¿Qué es el despido improcedente? ¿Cómo actuar y calcular el finiquito?

Nunca es demasiado tarde para prepararse ante una posible situación alarmante, ya sea ajena a nosotros o no, que termine con nuestro empleo. ¿Qué hacer ante un despido? ¿Cómo calcular el finiquito? ¿Y si me despiden y estoy de baja laboral? Enfado, lágrimas… ¡Actúa!

Es necesario tener cabeza fría ante un despido improcedente.

Aunque lo hayas podido intuir por una situación delicada de la empresa o de tu departamento, siempre hay cierto factor sorpresa que juega en nuestra contra a la hora de afrontar un despido. En el momento de poner fin a la relación laboral que mantiene con el empleado, el empresario o director general de la empresa puede llevarlo a cabo de diferentes maneras, lo que se traduce como tipos de despidos a los que puede enfrentarse el trabajador según sea su situación. Según el despido que haya sufrido, éste influirá de tal forma en el empleado que sus siguientes pasos dependerán del tipo de cese al que haya sido sometido. Te ayudamos con los consejos más útiles y te solventamos las dudas que puedas tener para superar una coyuntura a la que nadie desea enfrentarse.

¿Cuándo un despido es procedente o improcedente?

Dentro de los diferentes tipos de despido, debes tener claro como trabajador que el cese puede llegar a ser real por diferentes motivos. Precisamente, son las causas las que diferencian, sin ir más lejos, un despido procedente de otro al que le corresponde el término de improcedente.

El denominado despido procedente es aquel que se produce por razones que lo justifican. Es decir, la empresa cumple todos aquellos requisitos legales que se le exigen para tomar esa decisión y el cese, desde el punto de vista de toda normativa y a todos los efectos, está acreditado y justificado, y se ha llevado a cabo de forma correcta. Este tipo de destitución puede relacionarse con el despido disciplinario, aquel que se produce por una falta grave o un incumplimiento que el trabajador ha realizado en su puesto de trabajo, y que es motivo más que suficiente para que no continúe en su puesto.

Jefe señala a alguien que va a despedir

En el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores se especifica algunas de las infracciones graves que pueden ocasionarle al empleado un cese disciplinario. Acudir al trabajo en continuo estado de embriaguez, el acoso por motivos raciales o étnicos a otros compañeros, la indisciplina o desobediencia, o la falta de asistencia o puntualidad son algunas de éstas infracciones. No obstante, debe quedar claro que un cese disciplinario puede ser procedente o improcedente, ya que todo dependerá de las causas por las que el empresario ha tomado dicha decisión, y si éstas son demostradas y justificadas. Y es que si los requisitos mínimos exigidos por la ley no son acreditados, el trabajador puede recurrir al denominado despido nulo, lo que significaría que éste último tendrá derecho a regresar a su puesto de trabajo al no ser válidas por ley las razones del empresario.

Esto podría ocurrir perfectamente si el empleado demostrara que el cese al que se ha visto sometido no corresponde o no contempla los requisitos exige la ley. En ese caso, se trataría de un despido improcedente. En ese caso, al trabajador le correspondería también una indemnización en el caso que opte por solicitarla (te lo explicamos más abajo), y también podría solicitar el despido nulo, con el que podría retomar su puesto. Hay que tener claro que estos términos serán impuestos judicialmente una vez que el trabajador recurra a la vía judicial para impugnar el despido. Lo mismo sucede con otro tipos de despidos como el colectivo, que afecta a un gran número de empleados, o el objetivo, en el que la causa principal es la económica. Todos los tipos de ceses pueden ser considerados procedente, improcedente o nulo según valore la vía judicial.

Comprueba que los papeles están en regla

Nunca se está del todo preparado para ese momento crítico en el que te comunican que debes dejar el puesto de trabajo que has ocupado. En una primera reacción, lo más importante es no perder la compostura. Siendo complicado, es necesario tener la cabeza fría, porque debes prestar atención a muchos detalles y recabar una información importante de cara a las gestiones que llevarás a cabo después de recibir la notificación de despido.

Es obligatorio comprobar que todos los papeles están en orden, firmados y sellados por los responsables, que la fecha sea la correcta, así como analizar cuidadosamente tanto el finiquito como la carta de despido. En caso de no estar de acuerdo con el despido, puedes firmar los papeles del finiquito y la carta de despido apuntando “No conforme”.

Esta es una forma de protegerte y poder reclamar más fácilmente. Pon la fecha en que le entregan la carta, para demostrar el día en el que se recibe, y momento en el que empiezan a contar los plazos para demandar y pedir el desempleo.

Cómo calcular el finiquito: ¿Cuándo tengo derecho a indemnización?

La indemnización por despido improcedente depende fundamentalmente de tres factores:

  • Salario: En concreto, la cantidad total del salario (bruto anual).
  • Antigüedad en la empresa: Debemos contar desde el día que aparece en el contrato hasta el día que te notifican el despido. Hay que tener en cuenta que si se trabaja un día de un mes, es como si se hubiese trabajado todo el mes completo.
  • Tipo de despido: los que son objetivo e improcedente son los que tienen derecho a indemnización. Si un despido es procedente solo nos corresponde el finiquito.

Es necesario calcular nuestro salario diario, para lo que hay que recopilar las nóminas de los 12 últimos meses, incluyendo las pagas extra si no se tienen prorrateadas.

No debemos dejar que un despido improcedente nos afecte psicológicamente.

Una vez con nuestros datos salariales, hay que tener en cuenta el comienzo de nuestra relación con la empresa.

A partir de la reforma laboral de 2012, la indemnización por despido improcedente ha sufrido modificaciones. Si tu contrato es anterior, te corresponden 45 días por año trabajado en un máximo de 42 mensualidades. Si es posterior, 33 días por año trabajado y 24 mensualidades.

Para calcularlo, lo más práctico es aplicar una sencilla regla de tres. Si por 12 meses tengo derecho a 33/45 días, por X meses de antigüedad tengo derecho a X días. Esos días se multiplican por el salario diario y el resultado será la indemnización que nos corresponde.

Ir al paro si me despiden: ¿Importa si es despido procedente o improcedente?

Una vez que el despido es real y te encuentras en situación de desempleo, debes saber que tienes pleno derecho a acudir al paro, sin importar si el despido es disciplinario, colectivo u objetivo. El tipo de cese no va a ser un impedimento para solicitar las prestaciones que te corresponden según las cotizaciones que hayas podido acumular en el tiempo que has estado de empleado en tu empresa. Para acudir al paro, eso sí, necesitarás entregar el certificado de empresa. En el caso de que el despido haya sido dictaminado improcedente, podrás acreditar para ir al paro que no eliges la readmisión en tu puesto. Unos años atrás, la situación era distinta y, tras un despido disciplinario, no era posible solicitar el paro a no ser que se realizara la demanda correspondiente para que quedara constancia de que la persona despedida se encontraba en situación de desempleo. Una circunstancia que en la actualidad no es necesaria, ya que el empleado que ha sido despedido puede acceder al paro presentando la carta de despido disciplinario y el certificado de empresa, entre otros requisitos que pueden ser exigidos para evitar posibles situaciones de fraude.

Me despiden y estoy de baja laboral: ¿Qué hacer?

Otra posibilidad que también debemos tener presente es si el despido se produce cuando estamos de baja laboral, si previamente hemos contratado un seguro que nos la cubra, éste dejará de ser válido una vez se haya llevado a cabo el cese improcedente. Una vez ocurra esto, es recomendable la contratación de un nuevo seguro de asistencia jurídica.

Contar con un seguro de baja laboral siempre es buena idea como plan B que nos proteja en caso de enfermedad o invalidez, ya sea permanente o temporal. A través del comparador de seguros de Terránea específico para seguros de baja laboral, podrás comparar entre las diferentes compañías para contratar el mejor seguro que se adapte a lo que necesites. Con sólo introducir tu teléfono aquí, uno de nuestros asesores se pondrá en contacto contigo vía telefónica para ayudarte en tu búsqueda de manera rápida y sencilla. O bien, si prefieres ponerte en contacto con nosotros, puedes hacerlo llamando al 91 640 30 01 y enseguida te atenderemos para ofrecerte el seguro de baja laboral que mejor se ajuste a lo que te interese.

Solucionar problemas relacionados con el despido improcedente resulta fundamental para seguir adelante con nuestra vida laboral sin mirar atrás.

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Un comentario

  1. Muchas gracias! Me parece un artículo de mucha calidad

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