¿Cómo conducir con viento? 5 Consejos de seguridad

Las condiciones climatológicas adversas son una de las principales causas de accidentes de tráfico. De ellas el viento es el responsable de alrededor de 170 siniestros cada invierno y supone el 5% de los accidentes relacionados con la meteorología. Por ello, para reducir este riesgo te traemos cinco consejos de seguridad para conducir en situaciones de mucho viento.

conducir con viento es peligroso

Parece que los temporales de viento han llegado para quedarse en nuestro país en estas primeras semanas del año. Es por ello que la Dirección General de Tráfico ha lanzado un aviso a través Twitter para alertar a los conductores sobre los peligros de conducir con viento, especialmente cuando se trata de rachas de viento racheado.

Y estos avisos de la DGT tienen su lógica, puesto que los expertos estiman que las ráfagas de viento están detrás de 170 accidentes de tráfico, tan sólo durante el invierno, suponiendo el 5% de los siniestros producidos por malas condiciones meteorológicas.

En estas situaciones hay que tener en cuenta que los vehículos con mayor superficie lateral, como camiones, furgonetas, monovolúmenes o grandes SUV, son los que más sufren las consecuencias negativas del viento, principalmente cuando ese viento azota por los lados. Además, por su elevado centro de gravedad estos vehículos son los más difíciles de controlar en caso de perder la trayectoria.

Qué hacer cuándo sopla el viento

Según la DGT las reglas básicas a tener en cuenta cuando conducimos con viento racheado son: reducir la velocidad, sujetar fuerte el volante y evitar los movimientos bruscos. Sin embargo, nosotros hemos querido ampliar las recomendaciones y aquí os aportamos cinco consejos útiles para conducir con viento.

cómo conducir con viento

1. Adecua tu conducción

Adecuar la velocidad y la forma de conducción a las condiciones atmosféricas parece una obviedad, sin embargo, nunca está de más recordarlo.

Cuando conducimos con fuertes vientos, especialmente laterales, debemos reducir nuestra velocidad puesto que una ráfaga puede hacer que el coche se desvíe de su trayectoria. Por tanto, a mayor velocidad y mayor fuerza del viento la desviación también será más pronunciada, pudiendo provocar accidentes graves.

También es conveniente circular en marchas cortas. Esto permite al motor tener una mayor capacidad de reacción ante situaciones imprevistas y nos ayuda a mantener un mejor control sobre nuestro coche.

Además, trata de no llevar nada en la baca pues solo ofrecerá una mayor resistencia. Si no puedes evitar llevar carga lo mejor es hacerlo en un portaequipajes.

2. Cuidado con el viento cruzado

El viento cruzado es cuando se producen ráfagas que cambian repentinamente de dirección. Este tipo de viento es el más peligroso pues exige concentración absoluta en la conducción evitando distracciones.

Bajo esta circunstancia de viento cruzado debemos sujetar el volante o el manillar de la moto con firmeza y no realizar movimientos bruscos. Esto se debe a que si realizamos un giro repentino para corregir la dirección ante una ráfaga y esta cesa, podremos perder fácilmente el control del vehículo.

Por tanto, para tratar de corregir los cambios de trayectoria provocados por el viento cruzado los movimientos del volante serán suaves y progresivos.

3. Cuenta con el efecto pantalla

El efecto pantalla se produce al adelantar a otros vehículos de mayor tamaño que el nuestro, especialmente camiones y autobuses. Estos actúan como pantalla contra el viento y pueden producen situaciones en las que debemos extremar las precauciones al volantes.

De esta manera, cuando el viento sopla del costado derecho, al alinearnos con un camión o un autobús sentiremos que nuestro coche se aproxima hacia ellos. Al sobrepasarle el movimiento será el opuesto desplazando nuestro vehículo hacia el lado izquierdo de la carretera. Esto se debe a las pequeñas correcciones que hacemos en la dirección de nuestro vehículo para contrarrestar el empuje del viento.

Este efecto pantalla se multiplica después de atravesar un túnel, por ejemplo. En este caso dentro del túnel no debemos realizar correcciones en la dirección, pero a su salida podemos enfrentarnos a vientos con dirección y fuerza desconocida.

Lo mismo sucede en los viaductos o en zonas de la carretera rodeadas de montículos. Aquí es conveniente prestar atención al paisaje o a las mangas de viento que nos indicaran la dirección e intensidad del viento.

4. Vigila el asfalto

Al igual que sucede con lluvia o hielo, con viento el asfalto también puede estar más resbaladizo de lo habitual. Esto se debe a que el aire puede hacer que arena, gravilla u hojas se queden posadas sobre la calzada.

Todos estos elementos pueden hacernos perder tracción a la hora de tomar una curva o circular por una rotonda.

5. Cuidado con los árboles y el mobiliario urbano

Los árboles pueden ser nuestros aliados a la hora de conocer la intensidad y la dirección del viento pero al mismo tiempo pueden ser grandes enemigos de nuestra conducción y de nuestro coche.

La caída de árboles en carretera durante temporales de viento es un hecho y un verdadero peligro. Por tanto, debemos extremar las precauciones especialmente en tramos muy arbolados de carreteras de montaña, cambios de rasante o curvas ciegas.

Además, los árboles también pueden ser un peligro para nuestro coche cuando está aparcado por la caída de ramas. Por ello, es conveniente no aparcar bajo ningún árbol si se prevén vientos fuertes. Lo mismo sucede con el mobiliario urbano. Tanto cuando se está circulando como cuando aparcamos, algunos elementos del mobiliario urbano son susceptibles de ser desplazados si hay fuertes rachas de viento. De hecho, muchos habremos visto contenedores de basura cruzar alegremente las calles cuando hace mucho viento.

seguro turismo

TERRÁNEA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *