Zapatos con tacón: ¿Por qué no debemos hacer sufrir a nuestros pies?

Según los defensores del calzado con tacón “para lucir hay que sufrir”, pero lo que no se suele tratar tan a fondo son los problemas derivados de su uso continuado y las deformidades y trastornos músculo-esqueléticos que aparecen cuando los tacones de nuestros zapatos superan los cinco centímetros de altura. ¿Merece realmente la pena sufrir para lucir?

La aparición de los tacones en el calzado se remonta al antiguo Egipto, aunque en aquel momento servían a un objetivo muy diferente del actual, porque un poco de tacón en el calzado contribuía a mejorar el manejo de los caballos por parte de los jinetes.

Fue en 1760 cuando el comerciante y diseñador Italiano Giacomo Pirandelli, barón de Styletto, inventó el zapato con tacón de aguja con gran éxito entre hombres y mujeres, convirtiéndose a partir de ese momento en un elemento esencial en la vestimenta.

Porqué llevar tacón no es sano

Los defensores del calzado con tacón proponen el uso de plataformas entre 10 y 13 centímetros de altura, porque en su opinión las ventajas asociadas a este elemento son mayores que los perjuicios causados, aunque en ningún caso nos explican cuales son dichas ventajas.

Evidentemente, y que nadie se engañe, las únicas ventajas de usar tacón son de tipo estético, porque como afirman sus defensores contribuye a estilizar la figura femenina, aunque al mismo tiempo se habla muy poco de las consecuencias negativas que para esas mujeres tiene el uso de este tipo de calzado.

MUJERES CON TACÓN

Cuando caminamos descalzos el reparto de pesos sobre nuestros pies se realiza de forma equilibrada, siendo el hueso calcáneo el que soporta algo más de la mitad de nuestro peso corporal (57%), mientras que el resto (43%) se distribuye entre los huesos metatarsianos. En estas condiciones naturales la parte trasera del pie se encarga de sostener el peso, mientras que la parte delantera mantiene el equilibrio.

Con la introducción de un tacón o cuña provocamos una alteración en el correcto reparto de pesos que soportan nuestros pies, desequilibrio que lógicamente aumenta a medida que se incrementa la altura del tacón. Es por esta razón que las articulaciones empiezan a sobrecargarse, siendo el tobillo y la rodilla las que sufren básicamente los efectos negativos de este desequilibrio, lo que muchas veces se traduce en sobrecargas musculares y tendinitis.

Consecuencias desastrosas

El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, entre otros organismos, alerta sobre los riesgos y problemas físicos derivados del uso de tacones, resaltando en sus estudios el hecho de que las mujeres sufren cuatro veces más accidentes que los hombres y que en muchas ocasiones estos incidentes están relacionados con el uso de tacones y zapatos con poca sujeción.

MUJER CON TACÓN

Pero las consecuencias de la utilización de este tipo de calzado no se quedan ahí, porque su utilización también está relacionada con la aparición cierto tipo de dolencias o trastornos de carácter músculo-esquelético:

Malformaciones en los pies

La compresión continuada de los dedos provoca ciertos cambios en el cuerpo que buscan la adaptación al nuevo reparto de cargas. Así aparecen durezas, juanetes, dedos de martillo, etc, asociadas al calzado estrecho.

-Artrosis y artritis

Los cambios posturales derivados del uso de tacones fuerza la musculatura y provoca rozamientos indeseados entre los huesos del pie, circunstancias que pueden evolucionar en inflamaciones y desgastes de los mismos.

-Tensión en el tendón de Aquiles

Cuando el pie se acostumbra a llevar zapato de tacón el tendón de Aquiles se acorta, provocando en el usuario un dolor intenso.

-Mala circulación

Llevar tacón alto dificulta el retorno venoso de la sangre, por lo que se produce una acumulación de sangre en las piernas. El primer síntoma es inflamación local (piernas hinchadas), un trastorno que se puede transformar en la aparición de varices.

-Tensión y dolor lumbar

Lavariación en la inclinación de tobillos, rodillas y cadera fuerza a la espalda a cambiar de posición, provocando molestias y dolores y finalmente una corrección del propio cuerpo hacia una lordosis lumbar. La modificación de la posición de la espalda provoca a su vez dolor reflejo en la zona del cuello, debido a que nuestra columna trata de corregir la deformación.

-Dedos en martillo

La continua compresión del calzado sobre los dedos deforma su curvatura natural, hasta que se doblan hacia abajo simulando una garra “dedo en martillo”, produciendo dolor y molestias al andar.

Consejos para prevenir lesiones

Para intentar evitar en lo posible los daños provocados por los zapatos de tacón, se pueden seguir unos sencillos consejos que nos ayudarán a minimizar los efectos negativos sobre nuestros pies:

Cambia de zapato y altura de tacón a diario

Así evitarás que el cuerpo se adapte al uso de un mismo tacón y reducirás sus daños.

-Utiliza tacones de menos de 5 centímetros

De esta forma no sobrecargaras la parte delantera del pie y tu caminar será más equilibrado. Emplea calzado con amortiguación.

-Toma asiento de vez en cuando y evita las caminatas

Los zapatos de tacón no están pensados para caminar o para permanecer de pie durante largos periodos de tiempo, así que lo aconsejable es no someter a nuestros pies a ese tipo de sobreesfuerzos.

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