Tumbar un caballo – Todo lo que debes saber

Desde antiguo tumbar a un caballo ha sido el recurso utilizado por muchos especialistas de doma clásica como medida de sumisión. Frente a estas prácticas la ciencia moderna ha puesto de manifiesto que este tipo de entrenamientos pueden llegar a ser perjudiciales para los caballos, al desencadenar en ellos una situación de estrés que puede tener consecuencias negativas a nivel físico y psicológico.

Todos los aficionados al mundo del caballo han visto en algún momento a uno de los llamados “maestros de la doma natural” tumbar a un caballo como signo de la confianza más absoluta hacia el ser humano. Algunos incluso se atreven a tumbarse encima o a montarse y hacerles levantarse, incluso con potros sin domar.

¿Es este comportamiento natural en los caballos? No existe una respuesta definitiva a esta pregunta. Es cierto que los caballos pueden tumbarse y lo hacen en ocasiones, aunque como presa que son lo hacen de forma muy puntual y cuando se encuentran en un ambiente seguro y totalmente tranquilos.

¿Por qué se tumba un caballo?

Uno de los pocos momentos en que los caballos se tumban es durante el sueño profundo. De forma general podemos decir que existen cuatro fases en el sueño de los caballos: Fase 1 o de adormecimiento, Fase 2 o de sueño ligero y las Fases 3 y 4 o de sueño profundo. Es en la fase REM cuando los músculos se relajan y se producen los sueños y es aquí cuando los caballos se tumban.

El sueño profundo de los caballos tiene una duración muy corta, no más de tres horas al día. Esto hace que sea extremadamente raro ver a un caballo tumbado más de una o dos horas seguidas y lo normal es que se levanten de forma inmediata al acercarnos.

¿Es bueno tumbar un caballo?

De nuevo no hay una respuesta clara a esta pregunta, aunque la ciencia poco a poco va desvelando los secretos del cerebro equino. Eso nos permite saber cómo piensan, cómo razonan y porqué se comportan como se comportan los caballos.

En el pasado todos los entrenadores de caballos utilizaron en alguna ocasión la técnica de tumbar a los caballos a la hora de desbravar potros, pero en la actualidad son pocos los entrenadores que fuerzan al caballo a hacerlo y cada vez son más los que enseñan poco a poco al animal a llegar a esa postura, comportamiento que se traduce en un cambio instantáneo y beneficioso en el animal.

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La mayoría de especialistas de doma natural limitan este ejercicio a aquellos ejemplares con los que no logran avances. Mediante el entrenamiento son capaces de que el caballo responda a una orden y se tumbe aguantando incluso varios minutos en esa posición.

Por otro lado, son cada vez más frecuentes las voces que aseguran que esta técnica puede conllevar un estrés innecesario. Hacer que un caballo se tumbe puede hacer que la mente del animal se rinda, mientras su cuerpo se mantiene en una situación de estrés intenso dada su vulnerabilidad. Es lo que se denomina “indefensión aprendida” y que puede tener consecuencias físicas y psicológicas muy complejas.

¿Cómo hacer para tumbar un caballo?

Una vez más la ciencia se ha propuesto destruir todas las tradiciones basadas en creencias populares sin rigor científico. Lo que se ha descubierto puede explicar ciertos comportamientos que se observan en la naturaleza en los animales considerados presas.

Hasta hace poco se pensaba que frente a una situación de peligro la respuesta de cualquier animal era luchar o huir, pero ahora también existe una tercera posibilidad: rendirse. Se trataría de una evolución cuyo objetivo es aliviar el sufrimiento en un escenario en el que un depredador ha capturado a una presa.

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Gracias a este comportamiento, que también se denomina “congelación”, el animal se mantiene inmóvil mientras sus constantes vitales disminuyen bajo la regulación de la región media del cerebro (PAG).

La PAG controla el circuito del dolor que va desde el cerebro hasta la médula espinal y la forma de hacerlo es estimulando la liberación de endorfinas, una sustancia del sistema nervioso que tiene un efecto analgésico muy potente, similar a los derivados del opio. Esto podría darse en los caballos que son tumbados, haciendo que su aparente calma se deba a un efecto sedante de su propio cerebro.

¿Cómo entrenar a un caballo para que se acueste?

A pesar de los beneficios que la técnica pueda tener para algunos entrenadores, es importante recalcar que sólo debe realizarse por personas con experiencia, siempre mediante el refuerzo positivo sin forzar al caballo y priorizando el bienestar del animal para evitar sufrimiento innecesario y cambios perjudiciales en su comportamiento.

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