Tuberculosis: España es el país europeo con mayor incidencia

La tuberculosis es una de las enfermedades más extendidas en el mundo y España es uno de los países de la Unión Europea con mayor incidencia, entre el 10 y el 12% por cada 100.000 habitantes. Esta patología que se transmite fácilmente, sobre todo por países pobres, causó el año pasado 1,5 millones de muertes. Actualmente se invierten gran cantidad de recursos para su erradicación, siendo el tratamiento con antibióticos la principal herramienta hasta la llegada de la vacuna.

pruebas tuberculosis

Convertida en una de las enfermedades más extendidas en el mundo la tuberculosis es una infección microbacteriana que viene producida por un gérmen llamado “Mycobacterium tuberculosis”, un microorganismo que a menudo entra en un período de latencia después de la infección inicial.

Únicamente entre el 5 y el 10% de los afectados acaban desarrollando la enfermedad, siendo posible su cura mediante un tratamiento con antibióticos (el proceso de curación dura al menos seis meses).

Durante el pasado año, según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cifra de fallecidos por esta pandemia ascendió a 1,5 millones de personas en todo el mundo, un dato alarmante pero que afortunadamente es menor que el del año anterior, cuando la tuberculosis causó 1,6 millones de defunciones a nivel mundial.

España es uno de los países de la Unión Europea que presenta anualmente un mayor número de casos de tuberculosis, concretamente una incidencia de entre un 10 y un 12% por cada 100.000 habitantes, un porcentaje que se traduce en 4.500-5.000 pacientes al año.

Según las previsiones de la OMS estamos ante un decrecimiento en el número de muertes, aunque nos alejamos todavía de la erradicación de la enfermedad para el horizonte de 2030. Esta es una de las metas que se plantean en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, junto con la desaparición del Sida (VIH), la malaria y otras enfermedades tropicales.

¿Una enfermedad de pobres?

La incidencia de la tuberculosis varía ampliamente dependiendo del país, la edad, la raza, el sexo y el estado socioeconómico, aspecto ese último que convierte a esta enfermedad en una patología que tiene una mayor presencia en países pobres.

En los informes de 2016 elaborados por la OMS se recoge que el 64% de los nuevos casos de tuberculosis se produjeron en siete países, entre los que están India, Indonesia, China, Filipinas, Pakistán, Nigeria y Sudáfrica.

imagen tuberculosis pulmón

Esta enfermedad afecta habitualmente a los pulmones, aunque también puede llegar a dañar otras partes del cuerpo. Los síntomas incluyen tos productiva, fiebre, pérdida de peso y malestar general. Se estima que aproximadamente 10 millones de personas se infectan cada año de tuberculosis, siendo cada vez más fácil realizar el diagnóstico de la enfermedad .

En 2017 fueron diagnosticados 6,4 millones de nuevos pacientes y en 2018 siete millones, datos positivos pero insuficientes, dado que cada persona infectada de tuberculosis puede propagar la enfermedad a 10-15 personas más a lo largo de un año.

Uno de los objetivos es la diagnosis de los tres millones de personas que son portadores de la enfermedad y que sin saberlo esparcen la bacteria, debiendo aumentar los esfuerzos en la detección precoz de la enfermedad, la evaluación de familiares y gente cercana que podría servir de vector para la expansión de la bacteria y la aplicación de tratamientos de calidad.

La lucha contra la tuberculosis

Está previsto que en el periodo 2018-2020 las autoridades sanitarias harán llegar tratamientos preventivos a 30 millones de personas y según Tereza Kasaeva (directora del Programa de Tuberculosis de la OMS), el objetivo de estos procedimientos es reducir en un 90% de los casos de muerte y en un 80% el número de afectados por la enfermedad.

Atajar el problema de la expansión de la tuberculosis se ha convertido en objetivo prioritario, siendo uno de los compromisos que adquirieron los jefes de estado y de gobierno que el año pasado asistieron a la Asamblea de Naciones Unidas celebrada en Nueva York, cuando se trató el tema al más alto nivel.

Para frenar nuevas infecciones la OMS estima necesaria una mayor inversión en tratamientos preventivos y, por otro lado, que una vez detectado un foco no existan obstáculos para costear los medicamentos y los métodos de control que eviten de forma efectiva la expansión de la enfermedad.

El problema llega cuando aparecen bacterias resistentes a los fármacos de primera línea, que obligan a ampliar los tratamientos con fármacos de mayor agresividad, con más tiempo de duración y con resultados más inciertos. Y es entre los pacientes afectados por estas superbacterias donde tan solo un tercio consiguen beneficiarse de los tratamientos necesarios.

Precisamente, uno de los problemas a la hora de luchar contra la tuberculosis es la falta de medios económicos. Aunque el Fondo Mundial ha conseguido recaudar 14.000 millones de euros para luchar contra la malaria, el sida y la tuberculosis, la OMS calcula que solo para luchar eficientemente contra la tuberculosis serían necesarios 5.000 millones más al año.

pruebas tuberculosis

Una vacuna cada vez más cercana

Recientemente, en un congreso médico sobre Salud Pulmonar celebrado en Hyderabad (India), se presentó oficialmente una nueva vacuna contra la tuberculosis, una posible solución contra esta enfermedad que está compuesta por proteínas de la propia bacteria y que desencadena una respuesta inmune.

Por el momento esta vacuna se encuentra en fase de ensayos clínicos y se ha probado con éxito en un total de 3.500 pacientes en Sudáfrica, Kenia y Zambia, demostrándose su eficacia en adultos ya infectados de “mycobacterium tuberculosis”. La vacuna, afirman los autores del estudio, potencia la inmunidad natural contra la enfermedad. Se cree que, si los ensayos clínicos dan los resultados esperados, la vacuna podría llegar a la práctica clínica en menos de diez años.

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