Porsche 911 Carrera: El deportivo blindado que no llegó a pisar el asfalto

En la década de los noventa la marca alemana recibió un encargo atípico. Un cliente solicitó un Porsche 911 Carrera blindado que fuera capaz de soportar el impacto de una bala. La marca se dispuso a cumplir con el encargo y desarrolló un prototipo sobre la base de su generación 966, pero al aumentar la protección también se incrementó el peso del vehículo hasta alcanzar las tres toneladas, aunque eso no impidió que gracias a su motor de 300 CV el deportivo blindado pudiera desarrollar unas prestaciones de vértigo.

911 Carrera blindado

Durante su larga historia el Porsche 911 Carrera nos ha ofrecido un gran número de exitosas versiones, aunque una en concreto, la generación 996, lamentablemente no fue tan demandada por los seguidores de la marca, debido quizás al cambio en el sistema de refrigeración o porque las características técnicas y las mejoras no fueron demasiado bien acogidas.

Sin embargo, esta generación sirvió de base para la creación de uno de los Porsche 911 Carrera más peculiares de la historia. Se trata de un deportivo capaz de soportar el impacto de una bala. Este prototipo se encuentra actualmente en el Museo Porsche cubierto por una capa de pintura “Dragonfly Turquoise Metallic”, tonalidad que provoca que todas las miradas se centren en este coche único.

Este Porsche blindado se diseñó a finales de los noventa, cuando un cliente solicitó que su 911 Carrera pudiese soportar el impacto de un proyectil, aunque después de trabajar sobre la idea finalmente Porsche acabó desestimando el proyecto de ofrecer un deportivo de alto standing equipado con unas altas medidas de seguridad.

¿Cómo se blinda un deportivo?

Evidentemente no es fácil de solucionar la ecuación del blindaje de un modelo deportivo, pero la ingeniosa solución que plantearon los ingenieros de la marca alemana para aislar a los ocupantes fue la colocación por todo el habitáculo de una capa de vidrio reforzado de 20 mm de grosor.

Una de las peculiaridades de este aislamiento es el completo silencio que se disfruta en el interior del Porsche, convertido en una “pecera blindada”. La colocación de un vidrio de semejante grosor transforma el vehículo en una cámara donde los ocupantes pueden desarrollar una experiencia sensitiva sin precedentes.

911 Carrera blindado

La elección del vidrio para ofrecer la protección antibalas sustituyó a otras opciones de blindaje más clásicas, como es el acero de alta resistencia. Por otro lado, el blindaje se encuentra oculto a la vista por lo que exteriormente este Porsche 911 Carrera mantiene su secreto a buen recaudo y en nada se diferencia de un modelo de serie.

A la hora de probar la efectividad del blindaje los ingenieros de Porsche emplearon una pistola de 9 mm y un revólver Magnum 44, a cuyos disparos el automóvil respondió con solvencia, aunque los ingenieros todavía tenían que solucionar otro pequeño problema. ¿Cuál? La inclusión de todo el blindaje aportaba casi 1.700 kg extras al peso del vehículo, circunstancia que lo hacía elevarse hasta casi las tres toneladas de peso, una “obesidad” inadmisible para un deportivo al que se le exigen prestaciones en velocidad y aceleración fuera de lo normal. ¿Qué hacer?

¡¡Más madera que es la guerra!!

Al menos eso decían los Hermanos Marx cuando querían hacer correr más el tren en el que viajaban. Pues algo parecido pensaron inicialmente los ingenieros de Porsche para que su vehículo blindado mantuviera intactas sus prestaciones: ¡¡Más potencia!!

Después de muchas pruebas y comprobaciones, finalmente el vehículo fue equipado con un motor Boxer de seis cilindros, 3,4 litros de cubicaje y 300 CV con un par máximo de 350 Nm. Añadir que esta generación 966, a la que pertenecía el vehículo blindado, fue la primera que en 1998 incluía la refrigeración por agua, innovación que a los más puristas de Porsche no gustó demasiado.

911 Carrera blindado

Por otro lado, uno de los atractivos de este vehículo es que incorporaba un completo equipamiento que incluía todos los extras que Porsche ofrecía a finales de los noventa. El equipo de sonido, por ejemplo, era de alta gama para disfrutar de una inmejorable calidad de audio; los asientos disponían de sistema eléctrico de ajustes para hacer más cómoda la posición del conductor y de su acompañante y el vehículo contaba con control de crucero para mejorar la experiencia de conducción. El prototipo de Porsche 911 Carrera blindado no llegó a pasar más allá de un único ejemplar, ya que su coste final era demasiado alto, lo que provocó que acabara convirtiéndose en una de las joyas del Museo Porsche de Stuttgart.

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TERRÁNEA

Un comentario

  1. Muy buen artículo. Excelente contenido, gracias por compartirlo.

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