Salud en otoño: Estos son los riesgos después del verano

El fin del verano se aproxima y con ello ya estamos sufriendo la bajada de temperaturas y la pérdida de horas de luz solar, unos cambios ambientales que pueden afectar a la salud de nuestro organismo a nivel físico y sicológico. Por ello analizamos los riesgos que puede traernos la llegada del otoño y la forma de evitarlos o de reducir sus síntomas. El objetivo es que la estación otoñal no afecte a nuestro bienestar.

riesgos para la salud en otoño

Con la llegada de septiembre el verano va tocando a su fin, las altas temperaturas que fueron características en los meses anteriores comienzan a retirarse, las horas de luz solar se reducen de forma ostensible y la climatología en su conjunto comienza a cambiar a medida que el otoño se aproxima, unas alteraciones ambientales que si no nos cuidamos pueden tener un impacto negativo sobre nuestro organismo y sobre nuestra salud. Lo primero que nos sucede con la llegada del otoño es que de forma totalmente natural perdemos horas de sol, una circunstancia que se traduce en la posibilidad de un descenso de los niveles de vitamina D, muy dependiente del sol, al tiempo que con la oscuridad nuestro cuerpo produce una mayor cantidad de melatonina, una hormona que interviene en la aparición de somnolencia y en una reducción de nuestros niveles de actividad.

Pero en muchos casos la sintomatología que produce el otoño en nuestros organismos tiene que ver en muchas ocasiones más con lo sicológico que con lo puramente físico, ya que frente a la “exhuberancia anímica y vital” que tiene el verano, sus buenas temperaturas y sus muchas horas de luz solar, el otoño es un periodo de recogimiento y de oscuridad que nos envuelve y nos conduce a lo que se denomina astenia otoñal.

Qué es la astenia otoñal

No sólo se produce astenia (cansancio, falta de apetito, pocas ganas de realizar actividades, apatía, etc) tan sólo en primavera y en personas jóvenes, porque los síntomas de la astenia también surgen en otoño y en personas de todas las edades.

salud en otoño

La astenia se produce y aparece por razones puramente físicas relacionadas con los cambios ambientales y las horas de sol, pro ejemplo, lo cual no quiere decir que en personas que sufran algún tipo de patología de tipo sicológico la astenia otoñal no pueda llegar a producir episodios de depresión, tristeza, etc, que requerirán atención especializada.

La astenia otoñal no tiene en sí misma un tratamiento médico, pero si que lo pueden tener algunos de sus síntomas si estos aparecen de una forma exagerada que llegue a afectar a nuestra salud de forma importante. Lógicamente en estos casos habrá que consultar con los especialistas. Lo que si tenemos que hacer es mantener una dieta adecuada a la estación del año, equilibrada y no perder, incluso recuperar, el hábito de la actividad física con un nivel de intensidad adecuado a nuestra salud y estado muscular.

Cuidado con gripes y resfriados

Los cambios acentuados de temperatura, que son la antesala de lo que nos vendrá en el invierno, nos producen una bajada de las defensas y que nuestro sistema inmunitario se vea debilitado (proceso inmunodepresor) frente a contagios muy frecuentes en esta época otoñal y preotoñal, como son gripes y resfriados, de ahí que de forma preventiva las autoridades sanitarias aconsejen la vacunación de aquellos colectivos más vulnerables.

¿Por qué se produce esta circunstancia? Pues porque las vías aéreas y respiratorias son las primeras que se ven comprometidas con el proceso de reactivación que siguen los virus con la bajada de temperaturas, una circunstancia negativa a la que este año se unen todos los riesgos derivados de la pandemia de Covid-19.

riesgos en otoño

El mejor consejo contra la aparición de gripes y resfriados es mantener una dieta muy equilibrada y con suficientes aportes vitamínicos, lo que nuestras defensas agradecerán, vacunarnos cuando sea aconsejable hacerlo y siempre bajo prescripción médica y algo muy importante es ventilar adecuadamente nuestras casas y centros de trabajo, con el objetivo de que virus y bacterias no se acumulen con el riesgo que ello tiene para nuestra salud.

Las enfermedades de tipo respiratorio agradecen que evitemos las corrientes de aire, fatales también a nivel muscular, que llevemos ropa adecuada para la nueva época del año y que tengamos cuidado con los cambios bruscos de temperatura. Además, conviene curarnos bien gripes y resfriados para que no puedan evolucionar en neumonías.

Atención a las dermatitis

Otro error muy extendido a nivel popular es pensar que las dermatitis atópicas son típicas de la primavera. Se calcula que esta patología afecta al 5-7% de la población adulta y al 10-20% de los niños, una diferencia que puede deberse a causas sicológicas motivadas por la mayor dificultad que tienen los niños a la hora de gestionar sus emociones, circunstancias que con frecuencia se traducen en dermatitis de mayor o menor duración.

Tenemos que saber que en otoño este tipo de afecciones de la piel suelen estar producidas por la falta de ventilación y el aumento de polvo y por causas de carácter sicológico (fin de vacaciones, comienzo del curso escolar y de la actividad laboral, etc).

En otoño se ventilan menos las habitaciones al bajar la temperatura, lo que hace que los ácaros encuentren unas condiciones más propicias para multiplicarse. Contra ellos nada mejor que la ventilación y el aspirador como armas de destrucción masiva.

Generalmente las dermatitis atópicas se producen por una incorrecta hidratación de la piel, con lo cual las cremas hidratantes suelen ser la solución más habitual. En caso contrario habrá que buscar la opinión del dermatólogo.

Huesos que anuncian lluvia

Los cambios de presión atmosférica nunca han sido buenos para los huesos y las articulaciones, de ahí que quienes padecen dolencias reumatoides, generalmente las personas de edades más avanzadas, sean capaces de anticipar la llegada de las lluvias otoñales y del mal tiempo gracias a que sus huesos “anuncian” a través del dolor producido por el descenso de la presión.

Cómo es lógico estas molestias son respondidas por los pacientes con la ingesta de antiinflamatorios, unos fármacos que ingeridos de forma abusiva van a dar lugar al 5% de las úlceras pépticas.

Esta patología, por otro lado, también es propia del otoño, época en la que se activa la bacteria “Helicobacter pylori” que está detrás del 95% de los casos.

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