Tularemia: La “fiebre de las liebres” reaparece en Castilla

La tularemia, también conocida como “fiebre de las liebres”, es una enfermedad bacteriana que ataca principalmente a los roedores y que se transmite a los seres humanos con mucha facilidad. A lo largo del verano se han dado en Castilla unas decenas de casos y se espera que durante el otoño sea el momento álgido de una epidemia donde la prevención es el mejor consejo.

TULAREMIA

Fue en septiembre de 2017 cuando un ciudadano palentino aficionado a la caza ingresó en el Hospital Río Carrión de la capital. Hasta aquí todo normal. Los síntomas que mostraba eran fiebre alta, malestar general, diferentes lesiones cutáneas en los dedos y tenía afectados los ganglios de las axilas.

En aquel momento y de forma simultánea miles de liebres aparecían muertas a lo largo y ancho de Castilla, lo que hizo sospechar a los médicos que podía tratarse del primer caso de tularemia o “fiebre de las liebres” de la historia de nuestro país, aunque los responsables sanitarios ya advirtieron en aquel momento que no sería el último.

A lo largo de este verano la Red de Vigilancia Epidemiológica de la Junta de Castilla y León ha detectado y confirmado once casos de tularemia durante el mes de julio y cerca de una veintena de casos a lo largo del mes de agosto y existen una treintena más que están siendo investigados por si tuvieran que sumarse a la ya larga lista de casos de “fiebre de las liebres”.

La zona más afectada por la aparición de tularemia es la comarca castellana de Tierra de Campos y dentro de sus límites las localidades con más personas infectadas son Paredes de Nava y Villamurriel. En el pasado epidemias de este tipo llegaron a durar meses en el tiempo y el número de pacientes afectados superó el medio millar.

Qué es la tularemia

Se trata de una septicemia (infección) de origen bacteriano y que es altamente contagiosa. Inicialmente afecta a los roedores (conejos, liebres, topillos, etc), pero una de sus principales características es que puede transmitirse a los seres humanos con mucha facilidad.

LIEBRE

La tularemia está provocada por la bacteria “francisella tularensis”, que se llama así por el condado californiano -Tulare- donde en 1911 esta patología se identificó por primera vez en ardillas. Esta enfermedad puede considerarse endémica de Norteamérica, Europa y Asia.

La tularemia suele contagiarse por contacto directo con los animales infectados, lo que motiva que sean los cazadores un colectivo en situación de riesgo, aunque existen casos documentados de personas que contrajeron la tularemia a través de aguas contaminadas, consumo de carne mal cocinada o por picadura de piojos, pulgas o garrapatas, animales que pueden llegar a ser transmisores de esta enfermedad.

Qué síntomas presenta

En seres humanos los síntomas de la tularemia son fiebre alta, dolor articular y malestar general, que desembocan en debilidad progresiva, lesiones en los dedos, inflamación de los ganglios y problemas gastrointestinales. Esta patología también puede llegar a  ocasionar úlceras cutáneas.

La bacteria que provoca la tularemia responde bien a los antibióticos, especialmente a la estreptomicina, aunque para los responsables sanitarios la prevención es fundamental para evitar contagios indeseados, por lo que aconsejan no manipular animales muertos o enfermos o si es necesario hacerlo emplear guantes desechables de látex y cocinar muy bien las piezas de caza antes de su consumo.

FIEBRE DE LAS LIEBRES

Su periodo de incubación es de aproximadamente 3-5 semanas y de no tratarse en personas normales puede durar hasta seis semanas, aunque la presencia de la bacteria puede desencadenar la aparición de otras patologías subyacentes.

De cara al futuro

Los expertos españoles en epidemias calculan que lo razonable es esperar que los casos de tularemia vayan en aumento en los próximos meses, aunque en ningún caso podría hablarse de una infección de grandes proporciones.

Lo normal es que los primeros casos comiencen a aparecer a finales de verano a medida que la siega del trigo y la caza de conejos y liebres alcanza su punto álgido. Por regla general el número de personas infectadas por la “fiebre de las liebres” crece durante el otoño y a comienzos de invierno.

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