A lo largo de este año la firma norteamericana General Motors tiene previsto reducir su plantilla en un 15%, un proceso que provocará 15.000 desempleos y el cierre de varias instalaciones productivas, unas medidas que no gustan al presidente Donald Trump. Por el momento ya se han producido 4.300 despidos en Norteamérica.
En la primavera de 2017 General Motors (GM) vendía al Grupo PSA su filial europea Opel por 2.200 millones de euros y la financiera GM Financial al consorcio formado por PSA y BNP Paribas. Hace tan sólo dos meses GM anunciaba que ponía en marcha un profundo proceso de transformación. Este plan de reestructuración contempla reducir en un 15% la plantilla que la compañía tiene en Norteamérica, lo que supone cerrar cinco de sus fábricas y despedir a cerca de 15.000 empleados de los 54.000 actuales.
A comienzos de años fueron más de 4.300 los trabajadores que recibieron la carta de despido y según Pat Morrissey, portavoz de General Motors, el resto de despidos se harán efectivos de forma escalonada a lo largo de las próximas semanas. Con esta estrategia GM sigue el mismo camino de la firma británica Jaguar Land Rover, que ha procedido a despedir a 4.500 trabajadores para garantizar su rentabilidad.
Según declaraciones del propio Morrissey, “estas acciones son necesarias para asegurar el futuro de la empresa a nivel mundial, incluida la conservación de miles de empleos en Estados Unidos. Estamos tomando medidas ahora que la economía general y el mercado laboral son sólidos, lo que aumenta la capacidad de los empleados afectados para continuar avanzando en sus carreras”.
A Trump no le gusta la política de General Motors
Hasta la fecha la mayor parte de los despidos se han producido en Canadá, donde la reestructuración de la compañía está casi completada y donde se ha cerrado la planta de Osahawa, pero en los próximos días se anunciará el cierre de otras fábricas, ésta vez en Estados Unidos, entre ellas las de Lordstown (Ohio) y Detroit-Hamtramck (Michigan).
Para General Motors estos cierres de instalaciones supondrán despedir a unos 8.000 trabajadores directos y reducir en un 25% la plantilla de ejecutivos, algo que a Donald Trump no le ha gustado nada. El presidente norteamericano está siendo muy crítico con el paquete de medidas que GM está adoptando para conseguir recuperar la rentabilidad
Para Trump cerrar las plantas de Ohio, Maryland, Michigan y Ontario, así como acabar con la producción de modelos como el Chevrolet Cruze, Impala y Volt, Buick LaCrosse y los Cadillac XTS y CT6 supone un duro golpe a la producción automovilística norteamericana, ya que coloca al país en situación de desventaja para sus famosas medidas arancelarias.
A la estela de Jaguar Land Rover
Como comentábamos GM ha optado por la misma fórmula que ha utilizado Jaguar Land Rover. La compañía británica va a reducir su plantilla en un 10%, lo que supone que 4.500 personas perderán su trabajo a lo largo del 2019, la mayor parte en el Reino Unido, que se suman a los más de 1.500 despedidos efectuados durante el 2018. El Brexit, el mercado chino y las limitaciones a vehículos diésel están detrás de este reajuste de la compañía.
Ralph Speth, Director Ejecutivo de Jaguar Land Rover, explicaba recientemente que «estamos tomando medidas decisivas para ayudar a generar un crecimiento a largo plazo ante múltiples interrupciones geopolíticas y regulatorias y teniendo en cuenta los desafíos tecnológicos que enfrenta la industria automotriz.»
Con respecto al Brexit la compañía ha invertido millones de libras en prepararse para una salida de la Unión Europea y la entrada en vigor de nuevos aranceles y controles aduaneros. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de la producción de Jaguar Land Rover se realiza en fábricas ubicadas en el Reino Unido, una circunstancia que hará que sus vehículos tengan mayores dificultades para llegar a Europa en condiciones comerciales competitivas.
Por su parte, la disminución de las matriculaciones en China ha lastrado la evolución de la compañía. Durante 2018 Jaguar Land Rover ha visto reducidas sus ventas un 21,6% en el país asiático.
Por último, el descenso de la demanda de vehículos diésel, un segmento que representa el 90% de las ventas de la compañía en el Reino Unido y el 45% a nivel mundial, también han hecho necesaria la reestructuración. Si a esto le sumamos el temor a un nuevo gravamen después del escándalo de VW, Jaguar Land Rover tiene el cóctel perfecto para justificar sus despidos.
Terránea es la correduría de seguros en España especializada en Seguros por Días para vehículos y Seguros para Mascotas. A través de su comparador online, ofrece una amplia gama de productos aseguradores procedentes de distintas aseguradoras, poniendo al servicio de sus clientes un asesoramiento profesional e independiente mediante un equipo de expertos que les ayudará a encontrar el mejor seguro adaptado a sus necesidades.
Con casi tres décadas de experiencia en la mediación de seguros y una amplia plantilla de profesionales del sector, Terránea actúa como intermediario entre el cliente y la aseguradora, colaborando estrechamente con las principales compañías del sector para garantizar siempre la mejor opción de seguro.
Además, la correduría cuenta con un equipo de abogados y expertos en siniestros que se encargan de la gestión y tramitación ante las aseguradoras, con el objetivo de defender los intereses del asegurado y ofrecer una atención integral en todo el proceso.
Para obtener más información puedes entrar en www.terranea.es o llamar al 91 640 30 01.


