueda por encontrar la manera más ecológica y segura de producir electricidad para los vehículos eléctricos se ha llegado al hidrógeno, un elemento que podría aumentar considerablemente la autonomía y reducir los tiempos de recarga. El problema en estos momentos es su alto precio, unos 10 euros/kg, y el elevado coste de fabricación que tienen los vehículos propulsados con este combustible.

 Mercedes GLC F-Cell eléctrico con pila de hidrógeno

La movilidad se encuentra en un punto clave para su futuro. La transición energética supone que los combustibles fósiles son una cosa del pasado por su escasez y gran contaminación, mientras otras energías alternativas se empiezan a abrir paso, entre ellas la propulsión eléctrica.

El gran problema reside en encontrar una fuente energética segura, barata, que permita recargas rápidas, que se pueda almacenar fácilmente, que no sea escasa a largo plazo y cuya efectividad y eficiencia se adecuen a las necesidades.

En este momento es donde entra en escena el hidrógeno. Este elemento se puede generar a partir del excedente de fuentes renovables, se puede almacenar de forma segura y se puede utilizar para generar electricidad sin contaminar a través de las llamadas pilas de hidrógeno.

Ventajas e inconvenientes del hidrógeno

La principal ventaja del uso del hidrógeno como combustible es su recarga rápida. Repostar un vehículo propulsado por hidrógeno nos llevará aproximadamente el mismo tiempo que repostar un vehículo tradicional.

Por el contrario, la recarga de un coche eléctrico es mucho más lenta. Hay que partir de la base de que para recargar completamente una batería que luego nos permita recorrer 250 kilómetros, autonomía de la mayoría de los vehículos eléctricos actuales, tardaremos en torno a 10 ó 12 horas con un enchufe doméstico. Es cierto que el problema se solucionaría, en gran parte, con la instalación de puntos especializados donde la recarga se reduciría hasta los 60 minutos.

La otra gran ventaja es la autonomía. Un vehículo propulsado por pilas de hidrógeno podrá recorrer hasta 600 kilómetros sin repostar, lo que supone doblar la autonomía que ofrecen los vehículos eléctricos actuales.

Hay que destacar también que la utilización de pilas de hidrógeno puede ser la solución más ecológica para los camiones y autobuses. Para este tipo de vehículos las baterías eléctricas suponen un problema por su autonomía, la escasez de puntos de recarga y por el peso de las mismas que pueden alcanzar las ocho toneladas.

Por otra parte, utilizar el hidrógeno como combustible también tiene sus inconvenientes. El más señalado es la ausencia de puntos de repostaje (“hidrolineras”). En nuestro país tan solo funcionan media docena de “hidrolineras” en todo el territorio y en el otro extremo estaría Alemania donde existen más de cien puntos de recarga de hidrógeno.

Otra de las grandes desventajas es el precio. Un kilogramo de este hidrógeno cuesta entre 9,5 y 10 euros y permite recorrer unos 100 kilómetros, un precio muy superior al de la electricidad y, por supuesto, al de los combustibles fósiles actuales. En Holanda, por ejemplo, el gobierno ha puesto en marcha un plan para la generación masiva de hidrógeno, lo que permitirá reducir el precio a los 5-6 euros/kg.

El último de los inconvenientes es el coste de producir un vehículo propulsado por hidrógeno. Gran parte del problema reside en la necesidad de utilizar materiales como el platino para la fabricación de las pilas de hidrógeno.

Vehículos propulsados por hidrógeno en España

Debido a los inconvenientes mencionados todavía es difícil encontrar mucha oferta de vehículos propulsados por hidrógeno, aunque los compradores interesados en ese tipo de energía sí que disponen de algunas opciones:

Hyundai Nexo con pila de hidrógeno

  • Hyundai Nexo

La marca surcoreana fue la primera en comercializar en España en 2018 un vehículo propulsado por hidrógeno. El Hyundai Nexo tiene una autonomía de 666 kilómetros y un precio que parte de los 69.000 euros.

  • Toyota Mirai

El Toyota Mirai ha sido el primer coche propulsado por hidrógeno que se ha comercializado a nivel mundial. El Mirai funciona gracias a la reacción del hidrógeno verde y el oxígeno produciendo con ello la energía eléctrica que mueve el motor.

Este modelo tiene una producción anual de 3.000 unidades, aunque Toyota espera multiplicarla por diez antes de 2025. En 2016 se lograron vender 1.034 unidades del Mirai en Japón, este éxito puede radicar en sus 550 kilómetros de autonomía. En Europa su precio ronda los 60.000 euros.

coche de Toyota con pila de hidrógeno

  • Mercedes GLC F-Cell

Este modelo es el primer híbrido enchufable de hidrógeno. Tiene una autonomía de 486 kilómetros y un precio que se paga en cuotas de 800 euros al mes. Las primeras unidades se entregarán en el mes de noviembre a clientes alemanes.

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