Música para perros – Qué les gusta, cómo la escuchan y beneficios

La música genera sentimientos y emociones que provocan en el organismo respuestas fisiológicas y mentales con gran influencia en el estado de ánimo. Ello la ha convertido en una herramienta indispensable en la vida diaria, incluso a niveles terapéuticos. En el caso de los perros, su peso no es menor y aseguran que produce un efecto relajante o estresante dependiendo del tipo de melodía que se emplee.

¿Qué pasa si le pongo música a mi perro?

La música es para muchos una compañera de vida diaria y si se es fiel seguidor o amante de ciertos tipos específicos de melodías, la curiosidad por saber si a las mascotas les gusta esos sonidos es habitual. Más si convivimos con un animal de compañía que seguramente escuche la misma música que nos ponemos nosotros.

Si acabas de adoptar a un cachorro o no has investigado sobre la influencia de la música en los perros, es importante saber que su oído es más sensible y agudo que el nuestro, por lo que su percepción del sonido es factible a mayor distancia. En lo que respecta a los sonidos musicales, aquellos que se pueden calificar como adecuados para su oído pueden ayudarles a disminuir un estado de nerviosismo o de ansiedad.

Por tanto, si te preguntas simplemente si a los perros les gusta la música o cómo saber si a un perro le gusta la música, la respuesta más directa es sí. Pero, al igual que nos sucede a las personas, el tipo marca la diferencia, siendo aquellos con un ritmo más lento, patrones simples y frecuencias más bajas sus preferidas. En cambio, debes saber que las melodías con ritmos altos y una música compleja que requiere muchos instrumentos con frecuencias altas cargarán el sistema nervioso canino.

De esta manera tendremos claro cómo reaccionan los animales con la música, sabiendo que los sonidos pesados pueden causar una gran alteración además de un temor increíble, molestia en los oídos e incluso malestar con náuseas, pánico e incluso agresividad.

¿Qué tipo de música le gusta a los perros?

El vínculo que une a la música con los perros ya ha sido motivo de estudio para varias investigaciones y entidades que han decidido llevarlas a cabo para obtener una información más concreta y amplia al respecto. La Universidad Estatal de Oklahoma, a través de su veterinaria Katrina Meinkoth, ha sido la última en abordar la influencia y efecto de la música en los perros. Y para comprobarlo se valió de su perro adoptado Petey, que además sufre trastorno de ansiedad derivado del entorno en el que fue criado.

Las conclusiones del estudio han sido bastante satisfactorias para la experta, que aseguró que su can “ha mejorado durante varios meses con la medicación y un entorno constante“, añadiendo que su esposo “descubrió que Petey se relaja con él en su oficina mientras suena música de fondo”. Además, reconoció que “la mayoría de la gente es consciente de la influencia de la música en los seres humanos. O escuchamos algo que nos gusta y respondemos a ello, o hemos escuchado sobre la musicoterapia en humanos y su evidencia de apoyo a la rehabilitación física y facilitación del movimiento y actitud mental positiva para la motivación”.

Anteriormente, la Universidad de Glasgow ya había iniciado un proyecto para estudiar el efecto de diferentes géneros de música en los niveles de ansiedad en los perros, para lo que emplearon marcadores del estrés en las perreras como la variabilidad de la frecuencia cardiaca, los niveles de cortisol en la orina o posibles cambios en el comportamiento. Dicha investigación concluyó que la música sirvió como herramienta de enriquecimiento eficaz dentro del entorno de las perreras y protectoras.

Los géneros que se indican a continuación fueron los que generaron efectos más positivos en los perros:

  • Rock suave
  • Reggae

En el sentido adverso, el heavy metal incrementó el comportamiento vinculado con el miedo en los perros.

“Si bien el campo está poco investigado en general, los animales parecen menos estresados o ansiosos cuando se exponen a la música clásica con un tono bajo y un tempo lento”, asegura Meinkoth. La veterinaria añade además que, si bien su esposo “no es una persona de música clásica, para trabajar con el ordenador a menudo escucha música instrumental suave. De esta manera Petey se relaja mientras estamos en nuestro escritorio con la música suave de fondo“.

¿Qué música poner a un cachorro?

La Universidad Estatal de Ohio también ha puesto su granito de arena en la investigación de los efectos de la música en los perros. A través de la neuróloga veterinaria Susan O. Wagner, profesora adjunta de la Facultad de Medicina Veterinaria, sus pruebas confirmaron que el sonido suave puede desempeñar un papel clave a la hora de mejorar el bienestar de los animales “ya sea en una estancia corta en una clínica veterinaria o en un largo periodo en un refugio“.

Una vez estudiaron a un total de 150 perros, descubrieron que el piano simple con tonos bajos y un tempo lento es lo que más tranquilizaba a los animales. Según la experta, al escuchar el piano en el entorno del hogar, el 85% de los perros terminaron durmiéndose e hicieron lo mismo el 70% en el entorno de las protectoras.

Según otro artículo publicado por la Universidad Queen en Belfast, se descubrió que los perros expuestos a la música clásica pasaban más tiempo descansando y vocalizando menos que cuando eran expuestos a otros estímulos.

En el caso de los cachorros, es evidente que con las canciones lentas y la música clásica las probabilidades de que se relajen son mayores. Todo lo contrario sucederá con sonidos fuertes y estridentes como el heavy o la música de discoteca (tecno, house, etc.) no les ayudarán a relajarse y sí a ponerles bastante nerviosos.

¿Cómo escuchan la música los perros?

A la hora de preguntarte cómo hacer para que mi perro se relaje, es evidente que la música puede ayudarnos a conseguir nuestro objetivo.

El jazz, el rock sinfónico o reggae pero nunca el heavy metal. Los perros tienen el oído demasiado fino, siendo junto al olfato, su sentido más desarrollado. De hecho, son capaces de oír sonidos desde distancias cuatro veces más lejanas que los que podemos escuchar las personas e incluso son capaces de oír frecuencias que el oído humano no puede percibir.

A falta de más investigaciones para continuar estudiando la música clásica en sí que consideren rasgos como la instrumentación y el tono de la música, Meinkoth señala que “surgirá información más específica para ayudarnos a ajustar mejor nuestros hábitos para satisfacer las necesidades de nuestras mascotas“.

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Jesús Rengel Ortiz

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