Muere Capitán, el perro que se convirtió en el símbolo mundial de la fidelidad animal

Capitán es un perro mestizo de Argentina que alcanzó la notoriedad mundial tras conocerse su enternecedora historia. Este can de la provincia de Córdoba llegó hasta el cementerio local donde habían enterrado a su dueño y permaneció junto a su tumba durante los últimos 10 años.

Capitán el perro que ha velado durante una década la tumba de su amo

La historia de Capitán es de aquellas que tocan el corazón. Un relato casi de cuento, en el que la realidad llega a superar los límites de nuestra imaginación. Y es que este can de raza indeterminada sorprendió a propios y extraños con un modo de proceder tan romántico como sorprendente. Hemos oído millones de veces el tópico de la fidelidad y el amor incondicional de los perros a sus amos. Pero el caso de Capitán va más allá. Una década es casi una vida entera para un perro. De hecho fue la mayoría de su vida. Pero eso no le importó.

Corría el año 2007 cuando se produjo el fallecimiento de Miguel Guzmán. Una desgracia para sus amigos y familiares, que vivieron con gran tristeza su pérdida. Lo enterraron en el cementerio de Carlos Paz, en Córdoba. Como es lógico, nadie pensó entonces en llevar a su querido perro, Capitán, al entierro. Y lo que nunca se habrían imaginado la viuda o los hijos del fallecido, es que éste acabaría llegando a la tumba de su amo de motu propio.

Capitán añoraba a su amo. Y desde su falta no dejó de partir en su búsqueda, un día tras otro. Hasta que por fin un día su rastro le llevó hasta el citado cementerio. Según relatan los medios locales -haciéndose eco de las declaraciones de los trabajadores del camposanto- no encontró la tumba de forma inmediata. Algo lógico si tenemos en cuenta la cantidad de olores de personas diferentes que hay en un lugar de estas características, cada día visitados por personas que van a llorar a sus seres queridos. Pero tampoco tardó demasiado en hacerlo. A partir de entonces, lo que sucedió, es lo que hizo célebre a este can.

Si ya el hecho de haber localizado el lugar de enterramiento de su amo sin ninguna ayuda no fuese suficiente, Capitán fue mucho más allá. Este precioso perro mestizo, una vez encontró a su amado compañero, no volvió a separarse de él. Se instaló en el cementerio e hizo su vida en él. Siempre fiel a su querido amo. Siempre cerca de él. Como si esperase que algún día Miguel fuese a despertar de nuevo para jugar junto a él.

Allí ha hecho la mayoría de su vida Capitán, gracias también en gran parte al cariño de los trabajadores del cementerio y el cuidado de la Fundación Proteccionista de Animales (FUPA), que durante sus últimos años se encargaron de cuidarle de su enfermedad renal. Tras más de una década junto a la tumba de su amo, con casi 16 años, Capitán estaba enfermo, apenas veía y le costaba caminar, pero nunca dejó de visitar la tumba de Miguel.  Fallecía esta semana, tranquilo, cerca de su amo, como decidió vivir toda su vida.

Ahora sólo queda saber qué será de sus restos. Ya se habla de si podrán enterrarlo en el mismo camposanto, junto a su amo, tal y como solicita su protectora. Ya que la familia ha descartado la posibilidad de meterlo en el mismo nicho. Aunque las autoridades también hablan de la posibilidad de cremar sus restos y sepultarlos en una plaza local, donde erigir un monumento a este auténtico símbolo de la fidelidad y el amor incondicional. No sabemos qué sucederá finalmente. Pero sí lo que probablemente habría deseado el animal.

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