¿Por qué los perros entierran los huesos y sus objetos?

Estamos acostumbrados a ver a los perros enterrar sus objetos preferidos sin razón aparente en ciertas ocasiones. La explicación a dicho comportamiento se encontraría en el instinto, al tratarse de una habilidad heredada de sus ancestros para aprovechar las sobras.

A la hora de premiar a nuestro perro en un espacio exterior, seguramente nos hayamos sorprendido al ver que su reacción sea correr sin dudarlo a enterrar el hueso, objeto o juguete que le hayamos dado. Este comportamiento, extraño para nosotros y muy común entre estos animales, tiene una explicación y se basa en la parte heredada de sus antepasados los lobos y que aún mantienen miles de años después.

Los lobos de hace más de 30.000 años son de hecho los ancestros comunes de la gran mayoría de razas caninas, según la ciencia. De ellos heredaron sus habilidades innatas para cazar, pero también de una particularidad extraña para aprovechar las sobras que recibe la denominación de acumulación dispersa.

Un estudio publicado por la revista Ethology en 1976 y citado por ‘LiveScience’ señalaba que las manadas de lobos tendían a permanecer en aquella zona donde habían alcanzado a su presa durante el tiempo necesario para poder devorarla por completo. Eso suponía un riesgo, puesto que otros animales podían robar el ‘trofeo’ o incluso saciarse antes de lo previsto y tener que abandonar las sobras. Por ello, la solución más eficaz era la de cargar los restos del cadáver y esconderlos en espacios desconocidos para cualquier otro animal y lo más aislados posibles para evitar que pudieran detectarlo a través del olor.

De esta forma, es factible considerar al suelo terrestre como una especie de frigorífico natural para los perros. Pero, ¿por qué continúan haciéndolo en ocasiones si ya no necesitan guardar la comida? Si bien esta necesidad ha desaparecido, la educación o adiestramiento del propietario no influye, puesto que se trata de un aspecto relacionado con el instinto. Y este permanece con el paso del tiempo sin importar lo completa que sea la nutrición de la mascota. Se trata, por tanto, de un impulso natural que poseen con el fin de garantizar sus necesidades futuras.

No está únicamente relacionado con la alimentación

El estudio aclara que no se trata de un síntoma de falta de alimento, sino todo lo contrario. Pueden guardar el alimento porque es una cantidad excesiva para ingerir todo de una vez, o, en el caso de huesos, objetos o juguetes preferidos, porque prefieran disfrutar de los mismos más tarde o en otro momento.

El acto de cavar no está únicamente sujeto a las necesidades nutricionales del animal, y de hecho muchos perros optan por guardar objetos importantes o de valor para ellos.

Conviene especificar que no todas las razas cuentan con la misma propensión a enterrar alimentos u objetos. En el caso de los Terrier, se criaron de manera específica para la caza en sus orígenes, por lo que tienen más desarrollada esta particularidad.

Si bien no se trata de un comportamiento que pueda causar preocupación en el propietario, siempre conviene que el animal pueda rotar con diferentes juguetes y objetos para que disfrute de una mayor variedad. Y de esta forma minimizar su acceso a los mismos.

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Jesús Rengel Ortiz

Un comentario

  1. Me ha sorprendido bastante que guarden la comida para proporcionarla cuando la vez excesiva. ¡Es sorprendente lo sabios que son!

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