Caballos bereberes, la joya del Norte de África

Desde hace siglos el Magreb ha estado habitado por los caballos bereberes o berberiscos, una raza diferente de los caballos árabes y que tradicionalmente ha sido utilizada por las tribus norteafricanas como animales de combate, una circunstancia que a punto estuvo de suponer su extinción.

Cuando los conquistares árabes procedentes de Oriente Medio llegaron al norte de África se encontraron allí con una auténtica joya autóctona: los legendarios caballos bereberes o berberiscos. En sus orígenes y desde tiempo inmemorial estos animales venían habitando la región antigua de Barbaria, una zona del Magreb que se extendía por parte de Marruecos y Argelia hasta alcanzar la frontera con Libia.

Sus orígenes son tan ancestrales que para algunos historiadores y expertos equinos el caballo bereber descendería de aquellos ejemplares salvajes que consiguieron sobrevivir a la última glaciación, aunque se trata de una circunstancia que no ha podido ser probada.

Rápidamente los caballos árabes que acompañaban a los ejércitos del Califato se mezclaron con los ejemplares bereberes, dando lugar a tres líneas de sangre diferentes donde convivían -y todavía conviven- caballos berberiscos y árabes puros o tradicionales junto a mixtos procedentes del cruce de ambas razas.

Anatómicamente hablando para distinguir un caballo bereber de uno árabe hay que fijarse en la forma de la cabeza y de la grupa. En los primeros la cabeza tiene forma convexa, mientras que en los árabes la forma es cóncava. En el caso de la grupa en los animales berberiscos esta es inclinada y en los árabes presenta un desarrollo más rectilíneo, siendo las patas traseras de los primeros más largas que las delanteras. En lo que sí coinciden bereberes y árabes es en disponer de cinco vértebras lumbares.

El caballo bereber es producto directo del estilo de vida de las tribus magrebíes que habitaban históricamente la zona interior norteafricana, donde teniendo en cuenta la dureza del terreno las principales cualidades de un caballo debían ser las de resistencia y rusticidad, a las que luego se sumaban como complemento las de velocidad, arranque y agilidad.

Habitando una de las áreas más conflictivas de África era de prever que el caballo bereber fuera utilizado fundamentalmente para cuestiones de guerra, al menos así lo fue hasta 1950 cuando su utilización militar decayó de tal forma que la supervivencia de esta raza de caballos se vio seriamente comprometida, dado que los usos agrícolas y de transporte no eran actividades muy extendidas en ese área.

En 1987 un grupo de criadores argelinos crearon la Organisation Mondiale du Cheval Barbe con el objetivo de salvar de la extinción a una raza autóctona que amenazaba con extinguirse. De esta forma el actual caballo bereber presenta unas características físicas diferentes dependiendo de la zona de cría, siendo más altos y robustos los ejemplares criados en el este que en el oeste.

Un caballo bereber pesa entre 400 y 500 kg, tiene una altura de 1,45 a 1,60 metros y sus capas de pelo son mayoritariamente negra, castaña y alazana. Su cuerpo es corto y compacto; la cola y las crines son espesas y muy pobladas; las orejas son más bien cortas y las extremidades están bien musculadas otorgando al animal una apariencia externa de gran solidez.

Se trata de animales dóciles, de buen carácter y que requieren poca dedicación y cuidados, de ahí que actualmente estén dedicados a los raids turísticos y como caballos de silla. Soportan muy bien todas las condiciones de calor, frío, sed y hambre y aunque puedan estarlo estos caballos siempre dan la sensación de no estar cansados y de poder aguantar algunos kilómetros más de recorrido.

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